Hombres y engranajes

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Atsushi Koyama

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Encontré estos trabajos por pura casualidad. En un primer momento pensé que se trataba de obras hechas con lápices o, tal vez, con pasteles; pero no, son verdaderos óleos sobre tela (al menos eso es lo que encontré hurgando por aquí y por allá, aunque no demasiado, lo reconozco). El artista es Atsushi Koyama y crea estas estupendas simbiosis entre hombre y máquina que bien pueden abrir puertas a varios aspectos del arte y del pensamiento. En lo personal, aunque las obras me gustan (cosa que me llamó un poco la atención, ya que pertenezco al grupo que prefiere la expresividad a la mera pericia técnica), veo que me hacen ir por otro camino, el del viejo problema mente/cuerpo, por ejemplo, o también por cuestiones sociopolíticas; al mismo tiempo, claro, que disfruto o me sorprendo por la obra en sí.

En síntesis: que cada cual verá lo que verá (la cuestión, claro, es ver; incluso si es para criticar. A veces nos sirve más estar en desacuerdo con algo que en acuerdo absoluto). Les dejo una pequeña galería con otras obras de Atsushi Koyama. Para ver las imágenes en mayor tamaño, hacer clic sobre una de ellas.

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Esta entrada fue publicada en Arte.

9 comentarios el “Hombres y engranajes

  1. Dice Capra que vemos al cuerpo humano como una máquina. Es algo ideológico. Abrazo.

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  2. Pues me trae una reminiscencia (moderna, claro) de aquellos dibujos de Leonardo sobre el cuerpo humano. No me desagradan estos dibujos, son interesantes.
    Realmente nuestro comportamiento se asemeja bastante al de una máquina, y cuanto menos consciencia ponemos en nuestros actos, sentimientos y pensamientos, más maquina. En lo puramente instintivo somos absoluta mecanicidad.

    Un cálido abrazo

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    • Borgeano dice:

      Hay mucho de eso, es cierto; Leonardo veía a los cuerpos como meras máquinas (cosa que son, por supuesto). Lo que me gustó de estos trabajos (los cuales no van más allá de una atención parcial; no creo que vayan a transformarse en obras que visite a menudo) es la combinación estética de los cuerpos en grises con las máquinas coloridas. También el hecho de que se trate de óleos, y no de meros lápices o pasteles, como pensé en un principio. Aquí también tuvo cierto peso la capacidad técnica del artista.
      Fíjate que, a partir de ellos podríamos avanzar mucho más y adentrarnos en temas de los que siempre hablamos: Qué es “ser humano”; dónde radica nuestra diferencia con la máquina, etc. Como siempre, también, llegamos al mismo punto: lo único que nos diferencia es el amor y el arte (generalmente digo “lo único que vale la pena”). Lo demás es mecánico y pasajero.

      Un cálido abrazo.

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