El Philobiblon: el tratado más antiguo sobre el amor a los libros

.

.

El Philobiblon es una colección de ensayos sobre la adquisición, preservación y organización de libros escritos por el bibliófilo medieval Richard de Bury poco antes de su muerte, en 1345. Escrito en latín, como era la costumbre de la época, se divide en veinte capítulos, cada uno cubriendo un tema diferente relacionado con los libros, temas que abarcan desde el uso al préstamo de volúmenes, por ejemplo. Richard de Bury utiliza el lenguaje del fuego del infierno y la condenación para expresar su devoción por los libros, especialmente los de ciencia e historia. El resultado es maravillosamente entretenido, hilarantemente divertido y en muchos aspectos completamente moderno.

Richard de Bury ama los libros, tanto como vehículo de cultura como objetos materiales en sí mismos. Se queja de todas las cosas que molestan a los escritores, propietarios y libreros modernos: gente que se niega a gastar dinero en libros; libreros que sobrevaloran los sobrevaloran; «intérpretes bárbaros»; plagiarios; y cualquiera que maltrate, de cualquier manera, a un libro. De hecho, se vuelve bastante intolerante con los estudiantes que comen mientras están encorvados sobre sus libros; dejan que sus narices goteen sobre las páginas; usan trozos de plantas como marcadores; y se duermen sobre los libros arrugando sus páginas.

… manejan los libros con los dedos aún sucios de la cena, comen en ellos, escriben en los márgenes o rasgan las páginas, sobre todo las que no tienen texto, para utilizarlas con otros fines.

Hay capítulos en los que podríamos creer que los libros son seres vivos torturados por aquellos que los maltratan (una nota importante: en el texto de de Bury los libros son los que hablan en primera persona. En el fragmento siguiente sería la primera persona del plural. «nosotros», aquí, son los libros):

No hay ninguna droga curativa alrededor de nuestras crueles heridas, que son tan atrozmente infligidas a los inocentes, y no hay ninguna para poner un yeso sobre nuestras úlceras; pero harapientos y temblorosos somos arrojados a oscuras esquinas, o en lágrimas tomamos nuestro lugar con el santo Job en su estercolero, – o demasiado horrible para relatarlo – son enterrados en las profundidades de las alcantarillas comunes.

.

.

Por otro lado, transmite exactamente por qué tantos de nosotros somos amantes de los libros.

Finalmente debemos considerar qué agradable es la enseñanza que hay en los libros, ¡qué fácil se accede a sus secretos! ¡Con qué seguridad ponemos al descubierto la pobreza de la ignorancia humana en los libros sin sentir ninguna vergüenza! . . . Son maestros que nos instruyen sin vara ni férula, sin palabras de enojo… No regañan si te equivocas, no se ríen de ti si eres ignorante

Para Richard Bury los libros enlazan pasado y futuro, permiten hablar con los muertos y vislumbrar el futuro, y son una cura contra la guerra. En ese sentido su visión del libro es en extremo moderna:

“En los libros encuentro a los muertos como si estuvieran vivos; en los libros preveo las cosas que vendrán; en los libros se exponen los asuntos bélicos; de los libros surgen las leyes de la paz”

Como hombre de religión (de Bury era obispo) considera a los libros como fuente de riqueza, justicia y felicidad, considerando al libro, la lectura y la escritura como un bien divino, otorgado a los hombres:

Quien por lo tanto afirma ser celoso de la verdad, de la felicidad, de la sabiduría o el conocimiento, incluso de la fe, debe convertirse en un amante de los libros. […] toda la gloria del mundo se desvanecería en el olvido si, como remedio, no hubiese dado Dios a los mortales el libro […].

Cita a Ovidio quejándose de que mucha gente de hoy en día se dedica a ganar dinero en lugar de estudiar y hacer nuevas ciencias y filosofías:

Aunque es cierto que todos los hombres desean naturalmente el conocimiento, sin embargo no todos tienen el mismo placer en aprender. Al contrario, cuando han experimentado el trabajo del estudio y encuentran su sentido cansado, la mayoría de los hombres arrojan desconsideradamente la nuez, antes de haber roto la cáscara y alcanzado el núcleo.

En el tratado también alude al valor del libro y a las bibliotecas como una riqueza incomparable entre todas las riquezas del mundo:

Las riquezas, de cualquier especie que sean, están por debajo de los libros, incluso la clase de riqueza más estimable: la constituida por los amigos, como lo confirma Boecio en su II libro de De Consolatione[…] “Una biblioteca repleta de sabiduría es más preciada que todas las riquezas, y nada, por muy apetecible que sea, puede comparársele” […]. . En los libros escalamos montañas y exploramos los abismos más profundos del abismo.

En el capítulo XVII, presenta un maravilloso y alegre conjunto de reglas para el manejo de los libros.

que [los libros] se alegren de su pureza mientras los tengamos en nuestras manos, y que descansen seguros cuando sean devueltos a sus depósitos.

No deja de ser sorprendente que siete siglos después sus pensamientos sobre el valor del libro sigan siendo tan atinados. De todas las maravillas que contiene el Philobiblion, me quedo con la síntesis de lo que significan como maestros:

Son maestros que nos instruyen sin vara ni férula, sin palabras de enojo… No regañan si te equivocas, no se ríen de ti si eres ignorante.

He buscado una versión original de este libro, pero no la he podido encontrar (como digo siempre: si alguien la encuentra, le pido que me avise. Ante la imposibilidad de adquirir estos volúmenes, a veces la red nos depara el placer de poder conseguirlos digitalizados). Pero sí he encontrado versiones en inglés y en francés. Para acceder a una lectura en línea (en inglés), pueden ir aquí (Wikisource); o aquí (The Gutemberg Project).

7 comentarios el “El Philobiblon: el tratado más antiguo sobre el amor a los libros

  1. Extraordinario libro! Esas ediciones medievales en latín, con su caligrafía tan característica y sus ilustraciones, siempre me han llamado mucho la atención. En ese sentido el mundo editorial actual lo encuentro bastante aburrido. Este tipo de temas, como el del Philobiblón, serían interesantes enseñarlos en las escuelas. Hoy en día, en esta modernidad digital, no se valora suficiente el libro clásico y mucho menos este tipo de manuscritos. El caso del Manuscrito Voynich, pese a no ser descifrado todavía, es una excepción, pues una editorial española ha realizado copias limitadas del original que son una auténtica joya. Encontrar un original del Philobiblón puede ser una verdadera odisea. Espero que puedas encontrar alguna.
    Muchas gracias por ampliar nuestro limitado conocimiento del tema.

    Un cálido abrazo

    Le gusta a 1 persona

    • Borgeano dice:

      En los estantes del tiempo tenemos, tal vez, los libros más maravillosos que podamos pensar. Encontrarlos, hoy en día, es un trabajo que está muy lejos de nuestras capacidades; pero de tanto en tanto nos enteramos de algunos de ellos y, si tenemos suerte, hasta podemos conseguir una edición digital. Eso no es poca cosa, claro que no, de otra forma ni siquiera podríamos acercarnos a ellos y, si bien el contacto directo tendrá siempre ese encanto que le corresponde, creo que podemos conformarnos con lo que nos permite el azar.
      Sabía que existía una edición facsimilar del manuscrito Voynich y debe ser algo estupendo poder ser el dueño de una de ellos (incluso, porqué no, intentar descifrarlo también). Yo tengo por aquí una pequeña publicación de una editorial española que se especializa en ediciones facsimilares de libros medievales. Claro que sueño con poder, algún día, adquirir una de ellas (Las muy ricas horas del Duque de Berry sería la adquisición ideal); pero , como dije, por ahora me conformo con la pantalla.
      Te mando un fuerte y afectuoso abrazo.

      Le gusta a 1 persona

  2. Hola Borgeano, el tiempo se pas rápido y antes de sumirme en alguna tarea sobre cuento infantil, vine a ver que sorpresa y tu texto saca a la luz lo que la mayor parte de las veces desconozco. Grato saber de este libro que es puro amor al libro y que se adueña de su alma y habla en nombre de ellos. Lo comparto en mi blog, hay que difundir el amor hacia los libros… Abrazo grande mi buen amigo.

    Le gusta a 1 persona

    • Borgeano dice:

      Me alegra sobremanera que esta entrada y, sobre todo, este libro, haya sido de tu agrado. Yo siempre ando buscando este tipo de libros (ahora que la red nos permite acceder a ellos) y uno se encuentra con verdaderas maravillas.
      Y coincido contigo: hay que difundir el amor a los libros, ese objeto que no tiene igual en todo el mundo y en toda la historia.

      Un fuerte abrazo.

      Me gusta

  3. […] a través de El Philobiblon: el tratado más antiguo sobre el amor a los libros — El Blog de Arena […]

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s