¿Quién no llora pensando en el mar?

Pizarnik

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…¿Quién no cree en esto o en aquello? ¿Quién no se desangra en la lucha? ¿Quién no llora pensando en el mar? ¿Quién no duerme en un lecho de amapolas? ¿Quién no tiene un sueño de colores posible de tocar? ¿Quién no posee un silencio, un tiempo, una música? ¿Quien no baila su propio ritmo? ¿Quién no tiene un sexo para alegrarse, una palabra en que sentarse, una manía para tener vergüenza? ¿Quién no tiene vergüenza de ser? ¿Quién no está enojado con la muerte?
Yo.
Pero cuando vea al mar. Cuando contemple sus extrañas olas que danzan y arrojan espuma. Yo veré el mar. Un verde infinito perfumará mis ojos. El mar. El mar y su tiempo preñado de pequeños tiempos, y su canto caído del infierno, su humilde reconciliación de tierra y cielo. Mon dieu…Y cómo me desnudarán las aguas,y cómo me acariciarán. El mar. El mar o la salvación. El mar y su retorno a sí mismo, a un sí mismo que no es mar, que no es nada.

Una vez viene la mano del mar.

Otra vez huye la mano del mar…

Fragmento de Diarios (nueva edición de Ana Becciu), de Alejandra Pizarnik.

 

Pensé, en un primer momento, en separar los dos párrafos de texto, porque aunque me gustan muchísimo los dos, el primero me parece dueño de una fuerza extraordinaria. Ese «Yo» que cierra al primero, luego de tantas incógnitas, es de los que me gustan. No es un «Yo» egocéntrico o soberbio; sino que es un «Yo» de autoafirmación, de poder, de seguridad. El segundo párrafo, más literario, tal vez se pierda un poco en imágenes poéticas por demás ricas, pero menos poderosas. Sea como fuere, este fragmento del diario de Alejandra Pizarnik me parece una maravillosa manera de comenzar la semana, compartiendo fuerza y poesía con todos ustedes.

4 comentarios el “¿Quién no llora pensando en el mar?

  1. jblarga dice:

    ¡Muchas gracias por esta ola propicia, Borgeano! ¡Siempre se agradece un lunes! Cierto que ese yo del primer verso es una inesperada afirmación y un bello remate a todas esas preguntas que ahora se nos muestran espumosas contra el arrecife de Pizarnik, su pecho.
    En el segundo párrafo reposa, sí. Pero es una peculiaridad de los Diarios: se vuelven a ratos un ensayo de estilo, al borde de la obra pensada para ofrecer a la lectura desde la primera instancia. Aunque sabemos que los diarios de los escritores, en el fondo, también se escriban para ser leídos. Solo que su lectura suele provocar una sensación de escarceo con los autores, el jugueteo de leer como entrevisto, dejado al sesgo. Gracias por compartirnos a Pizarnik. Un abrazo.

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  2. Coincido en tu análisis, Roberto. Y en el gusto por esta nueva edición de Ana Becciu.
    Un gran abrazo.

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  3. Hermosa Selección mi buen amigo Borgeano. Con+incido contigo. Gracias por compartirlo. Abrazo grande.

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