Práctica bélica

Ubersmench

 

El año pasado arranqué la temporada, por así decirlo, con una texto de Nietzsche que bien valdría la pena releer cada tanto (una vez al mes no estaría mal) y que dejo enlazado aquí porque realmente es de una belleza imperecedera. Este año, por pura casualidad (qué le vamos a hacer, lecturas son lecturas y lo que nos despierta cada una de ellas es independiente del calendario); me reencuentro con otra maravilla nietzscheana. En la primera parte de su Ecce homo, me topo con este fragmento al que Nietzsche llamaría su «práctica bélica», y que puede resumirse así:

«Primero: yo sólo ataco causas que triunfan; en ocasiones espero hasta que lo consiguen.

Segundo: yo sólo ataco causas cuando no voy a encontrar aliados, cuando estoy solo, cuando me comprometo exclusivamente a mí mismo. No he dado nunca un paso en público que no me comprometiese; éste es mi criterio del obrar justo.

Tercero: yo no ataco jamás a personas, me sirvo de la persona tan sólo como de una poderosa lente de aumento con la cual puede hacerse visible una situación de peligro general, pero que se escapa, que resulta poco aprehensible.

Cuarto: yo sólo ataco causas cuando está excluida cualquier disputa personal, cuando está ausente todo trasfondo de experiencias penosas».

En síntesis: 1) Se ataca al poder, nunca al que está caído. 2) Se ataca en soledad, nunca dentro de una masa informe (vaya esto para quienes, sin leerlo, dicen que Nietzsche es el prototipo del “guerrero ario”). 3) Nunca se ataca a personas (falacia ad hominem), sino a ideas. 4) No se ataca desde el yo; sino que se lo hace en busca de una mejora para el futuro.

Caramba… si esto no es un hombre, pues ya no sé lo que es. No por nada a la filosofía nietzscheana se la llama vitalismo. ¡Qué fuerza, qué conducta, qué ejemplo! Pues sí, eso mismo: ejemplo. Si sumamos las dos citas —la que dejé hace exactamente un año y esta que comparto hoy—, tendríamos con ello material suficiente como para pensar durante meses enteros y, aún más, para convertirnos en seres mejores. Fuertes, imparciales, justos y, por sobre todas las cosas, en seres éticos. Amor fati y praxis bélica; una combinación no apta para este siglo, lo sé; pero que tal vez por eso mismo sea más necesaria que nunca.

 

 

4 comentarios el “Práctica bélica

  1. El hombre ético es una noble aspiración para todo aprendiz de filósofo. Ahí es donde los grandes saben poner palabras exactas a los conceptos más esenciales. Más allá de esto solo la desolación de las ideas, la muerte de la filosofía por falta de praxis.
    Me apunto esta síntesis magistral. Muchas gracias por compartir esta joya.

    Un fuerte abrazo

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    • Borgeano dice:

      Y ya te imaginarás (es decir: sé que lo haces porque sé que lo practicas también) por lo que uno pasa cuando precisamente hace de la filosofía una praxis… Por otra parte, hay una fuerte corriente crítica con respecto a la filosofía meramente académica, la que tú bien señalas como “la muerte de la filosofía”; de allí que haya que sacarla nuevamente a la calle (y hay varios filósofos que intentan hacerlo, a pesar de las dificultades. Me remito, por ejemplo a José Pablo Feinmann y su “La filosofía y el barro de la historia”; los trabajos de Slavoj Zizek o los de Byung Chul-Han).
      Por lo pronto, lo único que podemos hacer nosotros (y lo que no es poca cosa), es ser coherentes con lo que decimos y llevar la filosofía al acto. Seremos pocos, pero vamos, que accederemos a placeres que a la mayoría les está vedado de por vida.

      Un fuerte abrazo.

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  2. Carmen B. dice:

    Es un gustazo encontrarse con textos de autores que tienen por bandera la coherencia. Gracias, Roberto, pues ya tengo prisa por ir a la biblioteca y buscar esa obra de Nietzsche.
    Es también un placer leerte . Feliz 2020 : loado el año que empieza regalándonos estas
    Lecturas.
    Un abrazo.

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    • Borgeano dice:

      Para mí son fundamentales, Carmen. Como le decía a Xabier más arriba, para mí, que intento (al menos lo intento) hacer de la filosofía una práctica, estos autores son irreemplazables. Si te atreves con Nietzsche, pues agárrate fuerte… Si te gusta o no, si compartes sus ideas o no, es una cuestión personal y muy respetable; pero de lo que estoy seguro es de que no te dejará indiferente.

      Un fuerte abrazo.

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