Lo que vendrá

.

Future 01

.

Una de las cosas que recuerdo con mucho placer eran las visitas a la casa de una de mis tías (de quien no recuerdo su nombre, sino su apodo, el cual no viene al caso), la cual tenía una enciclopedia que mi madre no podía costearse. Llegar a casa de mi tía y tirarme en el piso a revisar aquella enciclopedia ilustrada eran uno de mis pequeños grandes placeres. Por desgracia para mí, mi tía vivía a unos cien kilómetros de donde nosotros vivíamos; así que esas visitas ocurrían, si había suerte, un par de veces al año. Una de las cosas que recuerdo eran los dibujos anticipatorios; aquellos diseños de casas o edificios por los cuales las autopistas o los trenes pasaban por el centro de ellos (había uno con forma de X, por ejemplo) y las maravillas científicas o técnicas. Cualquiera de los que por aquí pasan y peinan algunas canas (o los que como yo ya no tienen demasiado para peinar, siquiera) recordarán que en nuestra niñez o juventud, el años 2000 era el año; el punto de inflexión de algo que no se sabía bien que era o iba a ser; pero todos sabíamos que el años 2000 iba a marcar un antes y un después.

Ahora me encuentro con estos grabados y mi memoria vuelve a aquellos tiempos y a aquella enciclopedia en una ciudad que no era la mía. Vamos a ella.

 

Future 02

 

En 1899, preparándose para las festividades en Lyon que iban a marcar el nuevo siglo, el fabricante francés de juguetes Armand Gervais encargó un conjunto de 50 grabados en color al artista independiente Jean-Marc Côté que representan el mundo tal como podría existir en el año 2000.

Gervais murió repentinamente en 1899, cuando solo unos pocos sets habían sido eliminados de la prensa en su sótano. «La fábrica fue cerrada, y el contenido de ese sótano permaneció oculto durante los siguientes veinticinco años», escribe James Gleick en Viaje en el tiempo. Después, un comerciante de antigüedades parisino se topó con el inventario de Gervais en los años veinte y compró el lote, incluido un único juego de prueba de las tarjetas de Côté en perfecto estado. Los tuvo durante cincuenta años y finalmente los vendió en 1978 a Christopher Hyde, un escritor canadiense que encontró su tienda en la rue de l’Ancienne-Comédie.

Hyde se los mostró a Isaac Asimov, quien los publicó en 1986 como Futuredays, con un algunos comentarios sobre lo que Côté había acertado (automatización generalizada) y equivocado (estilos de ropa). Pero quien sabe, tal vez algunas de estas visiones todavía estén demasiado adelantadas para nosotros.

Pueden visitar el catálogo completo, aquí. Por lo pronto, les dejo una breve galería; como siempre, para ver las imágenes en mayor tamaño, pueden hacer clic en una de ellas.

.

4 comentarios el “Lo que vendrá

  1. Carmen B. dice:

    Como siempre tan interesantísimo el tema y como lo planteas: rastreando desde origen hasta hoy.
    Me gusta mucho la evocación que haces de las enciclopedias en casa de tu tía; ¡ay! Esos maravillosos volúmenes ilustrados!
    Los grabados de Côte son una preciosidad, y lo narras maravillosa y cronológicamente divino.
    Un abrazo desde esta mañana soleada de domingo!

    Le gusta a 1 persona

    • Borgeano dice:

      La verdad es que el primer párrafo está bastante mal escrito; pero como no pude corregirlo, así quedó. De todos modos, lo importante de la entrada eran las ilustraciones y su pequeña historia y creo que ellas se valen por sí mismas.
      Y aquellas enciclopedias de la casa de mi tía siguen grabadas en mi memoria (el nombre era «Enciclopedia ilustrada del estudiante» o algo parecido. Lo que me llamaba la atención era que tenía de todo y, para alguien que tenía una curiosidad omnívora como la mía (curiosidad que aún mantengo intacta, por fortuna), eso me permitía viajar por todo el mundo sin salir de esa sala.
      Me alegro que te haya gustado al entrada, porque a veces, al poner cosas como estas, que tienen este carácter tan personal, uno no sabe si realmente va a interesarle a los demás. Me alegro que así sea.

      Un fuerte abrazo desde este miércoles (perdón por la demora en responder).

      Le gusta a 1 persona

  2. ¡Qué tiempos aquellos de las enciclopedias! Y de los cómics, tebeos y cromos. En este mundo digitalizado que vivimos ya casi no tienen cabida, por eso es importante,o al menos interesante, recordarlos. Una magnífica recopilación, Roberto.

    El año 2000 parecía una frontera muy lejana, y ya ves, estamos en 2020. Y el futuro que se imaginaba es en parte real. Cierto que los avances tecnológicos han avanzado a un punto que era imprevisible de imaginar.

    Un fuerte abrazo

    Le gusta a 1 persona

    • Borgeano dice:

      Nosotros tuvimos la suerte de poder cabalgar entre ambos siglos (bueno, no veo cómo eso puede ser «una suerte»; pero tú me entiendes) y ver, dentro de todo, cosas buenas en ambos lados de la barrera. Esas imágenes futuristas (hay muchas otras; creo que había hasta «figuritas» (lo que ustedes llaman «cromos» que tenían esa temática) eran muy comunes para todos aquellos que nacimos a mediados del siglo pasado. Como las cosas se hacían para perdurar, teníamos esas enciclopedias que tal vez tenían veinte años encima o más y allí teníamos aún un desfase mayor. Como ahora todo se hace «para un ratito» los chicos ni siquiera leen o se acercan a un tebeo ¡es demasiado largo! Se conforman con cuatro viñetas y un meme…
      Yo he leído mucha ciencia ficción en los 90´s y también allí teníamos mucha mirada futurista interesante (claro, lo mismo que lo anterior: muchos de esos libros se habían escrito en los cuarenta o cincuenta).
      Vaya, me has dejado a punto de decir ¡Qué tiempos aquellos! Pero no lo haré. No, no, no… el asunto no llega a tanto.

      Un fuerte abrazo.

      Le gusta a 1 persona

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s