Elsa.

Esto de andar por una semana sin internet tiene mucho de bueno, pero a veces nos enteramos tarde de ciertos hechos que quisiéramos haber sabido antes. Uno de ellos fue el de haberme enterado hoy de la muerte de Elsa Sánchez de Oesterheld, esposa del escritor argentino Héctor Germán Hoesterheld. La historia de Elsa reviste cierto carácter increíble por lo extenso del drama que le tocó vivir.

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Elsa no sólo sufrió el secuestro y muerte de su marido; sino que antes de eso tuvo que pasar por la terrible experiencia de saber que sus cuatro hijas, Diana, Estela, Marina y Beatriz fueron secuestradas y asesinadas por el gobierno militar de ese momento.

Junto a una fotografía de las cuatro hermanas, la carta que Estela, la mayor, envió a su madre poco antes de ser asesinada, donde dice: “Voy a arreglar la manera de vernos” y termina: “Hay muchas razones para seguir adelante”. Lleva por fecha el 14 de diciembre de 1977. Ese mismo día la mataron.

elsa  04Lleva por fecha el día que la asesinaron, el 14 de diciembre de 1977. La última carta de Estela a su madre. Es breve, escrita con una intensa premura, pero sin desaliño, con una caligrafía que intenta no desfallecer. Cada carta, cada nota, en aquellos días, tenía una textura nerviosa. Da la impresión de que la carta a Elsa es también una carta necesaria que Estela se escribe a sí misma. No es difícil imaginarla murmurando hacia dentro, empujando el trazo para darle a Elsa la noticia de la muerte de Marina sin nombrar la muerte. Como en El Eternauta, el tiempo de la carta es un Continum 4, una especie de futuro del pretérito: “Marina ya no está con nosotros y ese dolor ya no hay nada que lo pueda mitigar, pero quiero que sepas que murió heroicamente como vivió”.

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Elsa Sánchez, Germán Oesterheld y sus cuatro hijas.

“Primero mataremos a los subversivos; después, a sus simpatizantes, y por último, a los indiferentes”, era el lema de los cerdos torturadores. Para Héctor Oesterheld, la mayor tortura a la que le sometieron fue mostrarle las fotos de sus hijas muertas poco antes de matarlo.

Cómo pudo soportar Elsa el seguir con toda esa carga durante tantos años sólo se comprende al saber que en algún momento ella pudo recupera a su nieto Martín, hijo de Estela, y que lo crió en silencio y a al sombra como lo que es: suyo.

Hace unos algunos años, el Presidente Néstor Kirchner le brindó el espacio que se merece; el de una mujer que es un emblema total: una víctima de la dictadura más cruel que haya gobernado a la Argentina; una mujer que se sobrepone a lo más terrible que puede pasarle a un padre, una mujer que jamás clamó venganza, sino que sólo pidió justicia.

A pesar de haber pasado una semana de su fallecimiento, quiero recordar a Elsa Sánchez. Siempre la tuve como un ejemplo en todo el amplio espectro de la palabra; Hoy que no está con nosotros me niego a dejarla en el olvido; ésa es la palabra que los dictadores y fascistas adoran: olvido y Elsa, para mí, seguirá siendo un ícono viviente y eternamente presente.

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El cartero llama dos veces XIV

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1984 es probablemente una de las novelas de inclinación política más conocidas, un poco por su adherencia al género distópico (atractivo en sí mismo), pero quizá sobre todo porque por mucho tiempo se ha recibido como una suerte de relato profético sobre un futuro al que las sociedades humanas se encaminan inevitablemente. Si bien este se encuentra ligado indeleblemente a las condiciones de su época (en especial la amenaza de la dominación totalitaria como efecto de la Segunda guerra mundial), entre sus párrafos se encuentran elementos que Orwell vislumbró como consecuencias sutiles de dicha situación, por ejemplo, la conformación de bloques supranacionales y el estado cotidiano de hipervigilancia a los ciudadanos, acaso lo más acertado en su ominoso pronóstico.

Como parte del libro George Orwell: A Life in Letters, editado por Peter Davison, se dio a conocer una carta fechada en 1944 en la que el escritor expone una suerte de diagnóstico de su época que, a la postre, se traduciría en su célebre novela. En el documento se encuentran ya algunas de las ideas más importantes que aproximadamente tres años después Orwell volcaría en 1984.

La carta es interesante más allá del mero hecho histórico o anecdótico, tiene algunos interesantes puntos para leer al hoy desde ese Orwell de ayer que siempre nos deja pensando un rato más.

Orwell

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Para Noel Willmett

18 de mayo de 1944

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Estimado Sr. Willmett:

Muchas gracias por su carta. Usted pregunta si el totalitarismo, el culto al líder, etc., están realmente en auge en tanto aparentemente esto mismo no sucede en este país y en Estados Unidos.

Debo decir que creo, o temo, que tomando al mundo como un todo, estas cosas van en incremento. Hitler, sin duda, pronto desaparecerá, pero solo a expensas de fortalecer a Stalin, los multimillonarios anglo-americanos y toda suerte de pequeños führers del tipo de de Gaulle. Todos los movimientos nacionales, en todos lados, incluso aquellos nacidos como resistencia a la dominación alemana, parecen adoptar formas no democráticas para agruparse a sí mismos en torno a un führer sobrehumano (Hitler, Stalin, Salazar, Franco, Gandhi, De Valera, son todos ejemplos varios) y siguen la teoría de que el fin justifica los medios. En todas partes del mundo los movimientos parecen ir en la dirección de las economías centralizadas que pueden “funcionar” en un sentido económico pero no están organizadas democráticamente, mismas que tienden a establecer un sistema de castas. Con esto vienen los horrores del nacionalismo emocional y una tendencia a descreer de la existencia de la verdad objetiva, dado que todos los hechos tienen que encajar con las palabras y las profecías de algúnführer infalible. En cierto sentido la historia ya dejó de existir: por ejemplo, ya no hay tal cosa como una historia de nuestro tiempo que pueda ser universalmente aceptada, y las ciencias exactas se encuentran amenazadas en tanto la necesidad militar deja de mantener a la gente a raya. Hitler puede decir que los judíos comenzaron la guerra y, si sobrevive, eso se convertirá en la historia oficial. No puede decir que dos y dos son cinco porque, en la práctica, digamos, en balística, dos y dos tienen que ser cuatro. Pero si sobreviene el tipo de mundo que temo, un mundo donde dos o tres súper-estados sean incapaces de conquistarse el uno al otro, dos y dos podrían ser cinco si el führer así lo desea [1]. Esa, tanto como entiendo, es la dirección en la cual nos estamos moviendo actualmente, aunque, claro, el proceso es reversible.

En cuanto a la inmunidad comparativa de Gran Bretaña y los Estados Unidos, pese a lo que los pacifistas, etc., quizá digan, aún no nos hemos vuelto totalitarios, y esto es un síntoma sumamente esperanzador. Creo muy profundamente, como expliqué en mi libro El león y el unicornio, en el pueblo inglés y su capacidad pata centralizar su economía sin destruir la libertad en el proceso. Pero debemos recordar que Gran Bretaña y Estados Unidos no lo han intentado realmente, no han conocido la derrota o el sufrimiento severo, y hay algunos malos síntomas al momento de hacer el balance de los buenos. Para empezar, hay una indiferencia general al declive de la democracia. ¿Se ha dado cuenta, por ejemplo, que nadie en Inglaterra de menos de 26 años ha votado y que según se puede entender la gran masa de población de esa edad no les importa esto? En segundo lugar está el hecho de que los intelectuales son más totalitarios al juzgar a la gente común. En términos generales la intelligentsia inglesa se ha opuesto a Hitler, pero solo a cambio de aceptar a Stalin. Muchos de ellos están perfectamente listos para los métodos dictatoriales, la policía secreta, la falsificación sistemática de la historia [2], etc., en tanto sientan que todo eso está de “nuestro” lado. De hecho, la afirmación de que en Inglaterra no tenemos un movimiento fascista significa que los jóvenes, en este momento, buscan su führer donde sea. No podemos estar seguros de que eso no cambiará, tampoco de que el común de la población no piense de aquí a diez años como ahora piensan los intelectuales. Espero [3] que no, incluso confío en que no, pero si pasa, será a costa de una lucha. Si simplemente se proclama que todo eso es por el bien y no reconoce los síntomas siniestros, solo se ayuda a acercar el totalitarismo.

Usted también pregunta: si pienso que el mundo tiende hacia el fascismo, ¿por qué no apoyo la guerra? Es una elección entre demonios —me imagino que todas las guerras lo son. Sé lo suficiente sobre el imperialismo británico como para que no me agrade, pero lo apoyaría frente al nazismo o al imperialismo japonés como el menos malévolo. Del mismo modo, apoyaría a la URSS frente a Alemania porque pienso que la URSS no puede escapar completamente de su pasado y conserva suficiente de las ideas originales de la Revolución para hacer de ello un fenómeno mucho más esperanzador que la Alemania nazi. Pienso y he pensado desde que la guerra comenzó, ahí por 1936, que nuestra causa es la mejor, pero tenemos que empeñarnos en hacerla la mejor, lo cual implica crítica constante.

Suyo sinceramente,

Geo. Orwell

[1] Antecedente de 1984.

[2] y [3] Cf. 1984, p. 72, “Si hay esperanza, escribió Winston, esta se encuentra entre los proles”.

De significantes e insignificantes

Francisco

Luego de disfrutar la escritura de mis últimas entradas y de compartir con ustedes algunos de esos momentos tan ricos e importantes para mí, vuelvo a un tema que me causa poca gracia, pero que  se me hace necesario. En estos momentos en que algunos países de latinoamérica se enfrentan a un año electoral complicado, tomar nota de hechos como éste puede ser un buen comienzo para saber dónde estamos parados y, sobre todo, empezar a tomar nota de quien es quien en nuestros países.

Hace un par de días un periodista argentino —Alfredo Leuco— envió una carta al Papa Francisco, molesto porque éste recibió oficialmente a la presidenta argentina Cristina Fernández. No voy a transcribir toda la carta porque siento vergüenza ajena; pero sí lo haré con las primeras líneas, ya que me parecen sintomáticas:

“Admirado Papa Francisco:

Soy un insignificante periodista argentino llamado Alfredo Leuco. No soy quien para darle consejos a nadie y mucho menos a usted a quien considero el argentino mas importante y valioso de todos los tiempos. Alguna vez escribí una columna diciendo que usted tenía lo mejor de cada uno de los mejores argentinos. No soy creyente pero admiro a los creyentes. Y creo en usted y en los valores que predica.”

Bien, para empezar debo aclarar que estoy de acuerdo con Leuco en un punto: es un periodista insignificante, pero insignificante en cuanto a sus capacidades, no tanto en su accionar totalmente partidario. Esas escasas cuatro líneas que transcribí demuestran la poca entereza moral e intelectual de quien escribió ese texto. Declararse “no creyente” pero “admirar a los creyentes” y además “creer en los valores que predica” es de una bajeza que pocas veces he visto efectuadas de manera pública e iniciativa propia. Decir, además, que Bergoglio es el argentino “mas importante y valioso de todos los tiempos.” Ni siquiera mueve a risa; sino que produce un profundo disgusto. El resto de la carta está redactada en el mismo tono adulador y mendaz. Quien quiera o se atreva a leerla, puede encontrarla aquí.

Una cosa más: Alfredo Leuco dice, enseguida: “[creo] En su austeridad franciscana, en su defensa de los más débiles y los mas pobres, en vivir como se piensa, en su apuesta a construir la paz en el mundo.”

Bien; eso de “vivir como se piensa” es otro eufemismo patético. Leuco parece olvidar algo muy reciente; como es el hecho de que Francisco, hace apenas cuatro días vetó al embajador francés ante el Vaticano por ser gay; además, el Vaticano ya tuvo problemas con Francia hace unos siete años, cuando rechazó a otro de sus embajadores por ser éste divorciado. La propaganda vaticana destacó con bombos y platillos las palabras de Francisco “Si una persona es gay y busca a Dios, quién soy yo para juzgarla.” Frase que sólo sirve para ganar espacio en ciertos medios; esos medios que usan cualquier arma para actuar políticamente y posicionar a sus a veces propios candidatos. Esos medios a los que pertenece el insignificante Alfredo Leuco.

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El cartero llama dos veces XIII

Jung - JoyceEn 1932, el psicoanalista suizo Carl Gustav Jung escribió una pieza en gran medida crítica sobre el tema de Ulises, la innovadora, polémica, y famosa novela de James Joyce, para el Europäische Revue. Del el ensayo de Jung:

“Leí la página 135 con desesperación en mi corazón, para caer en el sueño dos veces en el camino. La increíble versatilidad del estilo de Joyce tiene un efecto monótono e hipnótico. Nada sale al encuentro del lector, todo se aleja de él, dejándolo abierto, expuesto, después de la lectura. El libro es siempre una cuesta hacia arriba y a lo lejos. Insatisfecho con uno mismo, irónico, sarcástico, virulento, despreciativo, triste, desesperado y amargo […] Sí, admito que siento que me han puesto en ridículo. El libro no me encontraría a mitad de camino, nada en él hizo el menor intento de ser agradable, y siempre da al lector una sensación irritante de inferioridad”.

En septiembre de ese año, Jung envió una copia de su artículo a Joyce, junto con la siguiente carta. Joyce se sintió, al mismo tiempo, molesto y orgulloso. 

ulises Estimado Señor:

Su Ulises ha presentado al mundo un problema psicológico sumamente perturbador, similar a aquellos para los que he sido llamado, en varias ocasiones, como una supuesta autoridad en asuntos psicológicos.

Ulises resultó ser una nuez excesivamente dura y que ha obligado a mi mente no sólo a los esfuerzos más inusuales, sino también a las peregrinaciones más extravagantes (hablando desde el punto de vista de un científico). Su libro en su conjunto me ha dado un sinfín de problemas, similares a los que yo he estado meditando durante unos tres años. Pero debo decirle que le estoy profundamente agradecido a usted mismo, así como a su opus gigantesco, por lo mucho que aprendí  de él. Probablemente nunca voy a estar muy seguro de si me gusta, porque me resulta demasiado perturbador para los nervios y la materia gris. Tampoco sé si va a disfrutar de lo que he escrito acerca de Ulises, pero yo no podía dejar de decirle al mundo lo mucho que me había aburrido, cómo me quejé, cómo maldije y cómo lo admiré. Las 40 páginas sin aliento, sin parar, al final, es una cadena de verdaderos duraznos psicológicos. Supongo que sólo la abuela del diablo sabe tanto acerca de la verdadera psicología de una mujer. Yo no.

Bueno, me atrevo a recomendarle mi pequeño ensayo, como un intento divertido de un perfecto desconocido que se extravió en el laberinto de su Ulises y llegó a salir de nuevo por pura buena suerte. En todo caso es posible deducir de mi artículo lo que Ulises ha hecho a un psicólogo supuestamente equilibrado.

Con la expresión de mi más profundo agradecimiento, quedo de usted, querido señor,

                                                                     Atentamente

C.G.Jung

 

No deja de ser interesante la certera mirada de Jung sobre sí mismo tanto como sobre la obra de Joyce. Saber que se disfruta de algo pero que, al mismo tiempo, eso que tenemos entre las manos es tan complejo y exquisito que nos obliga a enormes esfuerzos, al mismo tiempo nos permite suponer que es muy probable que algo se nos escape, que inevitablemente algo quede fuera de nuestro alcance, tal vez para siempre. 

 

El cartero llama dos veces XII

 

Frank Lloyd WrightTras su muerte en 1959, y después de una carrera ilustre de 70 años durante los cuales ha diseñado más de 1.000 estructuras y donde completó más de 500 edificios, Frank Lloyd Wright fue reconocido por la AIA como “el mayor arquitecto estadounidense de todos los tiempos.” Él era, a decir de todos, un verdadero maestro de su oficio. Su proyecto más pequeño y quizás lo más inusual se produjo en 1956, y comenzó con una carta de Jim Berger, un niño de 12 años de edad, hijo de un cliente anterior de Wright. La petición del joven era simple: quería encargar el diseño de una casa para su perro, Eddie; uno que complementaría la casa de la familia. Increíblemente, Wright estuvo de acuerdo y suministró un conjunto completo de dibujos para “La casa de Eddie” al siguiente año. La construcción de este pequeño pedazo de historia de la arquitectura fue finalmente completado por el padre de Jim en 1963.

FLW0119 de junio 1956

Estimado Sr. Wright:

Soy un chico de doce años. Mi nombre es Jim Berger. Usted diseñó una casa para mi padre, cuyo nombre es Bob Berger. Tengo una ruta de periódicos en la que hago un poco de dinero para el banco, y para los gastos.

Le agradecería si usted me diseñara una casa para mi perro, que fuera fácil de construir, pero que vaya con nuestra casa. El nombre de mi perro es Edward, pero lo llamamos Eddie. Él tiene cuatro años o en la vida de perro, 28 años. Él es un perro labrador. Él mide setenta centímetros de alto y un metro de largo. Las razones por las que me gustaría esta casa para mi perro es, principalmente, para los inviernos. Mi papá dijo que si se quiere diseñar la casa del perro él me ayudará a construirla. Si usted diseña la casa le voy a pagar por los planos y materiales con el dinero que recibo de mi ruta.

Atentamente,

Jim Berger

 

A continuación Frank Lloyd Wright le responde a Jim disculpándose por no poder diseñar la casa en ese momento debido a sus compromisos, pero le pide al pequeño que se ponga en contacto con él en noviembre.

 

FLW02

En noviembre, por supuesto, Jim Berger volvió a escribirle al arquitecto; esta vez, de manera más breve:

 

FLW03Estimado Sr. Wright

Le escribí 19 de junio 1956 sobre el diseño de una casa para mi perro Eddie que fuera con la casa que diseñó para mi papá. Me dijiste que te escriba de nuevo en noviembre, así que pregunto de nuevo ¿Me podría diseñar una casa para mi perro?

 

Atentamente,

Jim Berger

 

 

Poco después, llegaría el diseño de Frank Lloyd Wright para Eddie, el perro de los Berger:

FLW 04

Y el resultado final:

FLW05

El cartero llama dos veces XI

Estela Barnes de Carlotto es la presidenta de la asociación Abuelas de Plaza de Mayo y es una de las mayores activistas argentinas por los derechos humanos. A fines de 1977, en la ciudad de La Plata, su hija Laura Estela Carlotto, fue secuestrada y desaparecida. Por relatos de sobrevivientes que estuvieron secuestrados junto a su hija, pudo reconstruir parte de su historia Laura estaba embarazada al momento de su secuestro y tuvo a su hijo en cautiverio, luego fue asesinada. Su hijo fue apropiado y su identidad cambiada. Estela de Carlotto comenzaría, desde aquel momento, una búsqueda intensiva de Guido ─su nieto─, pero también de cualquiera de los otros 500 niños que fueron apropiados de la misma forma por los militares que gobernaban Argentina en aquel entonces.

estela y laura carlotto Estela y Laura Carlotto

En junio de 1996, el día en que su nieto Guido cumplía dieciocho años, Estela le escribió la siguiente carta:

“Hoy cumples 18 años y quiero contarte cosas que no sabes y expresarte sentimientos que no conoces. Tus abuelos formamos parte de esa generación que asigna a cada fecha un valor especial y singular.

El nacimiento de un nieto es una de esas fechas. El bautismo (o no), los primeros pasos, la comunión (o no), la caída del primer diente, el jardín de infantes, el delantal blanco y el pedido de: abuelita “enséñame las tablas”. Son momentos que trascienden. Por eso esta fecha, en que cumples 18 años pasará a ser especial y singular como todas las otras que no pudimos vivirlas contigo.

Porque te robaron de los brazos de tu mamá Laura a las pocas horas de nacer, en un hospital militar, esposada, custodiada, para luego furtiva y arteramente robarte para un destino incierto. Estarás creciendo en tus soñadores y bellos 18 años con otro nombre, Guido. No es tú papá y tú mamá los que festejen contigo el ingreso a la adultez, sino tus ladrones.

Lo que no se imaginan es que en tu corazón y tu mente llevas, sin saberlo, todos los arrullos y canciones que Laura, en la soledad del cautiverio susurró para ti, cuando te movías en su vientre.

Y despertaras un día sabiendo cuanto te quiso y te queremos todos. Y preguntaras un día donde puedo hallarlos. Y buscaras en el rostro de tu madre el parecido y descubrirás que te gusta la ópera, la música clásica o el jazz (¡que antigüedad!) como a tus abuelos. Escucharas Sui Generis o a Almendra, o Pappo, sintiéndolos en lo profundo de tu ser porque así lo sentía Laura. Despertaras, querido nieto, algún día de esa pesadilla, y nacerás para tu liberación. Te estoy buscando.

Te espero. Con mucho amor. Tu abuela Estela”.

FOTO ADRIAN PEREZESTELA CARLOTTO

Hace cuatro años, Estela volvió a escribirle a ese nieto desconocido.

Buenos Aires, 26 de junio de 2011

 Hoy cumples 33 años. La edad de Cristo como decían, “decimos”, las viejas. Con esta inspiración pienso en los Herodes que “te mataron” en el momento de nacer al borrar tu nombre, tu historia, tus padres. Laura (María), tu madre, estará llorando en este día tu crucifixión y desde una estrella esperará tu resurrección a la verdadera vida, con tu real identidad, recuperando tu libertad, rompiendo las rejas que te oprimen.

 Querido nieto, qué no daría para que te materialices en las mismas calles en las que te busco desde siempre. Qué no daría por darte este amor que me ahoga por tantos años de guardártelo. Espero ese día con la certeza de mis convicciones sabiendo que además de mi felicidad por el encuentro tus padres, Laura y Chiquito y tu abuelo Guido desde el cielo, nos apretarán en el abrazo que no nos separará jamás.

 Tu abuela, Estela.

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Estela de Carlotto y la asociación Abuelas de Plaza de Mayo llevaban encontrados 113 nietos. Aún faltaban (faltan) muchos, demasiados; y Estela decía una y otra vez “No quiero morirme sin poder abrazarlo”. Hace apenas tres días, el 5 de agosto de 2014, apareció el nieto 114: Guido.

Pocas veces he visto, en mi país, un sentimiento de alegría tan generalizada como el pasado martes. Todos sentimos la aparición de Guido como una victoria propia; como si él fuese parte de nuestra familia, de nuestro más íntimo entorno. Y ese sentimiento es debido a Estela, así, Estela, a secas, como la llamamos en el lenguaje diario. Porque a lo largo de sus 36 años de lucha jamás rebajó su discurso al insulto ni a la violencia. Jamás clamó venganza ni pidió pena de muerte (ésa que tan fácil repartían los asesinos de antaño y que tan a menudo solicitan los cobardes intolerantes de hoy). Sólo pidió y pide justicia y que aparezcan los nietos que aún faltan ubicar y restituir a sus familias y a sus historias.

El cartero llama dos veces X

La lectura inquieta tiene estas cosas: nos hace saltar de un tema a otro; nos permite relacionar un texto con un hecho o un acto por una serie de palabras. De los diferentes modos de lectura, sin duda, éste es el que prefiero. El que me obliga, a veces, a dejar el texto que tengo entre manos para ir a buscar uno que está estrechamente relacionado con él. Encontrar afinidades, relaciones, enlaces, hermandades. Sé que hay una palabra (intertextualidad) que la define; pero prefiero la incompleta enumeración anterior; porque si hablamos de palabras, lo mejor que podemos hacer es usar muchas, muchas de ellas. Pero mejor vamos al post, de una vez por todas.

Hace un par de semanas, Danioska publicó una entrada por demás interesante: Carta a mi “yo” de diez años. Hoy, mientras buscaba ciertos poemas para una amiga, me entero que Maya Angelou falleció el pasado 28 de marzo; es decir, hace poco menos de dos meses. ¿Qué relación tienen estos dos hechos aislados? Pues que buscando aquí y allá me encuentro con el siguiente libro en el que participan varias mujeres de diferentes disciplinas; entre ellas, por supuesto Maya Angelou: Lo que sé ahora. Cartas a mi yo más joven. 

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Un breve comentario antes de la carta, para ubicarla dentro dentro del contexto correspondiente: En 1945, semanas después de graduarse de la escuela secundaria, sin el apoyo del padre del niño, y a los 17 años de edad, Maya Angelou dio a luz a su único hijo. Dos meses después, desesperada por encontrar la independencia, se mudó de la casa de su madre, encontró alojamiento propio, y comenzó a criar a su hijo. Durante los próximos 70 años, Maya Angelou logró más que la mayoría como una autora célebre y galardonada poeta, educadora, actriz, cineasta y activista. Ahora sí, la carta que Maya Angelou le escribió a su yo más joven, y que bien podría haber formado parte de aquella entrada de Danioska.

 

Querida Marguerite,

Estás con ganas de estar sola. No quieres que nadie te diga a qué hora tienes que acostarte en la noche o cómo criar a tu bebé. Vas a querer dejar la casa grande y cómoda de tu madre y ella no te dejará, porque ella te conoce demasiado bien.

Pero escucha lo que ella te dirá:

“Al salir por mi puerta, no dejes que nadie te diga qué hacer ─Tú ya has sido bien criada.

Tú sabes la diferencia entre el bien y el mal.

En cada relación que inicies, tendrás que mostrar buena disposición a hacer ciertos ajustes y a adaptarte a diferentes situaciones.

Recuerda, siempre podrás volver a casa”.

Y volverás a casa otra vez cuando el mundo te golpee, o cuando tropieces a la vista de todo el mundo. Pero sólo lo harás por dos o tres semanas cada vez. Tu madre te mimará y alimentará con tu comida favorita de frijoles rojos y arroz. Vas a hacer de ello una práctica común; ir a su casa y verte nuevamente liberada, ése es uno de los regalos más grandes, junto con los valores con los que te educará, que ella podrá darte.

Sé valiente, pero no temeraria.

Camina orgullosa de lo que eres,

Maya

mayaangelou

Maya Angelou 1928 – 2014

Recuerdo lo que le dije a Danioska en aquella oportunidad: Yo ni pienso intentar tal empresa… Ahora, viendo este ejemplo de Angelou, quien pudo hacerlo luego de haber pasado por todo lo que ella pasó (aunque sé, también, que en ciertos puntos las mujeres son mucho más fuertes que los hombres) tal vez me anime, en alguna tarde íntima, a escribir esa carta; la cual, estoy seguro, será mucho más extensa, y desaparecerá mucho más rápido.

El cartero llama dos veces IX

La carta que encontré para hoy me hizo recordar a esas viñetas clásicas de la botella arrojada al mar con un mensaje dentro. El hecho de haberla dejado abandonada en un aeropuerto le brindó uno poco ese marco. También imaginé al hombre que la encontró como a alguien que pasea solitario por una playa y la encuentra en la arena, como olvidada. Luego de leerla, sentí que el mar o la playa misma donde arribó esa botella podíamos ser muchos, tal vez casi todos. Yo mi incluyo primero en la lista y muchos amigos que pasan por aquí saben a qué me refiero. Tal vez dentro de poco deje una similar a ella en un asiento de algún aeropuerto.

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El Usuario IMAMenlo del sitio Reddit encontró una carta escrita a mano en una silla vacía en el Aeropuerto  International de San Francisco. Lo que llamó su atención fue el “Léeme” escrito en ella.

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Hace poco me fui de una relación emocionalmente abusiva.

Después de meses de insultos que no repetiré, falsas acusaciones, mentiras, engaños, espejos rotos, batallas nocturnas… me fui. Yo sabía que estaba siendo envenenada a lo largo de cada día que me pasaba con él. Así que, con un peso en el corazón, dejé a mi amor de tres años, a sabiendas de que yo ya había perdido demasiado tiempo. Al principio me rogó, y luego maldijo, pero al final hizo las maletas y se desvaneció de mi vida como un mal sueño.

Durante las primeras semanas, mi cuerpo parecía rechazar esto. Durante tres años había visto el mundo a través de sus gafas de color. Yo no sabía quién era sin él. A pesar de la bondad de los amigos e incluso de extraños, no pude evitar sentirme completamente sola.

Pero fue esta sensación de soledad la que me puso en libertad. En algún lugar en el camino, me dejé llevar. Solté todos los recuerdos dolorosos, los nombres con los que él me había llamado, enterré profundamente los fragmentos de su memoria en mi cerebro. Dejé de creer las cosas que él me había puesto a pensar sobre mí misma. Empecé a ver cuán extraordinaria, impresionantemente bella es la vida. Medité, bebí demasiado café, hablé con extraños, reí ante nada. Escribí poesía y me detuve para oler y fotografiar cada flor. Una vez que descubrí que mi felicidad dependía sólo de mí, me di cuenta de que nada podría hacerme daño nunca más.

He encontrado ─y seguiré encontrando─ paz. Cada día estoy más cerca de ella de lo que estaba ayer. Soy un trabajo en progreso, pero estoy llena hasta el límie con gratitud y alegría.

Y por eso, ya que he abierto un nuevo capítulo en mi vida, quiero separarme pacíficamente con los contenidos del último capítulo. El final de mi relación fue el catalizador de una gran cantidad de cambios positivos en mi vida. Era un símbolo, lo más importante, fue un acto de amor propio. Era una constatación de que yo merecía ser feliz y yo podía elegir ser. Y así, en un esfuerzo por dejar atrás las cosas que no me ayudan a crecer, estoy dejando de lado una reliquia de este pasado doloroso.

Usé este collar  ─un regalo de él─ todos los días durante más de dos años. Para mí, dejarlo ir es una declaración alegre de que me estoy moviendo hacia adelante con fuerza, gracia y una profunda, duradera paz.

Por favor, acepta este regalo como recordatorio de que todos merecemos la felicidad. Quienquiera que seas, y cualquiera que sea el dolor que hayas enfrentado, espero que encuentres paz.

Namaste,

Jamie

—♦—

Para L.; quien no se anima.

Para B.; quien se animó.

El cartero llama dos veces VIII

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En 1903, el periódico con sede en Kentucky Blue-grass Blade pidió a sus lectores que escribieran cartas basadas en la consigna “Por qué soy ateo”.  Cientos de cartas llegaron pronto y muchas fueron publicadas en los días posteriores en dicho periódico. Más de un siglo después, en 2011, fueron compiladas en el libro Cartas de una nación atea.

Ateísmo 02

Sé que la cantidad de ateos es mayor de la que se reconoce habitualmente; el hecho de que no se agrupen ni formen asociaciones masivas (en los últimos tiempos se ha visto el nacimiento de varias asociaciones ateas; pero éstas son aun pocas, no poseen muchos integrantes y, además, no siempre se declaran abiertamente ateas activistas) hace que éstos pasen desapercibidos y que su número sea minimizado por las grandes religiones. De todos modos, no dejó de llamarme la atención que en una fecha como 1903 y en los Estados Unidos (tal vez los Estados Unidos de aquella época fueran más tolerantes que los actuales) fuese tan nutrida la respuesta al periódico de Kentucky, clásica zona rural de aquel país.

 A continuación, una de las cartas. Fue escrita por Minnie Parrish, una joven de 23 años de edad, divorciada, con cuatro hijos, que más tarde se convertiría en la primera mujer Doctora en practicar la medicina en el norte de Texas.

 

Por qué soy atea

Soy atea porque he descubierto, simplemente, que es justo que sea así, y tras investigar sobre el tema no pude encontrar ninguna evidencia real del origen divino de las Escrituras. Y porque no puedo, como una mujer refinada y respetable, tomar a pecho como una guía diaria un libro de este tipo; de baja moral y de influencias degradantes. Escrito por una gran cantidad de sacerdotes, no puedo aceptar una salvación que se basa íntegramente en los sueños de un antiguo y supersticioso pueblo, sin ninguna prueba excepto la fe ciega.

Todo aquello que muchas personas piensan que proviene de lo sobrenatural, y muchas cosas que realmente dejan perpleja a una mente promedio, tienen una base natural y material en el funcionamiento de la mente humana.

Es la ignorancia en la naturaleza del trabajo científico y de su propia mente lo que mantiene tanto “misterio” en el aire; y siempre que hay un misterio a flote la gente va a atribuirlo a lo sobrenatural.

Soy atea porque sé que la Biblia nos hace dependientes. La he probado y he encontrado innumerables fallos. De hecho, he encontrado en las escrituras el origen del femicidio, el cual es uno de los principales puntos de Dios para oprimir a las mujeres y mantenerlas en los reinos de la ignorancia.

Me encuentro cómoda en las filas del liberalismo, debido a sus principios, elevando mi amplio camino a la libertad de pensamiento, de expresión y de investigación.

MINNIE O. PARRISH

23 años

Leonard, Texas.

 

El cartero llama dos veces VII

Rachel Carson 01

Publicado en 1962, Silent Spring (Silenciosa primavera) fue un libro pionero que alertó a la opinión pública sobre el daño devastador causado por los fertilizantes y pesticidas; un libro de gran importancia que, según muchos, fue el que desencadenó el movimiento ambiental moderno. En 1960, mientras trabajaba en el libro, su autora, la bióloga marina Rachel Carson fue diagnosticada con el cáncer que acabaría por quitarle la vida. Siete meses antes de su muerte, con su salud ya muy debilitada, Carson pasó una mañana en la costa con su amiga Dorothy Freeman, observando la migración de la mariposa monarca; esa tarde, Carson le escribió a su amiga la siguiente carta.

Rachel Carson 03 Always, Rachel. Correspondencia de Rachel Carson y Dorothy Freeman

10 de septiembre 1963
Querida mía:

Ésta es una posdata a nuestra mañana en Newagen, algo que puedo escribirlo mejor de lo que puedo decirlo. Para mí ha sido una de las más bellos momentos del verano, y todos los detalles se quedarán en mi memoria: ese cielo azul de septiembre, los sonidos del viento en los abetos y las olas en las rocas, las gaviotas ocupadas alimentándose, posándose con esa gracia deliberada, las vistas lejanas de Griffiths Head y Todd Point, hoy tan claramente grabadas, aunque una vez una parte se visto envuelta en remolinos de niebla. Pero la mayor parte de todo lo que recuerdo son a las monarcas, que viajan hacia el oeste sin prisas en esa pequeña forma alada, una tras otra, cada una empujada por una fuerza invisible. Hablamos un poco acerca de su migración, de su historia, de su vida. ¿Han vuelto? Nosotros creemos que no; para la mayoría, al menos, éste fue el viaje de cierre de sus vidas.
Pero se me ha ocurrido esta tarde, recordando, que había sido un espectáculo alegre, que no habíamos sentido ninguna tristeza cuando hablamos del hecho de que no habría ningún cambio. Y con razón, porque cuando cualquier ser vivo ha llegado al final de su ciclo de vida aceptamos tal fin como algo natural.
Para las Monarca, el ciclo se mide en un lapso de meses. Para nosotros, la medida es algo más, un ciclo del que nada puede saberse. Pero la idea es la misma: cuando ese ciclo intangible ha seguido su curso como una cosa natural,  no es algo triste que la vida llegue a su fin.
Eso es lo que esos pedacitos brillantes revoloteando de vida me han enseñado esta mañana. Encontré una profunda felicidad en ello. Lo que espero, es que tú también lo hayas encontrado. Gracias por esta mañana.

Rachel