Seguir pensando mal, seguir obrando mal

.

.

A raíz de un triste caso de violencia de género que ocurrió recientemente en esta ciudad, he encontrado muchas versiones del hecho, las cuales sería demasiado extenso tratar por separado (aunque ganas no me faltan; por cierto); pero lo que veo, en líneas generales, es que hay una profunda falta de pensamiento crítico que les brinde solidez, lo cual sería más que deseable, porque si algo necesita un sistema crítico es, precisamente, solidez; es decir, lógica y coherencia. Trataré sólo uno, tangencial al hecho en sí, aunque hijo de este.

He leído, en una de las tantas publicaciones que desbordaron las redes sociales a lo largo del fin de semana, el siguiente texto (lo copio de manera literal, los errores le pertencen):

«Quizá no hemos reflexionado sobre el verbo «cuidar». Cuidas al perro, al gato porque los has sacado de su hábitat (no olvides que al domesticarlos los has inutilizado). Cuidas la planta porque la has sacado de su entorno. Cuidas al León porque lo tienes encerrado en una jaula. Cuidas al niño/niña porque sabes que no pueden hacer muchas cosas, como alimentarse y buscar su propio alimento. Cuidas al anciano porque sabes que ha perdido habilidades. Cuidas al enfermo porque sabes que ha perdido su fuerza y sus defensas.

En todas, el verbo cuidar conlleva dependencia y no necesariamente amor. ¿Así quieres «cuidar» a una mujer? Es decir, que se vuelve inútil y dependa solo de ti. ¿Por qué quieres ese control? Amor no hay. Si hubiera amor la dejarías libre. Al niño/a los/as cuidas y precisamente porque los amas los dejas libres cuando ya son autosuficientes. Justifícate como quieras, pero el verbo «cuidar» tiene sus propias connotaciones, no depende del punto de vista, sino el uso que le damos y siempre coincide en esa dependencia que el otro tiene del cuidador».

A continuación, se agregaba una captura de pantalla con la definición del verbo «cuidar»:

Cuidar

  1. Ocuparse de una persona, animal o cosa que requiere de algún tipo de atención o asistencia, estando pendiente de sus necesidades y proporcionando lo necesario para que esté bien o esté en buen estado.

2. Procurar, a una cosa o persona, la vigilancia o las atenciones necesarias para evitar algún malo peligro.

Lo que me llama la atención es que no hay, en la definición del término, nada que avale lo dicho en el texto. ¿De dónde sale la idea de que son los hombres y sólo los hombres quienes usan de esa manera el término «cuidar»? Si se parte de esa premisa, por supuesto que sería un error grosero que habría que subsanar; pero no es así y la prueba la tenemos en una simple distinción: sólo hay que cambiar los términos «hombre» y «mujer» por el término «persona» (a fines del año pasado fui invitado a dar un par de clases en una universidad local y, al plantearle a los alumnos los problemas bajo este cambio de términos, la mayor parte de las discusiones se terminó casi de inmediato. Muchos de ellos reconocieron que plantear los problemas sociales como venían haciéndolo, sólo acentuaba las diferencias, no acababa con ellas). Entonces tenemos ahora el problema planteado de este modo: «Una persona necesita ayuda, otra persona se la ofrece».

¿Qué hay de malo en este nuevo planteo? Absolutamente nada. Sólo hace patente el hecho innegable que somos seres interdependientes y que nos necesitamos los unos a los otros. ¿Importa el sexo de quien necesite ayude y de quien la brinde? No, por supuesto; y aquí terminaría el asunto, pero permítanme ir un paso más allá, para lo cual voy a tener que dejar de pensar en abstracto para ejemplificar lo que quiero decir con un ejemplo personal.

Cuando leí el fragmento que destaco al inicio de la entrada pensé en mi entorno personal. Pensé en mi esposa, por ejemplo. ¿La cuido? Por supuesto. ¿Por qué? Pues porque la amo, claro; pero también me di cuenta de que la cuido porque no temo que le pase algo; porque temo que algo le suceda. Temo, sí, que algo le suceda y que eso la aparte de mí. ¿Es egoísta esta actitud? Tal vez. Pero eso es porque soy humano, no un ser perfecto que puede pensar por fuera de su corporalidad y de sus limitaciones. Lo mismo me sucede con mis hijos, con mi hermanos y hasta con los extraños (¿quién, al ver a alguien en peligro -digamos algo simple como cruzar una calle sin prestar la debida atención- no haría lo posible para evitarle un daño?). Y lo mismo sucede con mi esposa ¿por qué me cuida ella a mí? Por los mismos motivos, claro está; no porque me considere inferior o inútil. Y lo mismo sucede con mis hijos (no hay placer mayor que abrir el teléfono y encontrar un mensaje de ellos quienes, lo primero que dices es ¿Cómo estás? A pesar de la distancia, el cuidado, el acto amoroso a través de unas palabras que dicen más que lo que meramente está incluido en su definición).

Dos consideraciones finales:

  1. Me gustó descubrir que temer por la suerte de aquellos a los que amamos nos hace más fuertes. Es precisamente en esos momentos donde nos sobreponemos a todo y es en esos momento cuando desmostramos que no hay diferencias de sexo que valga cuando se trata del bienestar del otro (algunos recordarán un hecho particular que me ocurrió hace unos años cuando mi esposa, literalmente, y sin exagerar, me salvó la vida. he dejado en este sitio una crónica de aquellos días como agradecimiento explícito a ella. Aquella vez yo fui el más débil de las personas, ella la más fuerte).
  2. Mientras se siga pensando en términos de hombre/mujer (con la adjetivación implícita de hombre-victimario/mujer-víctima) nos será mucho más difícil encontrar una salida al problema de la violencia (y hablo de la violencia en general. Violencia. La que sufre cualquier ser humano) y sus posteriores consecuencias. Entender que todos somos uno y el mismo y que debemos cuidarnos entre todos independientemente del sexo o de la edad o de la nacionalidad o de cualquier otro añadido posterior a nuestra concepción primaria de ser humano, es el primer paso para avanzar en la dirección correcta. Lo demás sólo retrasará la aparición de posibles soluciones.

14 comentarios el “Seguir pensando mal, seguir obrando mal

  1. Hermoso texto, hago empatía con él. Si cuidas porque amas es porque eres excepcional. Ya no me caes tan mal.

    Un abrazo

    Le gusta a 2 personas

    • Borgeano dice:

      Jajaja… ¿Viste? Yo sabía que algún día iba a caerte en gracia… me alegro por ello.
      Al margen: me alegra, también, que el texto te haya gustado. En estos temas, sobre todo en estos últimos tiempos, hay que andar con pies de plomo, porque enseguida la gente se enoja aun cuando uno no tenga la intención de molestar a nadie.

      Un abrazo.

      Le gusta a 1 persona

      • Comparto tu sentir sobre el tema, aun para mi, como mujer trato de hablar mucho del tema en espacios feministas. Te cuento que en el doctorado donde aùn estudio (no se si terminarè), valoramos el amor desde el cuidado y la ternura, siguiendo los pasos de Paulo Freire. Amar no es controlar como si las personas fuesen propiedad, es cuidar, proteger y anticipar, todos tenemos miedo que nada suceda a las personas que amamos.

        Si encuentras algo de Pizarnik, te lo encargo. Estoy estudiando sobre ella.

        Un abrazo.

        Le gusta a 1 persona

      • Borgeano dice:

        Si siguen los pasos de Freire nunca podrá irles mal, eso es seguro. Creo que el discurso feminista está siendo ensuciado, precisamente, por un sector de ese colectivo, el cual genera más malestar que apoyo, lo que termina ensuciando a un movimiento que es más que digno en sus planteamientos básicos. Es un tema complejo y, lamentablemente, difícil de tocar, ya que también es un exceso de sensibilidad que hace que todo se torne en un insulto o algo por el estilo.
        De Pizarnik tengo algún libro, si quieres te los paso (hace poco le compré su Poesía completa a una amiga y, antes de regalárselo, lo leí. Me gusta, pero creo que se regodea demasiado en el dolor. Yo, que soy un «pesimista feliz», me sentí un poco cansado, la verdad. Pero sin duda, es una gran poeta).

        Un abrazo.

        Me gusta

      • Estoy en la lectura de una obra de teatro de ella, su emoción regente es el dolor, la «ausencia». Creo que logra su propósito en medio de la soberbia y su automarginación. Escribe de forma que logro hacer empatía, aunque te anuncia que el riesgo de la perfección es la locura absoluta hasta el fondo.

        Tambien encontré el relato sobre una condesa asesina… estoy por ahí.

        En cuanto al feminismo ortodoxo opino que es una vulgar soberbia, que no ayuda, separa y ensucia todo.

        Un abrazo

        Le gusta a 1 persona

      • Borgeano dice:

        En un todo de acuerdo, así que no hay mucho más por agregar.
        Con respecto a Pizarnik son también muy interesantes sus diarios, aunque su temática sea casi igual a la de su poesía.

        Abrazo.

        Me gusta

      • Estoy contando la cantidad de veces que menciona pajaros, ausencia, alas y silencio. Acá ando mi manual de estructuras. Abrazo.

        Le gusta a 1 persona

      • Borgeano dice:

        Es como Borges con sus laberintos, sus patios, sus espadas. Se puede hacer toda una tesis de algunos autores basándose nada más que en esos símbolos que se reiteran una y otra vez.
        Abrazo.

        Me gusta

      • Encuentras relación con Sabato y Alejandra?

        Le gusta a 2 personas

      • Borgeano dice:

        No mucha. Pizarnik realmente era un alma torturada; Sábato (al menos para mí) jugaba el papel del alma torturada. Creo que Pizarnik es honesta; a Sábato no se lo creo.

        Me gusta

      • Alejandra escribe en primera persona; sábato es omniscente. Se ve que juega con los personajes, su sentido critico es bueno.

        Me gusta

  2. Carmen B. dice:

    Tema éste de la igualdad y defensa de las mujeres por el que corren ríos de palabras; y sólo voy a añadir que concuerdo contigo en que esta politizado y lleno de intereses; y por otro lado las afectadas, las mujeres, no nos rebelamos. No necesitamos que nos cuiden, necesitamos que nos amen , que nos respeten y que no haya más días de la mujer ni del hombre ni nada de esas chorradas. Y que me perdonen los que sientan estas palabras como algo hiriente; para nada es así. soy mujer y , simplemente, critico lo que se hace mal en el tema de la igualdad.

    Y dicho esto, pues digo lo mismo que tú; que no hay nada de malo en que nos cuidemos porque¿ a quien no le gusta , o a quién no le conviene o le apetece o necesita ser cuidado/ o cuidada ?(lo del lenguaje también tiene bemoles¡) A mí me encanta que se preocupen por mí, mis hijos, mis nietos, mi padre o mis amigos. Me encanta que me cuiden tanto como cuidarles yo a ellos.

    Leeré tu entrada sobre lo que te ocurrió hace años, no la he leído y … ya me pica la curiosidad:)

    un abrazo

    Le gusta a 1 persona

    • Borgeano dice:

      Pues es un tema que podría ser mucho más sencillo de tratar si no existiese esa intransigencia por parte de un sector del colectivo feminista (que no son todas, obvio; como en cualquier lugar donde se junten más de veinte personas). El pequeño texto que compartí daría para dos entradas más, por lo menos, pero no quiero ponerme a analizar tanto algo que puede comprenderse en menos palabras.
      Creo que uno de los componentes básicos es el que dije en esta misma entrada: dejar de mirar todo bajo la óptica de la división de sexos para centrarnos en la óptica de las personas, independientemente de todo lo demás. Cuando una de estas chicas dice esas cosas con respecto al cuidado o a cualquier otra cosa que diga un hombre tratando de ser empático, no se da cuenta de que no vive sola en la cima de una montaña; sino que lo hace en medio de una sociedad en la que todos dependemos de todos y que lo mejor que podemos hacer es tratarnos lo mejor posible ¿suena demasiado inocente esto que digo? ¡Por supuesto! Pero es que es tan simple como eso.
      Cuando ocurrió este hecho más que lamentable en esta ciudad, muchos muchachos pusieron un filtro en sus fotos de perfil y vi a muchas mujeres que los criticaban por ello… ¿Qué es lo que quieren? Esos chicos (muchos de los cuales fueron a la marcha juntos con ellas) están tratando de sumarse a la misma lucha ¿No te gusta una palabra que usaron? ¡Es lo de menos, fíjate en su intención! Pero no… su ceguera sólo les permite ver lo que ellas quieren ver (es decir: lo que ya traen dentro de su programa mental) y hacerles entender que hay hombres con buenas intenciones es por demás difícil…

      La entrada antigua de la que hablé es esta: https://borgeano.wordpress.com/2016/11/19/agradecimientos/

      Un fuerte abrazo (comunitario e igualista, si me permites el neologismo).

      Le gusta a 1 persona

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s