La tempestad. De Giorgione hasta nosotros

 

La tempestad 01

 

La tempestad, de Giorgione (Giorgione Barbarelli da Castelfranco, 1477-1510) es uno de los cuadros más misteriosos de la Historia del Arte, a pesar de su pequeño tamaño, porque ha traído de cabeza a los investigadores que no se ponen de acuerdo sobre el tema representado ni el significado de esta obra.
Si analizamos la escena detenidamente, vemos que dentro de un paisaje boscoso aparece una mujer semidesnuda, sentada amamantando a un niño en su regazo, mientras una figura masculina la observa a un lado. Al fondo, se puede ver una ciudad y un cielo tormentoso que acecha y amenaza a los personajes. La oscuridad se acerca sobre ellos que siguen ajenos a la llegada inminente de la tempestad, este hecho es el que ha dado nombre a la obra puesto que ni siquiera sabemos su título original.

Un coleccionista contemporáneo de Giorgione, un tal Marcantonio Michiel, nos habla de este cuadro describiéndolo como «un pequeño paisaje con tormenta, mujer gitana y soldado». Esto es realmente lo que podemos ver, pero la disposición de los personajes y su relación con el paisaje hacen que la escena atraiga de manera irremediable al espectador desde el primer momento. Se advierte algo más, algo simbólico y misterioso que no alcanzamos a comprender y que resulta inquietante.
Los personajes: La mujer, que algunos consideran una representación profana de una Madonna, mira desafiante al espectador sin ningún reparo, mientras que el personaje masculino gira su cabeza hacia la escena como si quisiera presentarla. Entre ellos no parece haber conexión y se representan aislados uno del otro aunque formando parte del mismo escenario: el bosque.

 

La tempestad 04

En principio, esta interpretación pudiera parecer correcta sino fuera porque un profundo análisis con rayos X ha demostrado que la figura masculina fue en un principio otra mujer desnuda inclinada para tomar un baño. Esta rectificación tan radical no hace más que añadir incógnitas a la obra y dificulta su comprensión.
Así para algunos investigadores, la escena sería un tema religioso identificado como la Huida a Egipto o Adán, Eva y Caín expulsados del Paraíso, siendo el rayo que se abre en el cielo al fondo del bosque la alegoría de Dios Padre. Mientras que para otros, estamos ante un tema mitológico relacionado con la infancia de Paris (la ciudad al fondo sería Troya) e incluso, una escena del “Sueño de Polífilo”. Como vemos nada está claro en esta pintura.
Además existen otros elementos contradictorios que no ayudan a aclarar nuestras dudas. Por ejemplo, la columna situada detrás del personaje masculino podría simbolizar la Fortaleza pero al aparecer rota, también sería símbolo de la Muerte. ¿Por qué el autor la coloca precisamente allí? No lo sabemos, puede ser que simplemente quisiera representar un paisaje con personajes al estilo clásico sin ninguna intención oculta o alegoría, pero desde luego no lo aclara.
En lo que sí se han puesto de acuerdo los críticos es en considerar La tempestad como la primera obra paisajística de la Historia del Arte, y en su gran influencia posterior en la pintura occidental, sobre todo en los pintores románticos del siglo XIX.
El paisaje aquí no es una mera excusa recreativa para la escena principal, sino el propio tema central que envuelve a los personajes y que atraen las miradas del espectador. Cautiva su fuerza poética y sugestiva, no es un paisaje real sino una ensoñación de un momento etéreo e irrepetible. Es la representación pictórica de una emoción, algo que se realiza por primera vez en la historia de la pintura y que la convierten en una obra maestra.

10 comentarios el “La tempestad. De Giorgione hasta nosotros

  1. Muy buena interpretación. Las incognitas quedarán como lo que son, meras posibilidades imposibles de confirmar. Lo que si es cierto que la imagen tiene un poder de cautivar emociones indiscutible.

    Un cálido abrazo

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  2. Carmen B. dice:

    Bonito tema, Roberto; bellísima pintura que me hace recordar los años de estudiante. Yo recuerdo que a mí esta escena siempre me pareció una familia … peut être… lo de la simbología es muy posible:para eso están los estudiosos.
    Un abrazo muy fuerte

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    • Borgeano dice:

      Uno se pliega a ellos (a los estudiosos) del mismo modo en que se pliega a lo que nos dice un médico ¿pueden equivocarse? Seguro que sí; pero en general van bien encaminados; por eso, a ellos vamos por respuestas.

      Un fuerte abrazo.

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  3. En mi blog comentan lo siguiente:
    RADOSAL
    La ciudad del fondo tiene un “skyline” muy moderno, visto así en una miniatura. Un elemento misterioso también, al menos para mí, es el pájaro que está en el tejado de una de las casas. Parece como un pelícano, impasible ante la tormenta. Curioso.
    .
    La emoción trasciende las épocas cuando comunica.
    Abrazo grande.

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    • Borgeano dice:

      Hay muchas pinturas que llaman la atención porque parecen hechas fuera de su tiempo. Una de mis favoritas (sobre la cual hablé aquí hace tiempo) es la Madonna de Fouquet. Cuando veo ese cuadro y pienso que Fouquet lo terminó el mismo año en que nació Leonardo da Vinci, me cuesta creer el salto creativo y temporal que ha significado.
      El arte, por suerte, nunca dejará de sorprendernos con misterios como este.

      Un fuerte abrazo.

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  4. Hace algunos años visité una comunidad indígena en el norte de mi país, las mujeres bañaban desnudas en el río junto a sus pequeños niños, algunos hombres indígenas las miraban sin morbo, pues cuidaban que las blancos que estábamos de visita no nos detuviéramos con nuestras miradas sobre ellas, mientras otros hombres indígenas pescaban y otros más allá cortaban leña. Algunas mujeres amamantaban sus niños sobre las piedras del río. No es de extrañar que en épocas antiguas las mujeres europeas hicieran lo mismo, si hoy en Suecia una mujer amamanta en un bus o en el parque si lo desea. En cuanto al arte me recuerda un cuadro de Goya sobre la caída de una mujer del caballo, es la técnica de los bucles, que posteriormente darían origen al cine. Me agrada el tono de intriga para llamar la atención en el relato. Saludes.

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