Somos, nada más, que copos de nieve

Nieve (8)

Por esas cosas del azar o de la sincronía (tal vez sólo sean nombres distintos para la misma cosa), leí el siguiente párrafo y pocos minutos después me encontré con un artículo fotográfico que mostraba a algunos copos de nieve en el momento previo a desaparecer para siempre. Cuando leí el fragmento que les dejo a continuación no pensé en postearlo; pero al ver las fotos pensé que sería el complemento perfecto el uno del otro. La cita es de Steve Maraboli; del libro Life, the Truth, and Being Free. Las imágenes pertenecen al trabajo del fotógrafo ruso Andrew Osokin. La reflexión corre por cuenta de cada uno de nosotros.

Somos perfectamente imperfectos. Todos hemos oído que no hay dos copos de nieve iguales. Cada copo de nieve toma la forma perfecta para lograr la máxima eficiencia y eficacia para su viaje, y mientras la fuerza universal de la gravedad les da un destino compartido, el espacio expansivo en el aire da a cada copo de nieve la oportunidad de tomar su propio camino. Están, entonces, en el mismo camino, pero cada uno toma una ruta diferente. A lo largo de este viaje impulsado por la gravedad, algunos copos de nieve chocan y se dañan unos a otros, algunos chocan y se unen, algunos son influenciados por el viento… ¡Hay tantas transiciones y cambios que tienen lugar a lo largo del viaje del copo de nieve! Pero, cualquiera que sea la transición, el copo de nieve siempre se encuentra perfectamente formado para su viaje. Podemos encontrar paralelos en la naturaleza como un bello reflejo de esta gran orquestación. Uno de estos paralelos es el de los copos de nieve y nosotros. Nosotros también estamos todos en la misma dirección. Estamos siendo impulsados por una fuerza universal al mismo destino. Todos somos individuos que tomamos diferentes viajes a lo largo de nuestro periplo y a veces chocamos unos con otros, nos cruzamos, nos alteramos… tomamos diferentes formas físicas. Pero en todo momento nosotros también somos 100% perfectamente imperfectos. En cada momento dado somos absolutamente perfectos para lo que se requiere para nuestro viaje. Yo no soy perfecto para tu viaje y tú no eres perfecto para mi viaje, pero soy perfecto para mi viaje y eres perfecto para tu viaje. Nos dirigimos al mismo lugar, estamos tomando diferentes rutas, eso es todo. Piensa en lo que podría significar esta gran orquestación para entender nuestras relaciones. Imagina interactuar con los demás sabiendo que ellos también comparten este paralelo con el copo de nieve. Al igual que tú, se dirigen al mismo lugar y no importa lo que puedan parecerte, ellos han tomado la forma perfecta para su viaje. Cuán fuertes serían nuestras relaciones si pudiéramos ver y respetar esa simple idea: la de que todos somos perfectamente imperfectos para nuestro viaje“.

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Moral de centavos

Pobreza y lujo

Todo lo que se come sin necesidad se roba al estómago de los pobres”. Dijo alguna vez el Mahatma Gandhi en lo que tal vez sea la cita más concisa sobre la inequidad en la distribución de la riqueza. Pero al ver una foto como la que ilustra esta entrada, no se puede menos que recordar, tal vez como complemento a la primer cita, aquellas palabras de Henri Grouès, más conocido como el Abate Pierre: “Las principales ciudades del mundo están afectados por dos plagas: el lujo excesivo y la miseria”.
Claro, hay que diferenciar la miseria económica de la miseria moral; ya se sabe que usar el mismo término para dos asuntos diferentes no siempre es lo más adecuado. Es entonces que uno se pregunta ¿No es acaso la miseria moral hija de los excesos de lujo? Creo que, aunque esto no sea siempre así, hoy en día el porcentaje es tan alto que bien podemos responder a esa pregunta con un rotundo “Sí”, sin temor a equivocarnos.

Aldabas de San Miguel

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Ayer dije que San Miguel de Allende se me hizo, por momentos, muy parecida a Cartagena de Indias. Cuando llegué a casa busqué información al respecto y vi, sin demasiada sorpresa, que ambas ciudades fueron fundadas con menos de diez años de diferencia (Cartagena de Indias en 1533, San Miguel de Allende en 1542). Pero, y esto haya sido lo que más me impulsó a relacionar una ciudad con la otra, lo que me llamó mucho la atención fueron las aldabas en los viejos portales coloniales.
Alguna vez compartí algunas de las fotos de las Aldabas de Cartagena. Hoy les comparto estas otras, de San Miguel de Allende. Ambas ciudades distanciadas en la geografía, pero hermanadas en la historia.

Parte de la galería. Para ver las imágenes en mayor tamaño, hacer clic sobre una de ellas.

El salto

El salto

El 15 de agosto de 1961, durante el tercer día de construcción del Muro de Berlín, el guardia fronterizo de la Alemania comunista Hans Conrad Schumann, de 19 años de edad, estaba de pie en la esquina de Ruppiner Straße y Bernauer Straße. Un rollo de alambre de púas de 90 centímetros de altura estaba tendido delante de él, detrás se apilaban las losas de cemento que iban a reemplazarlo. Enfrente, en Berlín Occidental, un grupo de manifestantes se había reunido para denunciar la construcción del muro, el que tenía por objeto detener el éxodo de jóvenes profesionales del estado de Alemania del Este. “La gente nos estaba insultando”, escribió más tarde. “Sentimos que estábamos simplemente cumpliendo con nuestro deber, pero nos estaban regañando por todos lados. Los berlineses occidentales nos gritarban y los manifestantes del este nos gritaban. Estábamos de pie allí en el medio. Había alambre de púas por todos lados y allí estábamos todos nosotros. Para un joven, aquello era terrible.
Los berlineses occidentales comenzaron a gritar: “¡Ven! ¡Ven!” Un coche de la policía de Berlín Occidental se detuvo, con su motor funcionando y su puerta trasera abierta, invitándolo a desertar. Durante dos horas Schumann dudó en qué hacer, pensando en sus padres y en su hermana. Luego, a las cuatro de la tarde, saltó por el cable y corrió. “Entonces yo estaba en Occidente y me recibieron con gran alegría. Fui el primero.”

GERMANY-BORDER GUARD/SUICIDE
Atrapado por el fotógrafo Peter Leibing, la imagen apareció en los periódicos de todo el mundo. En un mes, 68 miembros de la policía especial de Alemania Oriental habían desertado a Occidente. Schumann se instaló en Ingolstadt y trabajó en una fábrica de Audi durante 20 años. Cuando el muro cayó en 1989, volvió a su ciudad natal y descubrió que era un paria; era o había sido “el puente en la pared” y se lo consideró como una herramienta de los imperialistas occidentales. Consternado y deprimido, Conrad Schumann se ahorcó en 1998 a la edad de 56 años.

La historia de Hans Conrad Schumann es una de las tantas historias mínimas que forman parte de la otra, de la gran historia que es la que suele aparecer en los libros olvidando que esa fue construida por hombres como él; hombres que, errados o no, son los que sufrieron y sufren los embates de aquellas decisiones que parecen serles (y sernos) totalmente ajenas. Schumann saltó en 1961 y una cámara captó el momento. ¿Qué habrá pensado ese hombre cuando saltó por última vez, en 1998?

Yo, yo y, después, yo

Visito las ruinas de Tulúm; una de las pocas ruinas mayas que se encuentran a orillas del mar. El sitio es de una belleza poco común; por lo general las ruinas mayas se encuentran enclavadas en lo más profundo de la selva y la original ubicación de éstas que piso ahora hace que todo parezca, hasta cierto punto, irreal. Los senderos suben y bajan por las pendientes rocosas; el sol golpea fuerte y hay pocos sitios donde guarecerse a la sombra. Al doblar en un recodo veo a las cuatro muchachas que les presento en la fotografía.

Cultura selfie 01

Aclaro unos detalles para ponerlos en perspectiva. A espaldas de las muchachas se encuentra el Mar Caribe; frente a ellas se encuentran las ruinas. De hecho, exactamente frente a ellas se encuentra el mayor edificio de esta zona arqueológica. Entonces me pregunto: ¿Qué diablos están fotografiando? (Para ser sinceros, no me dije “qué diablos”, dije algo parecido; ustedes entienden).

Voy a ser sincero: no tengo nada en contra de las selfies. Al menos en un primer momento, claro. La selfie o autofoto es algo útil y lógico (¿Para qué otra cosa sirve el disparador automático después de todo?). Cuando no hay nadie que pueda tomarnos una instantánea y queremos recordar un sitio en particular, podemos disparar la cámara hacia nosotros mismos; nada de malo hay en ello. Pero el punto es que en esos casos lo importante es lo que nos rodea. Es decir, si quiero guardar un recuerdo de mi presencia en unas ruinas, o en cualquier otro sitio, puedo tomarme una selfie pero siempre y cuando sean las ruinas (o lo que sea) el punto central de la foto, no yo.

Y es ahí donde ya la cultura selfie pasa a ser, para mí, sencillamente odiosa. Ahora lo que importa es el yo y nada más que el yo. Me pregunto ¿Qué les mostrarán esas muchachas a sus padres, a sus amigos o qué verán ellas mismas dentro de unos años? Nada más que su bonito rostro con un pedacito de celeste del cielo o del mar; foto que podrían haber tomado en cualquier playa o incluso frente a un cartel publicitario ¿qué más da? Lo importante para ellas es su yo, yo y yo; lo importante para ellas (y para todo el mundo atrapado en la cultura selfie más banal) es salir en primer plano, levemente detrás de su ego.

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Por cierto, esto es lo que entiendo por una buena y lógica selfie

La gaviota E.T.

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Extraterrestres sobre el Popocatepl

Es muy gracioso ver cómo cierta gente encuentra precisamente lo que quiere encontrar aunque esto sea algo que ni siquiera existe. Es así que vemos constantemente “pruebas” de la existencia de Pie Grande, el Yeti, los duendes o las hadas (y mejor no entremos en terrenos religiosos, hoy no tengo ganas de pelearme con nadie). No hace mucho que pude ver las “pruebas” de entes extraterrestres captados por las cámaras de vigilancia del Popocatepetl, el famoso volcán mexicano que se encuentra algo activo en este momento. En esas imágenes podían verse a unos extraños seres de forma alargada que volaban frente a las muchas cámaras distribuidas en las cercanías del volcán. Es difícil describir con palabras la forma exacta de estos seres, así que mejor voy a mostrarles algunas imágenes. Por cierto; estas imágenes no son otra cosa que pájaros en vuelo; las cuales fueron tomadas por unas cámaras de alta precisión. En ellas podremos ver la elegancia y la gracia con la que estos animales se mueven por el aire; toda una manifestación de belleza natural que algún imbécil se empeña en ver como una curiosa forma extraterrestre. ¡Como si hiciera falta salir de este planeta para maravillarse!

El crédito por las imágenes pertenece al fotógrafo catalán Xavi Bou y su proyecto lleva por título Ornitografías. Espero que las disfruten tanto como yo. Para ver las imágenes en mayor tamaño, hacer clic sobre una de ellas.

Sembrando

Me gusta la rebelión. Me gusta la gente que se queja con razón y quienes levantan la voz por causas justas. Me gusta la gente que se reúne y que empuja a la sociedad hacia el rumbo adecuado. Me gusta la inquietud, el movimiento, la protesta y, por sobre todo, la conciencia creando conciencia. Prefiero, llegado el caso extremo, el caos por sobre la quietud absoluta. Por eso esta foto, sencillamente, me hizo el día. Más allá de lo que ocurra después, veo el germen de algo que no debería acabarse nunca.

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