Cine y pintura, realimentación (parte I)

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El quinto elemento, Luc Besson (1997) – La columna rota, Frida Kahlo (1944)

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Las artes viven alimentándose unas de otras de manera más o menos perceptible. Así tenemos desde la influencia (voluntaria o involuntaria), la copia, la referencia, el plagio, el homenaje. De este último acabo de encontrar una serie de imágenes que ilustra cómo el cine se ha nutrido en varias ocasiones de la pintura (o de la plástica, si así lo prefieren) y qué tan precisos han sido en ello (supongo que todo tiene que ver con la necesidad propia de la película, además del deseo de homenajear a un artista determinado).  De las muchas imágenes que aquí dejaré (como son muchas las dividiré en dos entradas) prefiero aquellas que toman a las pintura como referencias para obras que nada tienen que ver con el artista. Las imágenes de Shirley. Visiones Of Reality, por ejemplo, aunque son perfectas en cuanto a la reproducción de la obra de Edward Hopper, me parecen menos interesantes porque la película se basa, precisamente, en la obra de este artista. en cambio la imagen de La ricota, de Passolini (cerrará la entrada próxima) me parece una maravilla en un todo.

Vamos a la galería (pueden ver las imágenes en mayor tamaño y la información sobre la película y la pintura, haciendo clic sobre una de ellas. Si colocan el cursor sobre una imagen verán parcialmente la información):

El cartero llama dos veces XX

 

Robert Pirosh

Robert Pirosh

 

Hacía mucho que no escribía una entrada basada en ese género que me gusta tanto como es (¿como era?) el epistolar. Ahora me encuentro con esta curiosidad y no puedo menos que compartirla. De antemano pido disculpas por la traducción; pero es que la carta original contenía varios neologismos o formas curiosas del inglés; así que me he tomado algunas libertades y he, incluso, cambiado varias palabras para que el sentido se mantenga dentro de ciertos límites lógicos. De todos modos el sentido final de la misiva quedará claro cuando se termine su lectura.

La historia es la siguiente: El redactor Robert Pirosh llegó a Hollywood en 1934, ansioso por convertirse en guionista de alguna de las grandes productoras de cine. Escribió y envió, entonces, la siguiente carta a todos los directores, productores y ejecutivos de estudio que se le ocurrieron. El enfoque funcionó, y después de conseguir tres entrevistas, fue empleado como escritor junior en la Metro Goldwyn Mayer. Pirosh continuó escribiendo para los Hermanos Marx y en 1949 ganó un Premio de la Academia por su guión de Battleground. La carta es la siguiente:

Estimado señor:

Me gustan las palabras Me gustan las palabras gordas y mantecosas, como exudado, bajeza, glutinoso, lameculos. Me gustan las palabras solemnes, angulosas y chirriantes, como estrecho, cascarrabias, pecunioso, despedida. Me gustan las palabras espurias, en blanco y negro, como funeraria, liquidar, amígdala, semitono. Me gustan las palabras “B” suaves, como cabello, esbelto, bravura, brío. Me gustan las palabras crujientes, quebradizas y chirriantes, como astillas, garfios, empujones, chorreante. Me gustan las palabras hoscas, malhumoradas y ceñudas, como escondite, ceño fruncido, costroso, cabrón. Me gustan los “¡Oh-Cielos!”, mis amables palabras, como truco, fatiga, gentil, horrible. Me gustan las palabras elegantes y floridas, como estival, peregrinar, elíseo, Martín Pescador. Me gustan las palabras lúgubres, retorcidas y harinosas, como gatear, lloriquear, chillar, gotear. Me gustan las palabras risueñas y graciosas, como chavito, gorgoteo, burbujear y eructo.

Me gusta más la palabra guionista que redactor, así que decidí dejar mi trabajo en una agencia de publicidad de Nueva York y probar suerte en Hollywood, pero antes de dar el paso me fui a Europa por un año de estudio, contemplación y equitación.

Acabo de regresar y todavía me gustan las palabras.

¿Puedo tener algunas con usted?

Robert Pirosh.

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Sin duda, si uno aspira a un trabajo creativo lo mejor que puede hacer es, precisamente, demostrarlo desde el primer momento. La jugada es arriesgada pero, sin duda, al menos  se sabrá que se hizo lo correcto. A lo sumo nos quedará la (correcta) sensación de que fueron ellos los que se lo perdieron. Pero si vemos el ejemplo de Parish, vemos que a veces arriesgarse es lo mejor que podemos hacer, siempre.

 

El nacimiento de la ciencia ficción y la inutilidad del arte

SciFiEn los cuadernos de anotaciones de H.G. Wells se encuentra, fechada en junio de 1943, la siguiente cita:
“El escritor de historias fantásticas debe ayudar al lector a jugar el juego correctamente, debe guiarlo de manera discreta para que el lector acepte la hipótesis imposible; debe engañarlo para que convierta una concesión imprudente en una suposición plausible y seguir adelante con su historia mientras la ilusión se sostiene. Y ahí es donde había una cierta ligera novedad en mis historias cuando aparecieron por primera vez. Hasta ahora, excepto en las fantasías de exploración, el elemento fantástico fue traído por la magia. Frankenstein incluso, usó alguna magia algo deshonesta para animar a su monstruo artificial; de hecho, había problemas en el alma de la cosa. Pero ya a finales del siglo pasado se había vuelto difícil exprimir incluso una creencia momentánea fuera de la magia por más tiempo; entonces se me ocurrió que en vez de la habitual entrevista con el diablo o un mago, un ingenioso uso de patrones científicos podría sustituirse con ventaja. Eso no fue un gran descubrimiento. Simplemente traje el material fetiche hasta la fecha, y lo hice tan cerca de la teoría real como era posible”.

Es bueno ver “la cocina” de los grandes escritores; saber cómo accedieron a tal o cual idea; conocer de primera mano sus dudas y sus certezas. Todos esos datos totalmente accesorios a las historias que ellos escribieron, son las que les brindaron a esas historias su carácter único y son parte esencial por las que esas historias permanecen a través del tiempo. Lo que nos señala Wells en estas notas es nada más y nada menos que el nacimiento de la ciencia ficción como género. La magia deja paso a la ciencia; algo tan simple como eso pero que ha tenido una injerencia profunda en la sociedad en que vivimos.

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Hago un repaso mental de algunas películas de ciencia ficción y noto que esa idea plasmada por Wells en 1943 sigue tan sólida como cuando la escribió, aunque los fetiches hoy sean otros. La buena ciencia ficción contiene el elemento primordial del entretenimiento; pero también, como buena expresión artística, le suma elementos que exceden el mero pasatiempo: Avatar y su trasfondo ecológico; Blade Runner, que vuelve a poner en el tapete el tema de la moral aplicada a los animales; la archiconocida Matrix y los muchos problemas filosóficos que trata (el problema mente-cuerpo; la realidad, el mito del héroe, la alegoría de la caverna; etc.); Arrival y el problema del lenguaje (ya voy a hablar de esta maravillosa película) y muchas otras que podrían seguir la lista de ejemplos.

Wells, 1943; nosotros, hoy. La humanidad y sus problemas; el arte y su manejo estético de esos problemas. ¿Quién dijo que el arte no sirve para nada?

La poesía es un arma…

Television-Secret Agent - The True Story of Violette Szabo

Violette Szabo

Durante la Segunda Guerra Mundial, el Comando Ejecutivo de Operaciones Especiales británico utilizó poesías para comunicarse con sus agentes en territorio enemigo. El emisor y el receptor se ponían de acuerdo de antemano en un poema y, otorgándole un número a cada letra, producían un sistema de cifrado simple que podía ser utilizado para transmitir mensajes. Debido a que ambas partes podían memorizar el poema, no había libro de códigos que se pudiera perder o ser interceptado, aunque los nazis podían romper el código con bastante facilidad, sobre todo si el poema era bien conocido.

Al darse cuenta de esto, el oficial de códigos Leo Marks comenzó a introducir poemas originales de su propia creación. El siguiente poema se lo dio a la agente francesa Violette Szabo (cuyo nombre de soltera era Violette Reine Elizabeth Bushell) en marzo de 1944:

La vida que tengo es todo lo que tengo,
Y la vida que tengo, es tuya.
El amor que tengo a la vida que tengo
Es tuyo y tuyo y tuyo.

El sueño al que tengo derecho, cuando muera lo tendré,
sin embargo, la muerte no será más que una pausa.
La paz de mis años bajo la larga hierba verde
será tuya y tuya y tuya.

Marks lo había escrito tres meses antes en memoria de su novia Ruth, que había muerto en un accidente de aviación en Canadá. El poema se hizo famoso cuando fue leído en la película de 1958 Carve Her Name With Pride, sobre las hazañas de Szabo en la guerra. Por desgracia, Szabo misma fue capturada, torturada y asesinada antes de que pudiera transmitir el mensaje.

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Carve Her Name With Pride. Reedición en DVD de la película original de 1958.

La música de la soledad

La soledad es la suerte de todos

los espíritus excelentes.

Arthur Schopenhauer.

tumblr_nkba8qxlHq1srlqpvo1_540Hace un par de días alguien me pasó el enlace a un artículo cuyo título es Por qué las mentes más brillantes necesitan soledad; el cual me pareció interesante pero lo único por lo cual puedo llegar a entender que me lo hayan pasado es por el tema de la soledad en sí misma y poco más. Quien me lo pasó sabe de mi relación estrecha con la necesidad de permanecer alejado de los grandes grupos en general y, no pocas veces, de toda persona en particular. Para mí la soledad es, más que una opción, una necesidad primaria y los placeres que me ha proporcionado son únicos e irrepetibles; de allí, entonces, esa necesidad y esa búsqueda constante de ella.

Recordé, luego de leer el artículo (quien esté interesado en leerlo puede hacerlo aquí), aquel magnífico monólogo del Cyrano de Bergerac de Edmond Rostand; héroe romántico por antonomasia. Luego de explicitar su forma de conducirse (lo cual sería un excelente decálogo para los tiempos que corren), Cyrano nos regala el perfecto epílogo para esa maravillosa declaración. Les dejo a continuación el monólogo:

“¿Qué quieres que haga? ¿Buscar un protector, un amo tal vez?

¿Y como hiedra oscura que sobre la pared medrando sibilina y con adulación

cambiar de camisa para obtener posición?

No, gracias.

¿Dedicar si viene al caso versos a los banqueros,

convertirme en payaso, adular con vileza los cuernos de un cabestro

por temor a que me lance un gesto siniestro?

No, gracias.

¿Desayunar cada día un sapo? ¿Tener el vientre panzón?

¿Un papo que me llegue las rodillas con dolencias

pestilentes de tanto hacer reverencias?

No, gracias.

¿Adular el talento de los canelos, vivir atemorizado por infames libelos, y repetir sin tregua

Señores, soy un loro, quiero ver mi nombre en letras de oro?

No, gracias.

¿Sentir temor a los anatemas? ¿Preferir las calumnias a los poemas, coleccionar medallas, urdir falacias?

No, gracias; no, gracias; no, gracias…

……

Pero cantar… soñar… reír, vivir, estar solo

ser libre

tener el ojo avizor

la voz que vibre

ponerme por sombrero el universo,

por un sí o un no batirme o hacer un verso

despreciar con valor la gloria y la fortuna,

viajar con la imaginación a la luna,

sólo al que vale reconocer los méritos,

no pagar jamás por favores pretéritos,

renunciar para siempre a cadenas y protocolo,

Posiblemente no volar muy alto,

pero solo…

Por último les dejo, también, el mismo fragmento en la perfecta voz y actuación de Gerard Depardieu. Pueden ver el video aquí. Y felices soledades.

Todos somos terroristas

pano

La Triple Frontera

Bajo mis pies, Argentina; enfrente, a la derecha, Brasil, a la izquierda, Paraguay.

La Triple Frontera es un sitio peculiar; los ríos Paranà e Iguazú la delimitan de manera natural entre tres países latinoamericanos: Argentina, Brasil y Paraguay. Es un sitio de intercambio constante de comercio y turismo en medio de la selva tropical y sí, algo de contrabando, pero nada en demasiada escala, sólo pequeños comerciantes que van a Paraguay a comprar a precios económicos para luego vender esos productos en sus negocios obteniendo un poco más de margen en sus ganancias.
La Triple Frontera es también el sitio donde se encuentra el acuífero Guaraní, uno de los mayores reservorios de agua dulce del planeta con casi 12.000.000 de kilómetros cuadrados; es decir, una superficie mayor que toda Europa. Quienes parecen tener un especial interés en el acuífero es el Departamento de Estado de Gringolandia y es por eso que han contratado a Katrhyn Bigelow la panfletaria directora de la panfletaria Zero Dark Thirty y que trabaja estrechamente con el dicho Departamento de Estado. La idea es proclamar (como ya lo están haciendo desde hace algunos años) que en la Triple Frontera se encuentran trabajando células de Al Quaeda. Ideas absurdas como ésta no son raras en el norte del continente; lo que sí me parece extraño es que tanta gente esté dispuesta a creer en delirios mayores que la mayor de las teorías conspirativas, pero así es el poder de la publicidad y de la manipulación mediática.
A Katrhyn Bigelow se le denegó el permiso para filmar en la Triple Frontera, pero a ella y a sus jefes eso no les importa demasiado; ya ha dicho que va a filmar la película en cualquier otra locación. La máquina de propaganda no se detiene, ni siquiera cuando esa propaganda se apoya en el absurdo más grande y delirante en que pueda pensarse.

Destino

1946. Salvador Dalí y Walt Disney comienzan un trabajo en colaboración que había planeado años antes, cuando ambos artistas se conocieron en uno de los primeros viajes de Dalí a los Estados Unidos. Con guión de John Hench y el mismo Dalí y música del mexicano Armando Domínguez, los bocetos del pintor español fueron tomando forma. Pero la historia no acabaría bien. Luego de ocho meses de trabajo y debido a los problemas financieros que sufría Disney por aquella época (la segunda guerra mundial había afectado de manera directa a su empresa) el proyecto fue abandonado.

1999. Un sobrino de Walt Disney, Roy E. Disney, mientras trabajaba en Fantasía 2000, desenterró el proyecto latente y decidió traerlo de vuelta a la vida. El corto fue producido por Baker Bloodworth y dirigido por el animador francés Monfréy Dominique en el papel de director.

2003. Festival Internacional de Cine de Animación de Annecy; Francia. Se estrena el corto de seis minutos que sigue la historia de amor entre Cronos y la desafortunada pasión que siente por una mujer mortal. La historia se desarrolla a medida que las danzas femeninas se mueven a través de un paisaje surrealista propio (y con varias referencias directas a la obra) de Dalí.
Muchos creen que buscar sentido en una obra surrealista es un absurdo; muchos consideran que el hecho de que el surrealismo parta de un estado onírico o de casi alienación impide llevar adelante una obra completa, con una meta y un sentido definidos. Destino es la mejor muestra de que esto no necesariamente debe ser así. Hay una bellísima historia narrada allí. Sí, con imágenes fantásticas y a veces difíciles de “encuadrar”; pero hay una historia que nos es contada y que puede comprenderse a la perfección.