El papiro erótico de Turín

Papiro erótico de Turín (1)

El Papiro Erótico de Turín es una de las piezas más singulares de todo el arte egipcio, ya que se considera uno de los mejores documentos para desentrañar el oculto universo sexual del antiguo Egipto. Este papiro se destaca por las atrevidas escenas de carácter sexual que se desarrollan en él; la variedad de posiciones que podemos contemplar ha llevado a que sea conocido como el kamasutra egipcio.

Papiro erótico de Turín (4)

Su significado sigue siendo un misterio a día de hoy, y su importancia radica en que se trata de un documento directo que nos habla sobre cómo concebían la sexualidad y el erotismo los egipcios de hace más de 2000 años. Tal vez sólo se trate de un trabajo pedido por un hombre de fortuna; de allí que se lo considere como “la primera revista erótica conocida” (y nada indica que no pueda serlo, después de todo la costumbre de suponer que todo lo antiguo es serio y que todo reviste una importancia histórica o antropológica es nuestra, no de ellos).

Papiro erótico de Turín (2)

El papiro erótico de Turín (papiro 55001, también llamado el papiro erótico o incluso el papiro de Turín) es una pintura antigua de desplazamiento (la historia o relato se lee desde el centro hacia la izquierda o derecha) que fue creado durante el período Ramses II, aproximadamente en el 1150 a.e.c. Descubierto en Deir el-Medina a principios del siglo XIX,.mide unos 2,5 metros de largo por 25 cm de ancho. Está dividido en dos partes en formato horizontal: la parte superior, la más divulgada históricamente, está compuesta por ilustraciones de animales que narran distintas fábulas. En la parte inferior, podemos ver con todo lujo de detalles hasta 12 posturas sexuales de todo tipo en el interior de lo que se supone es un prostíbulo egipcio. De esta manera la sección erótica del papiro está compuesta por 12 viñetas, destacando su viñeta central donde aparecen una mujer yaciendo sobre una cama y debajo de ella un desfallecido hombre. A partir de ella se despliegan tanto a izquierda como a derecha las restantes escenas eróticas. Esta disposición parece corresponder para facilitar su lectura y desenrollar el papiro de manera más ágil y cómoda.

Papiro erótico de Turín (5)
Los fragmentos de textos que han sobrevivido y aún son legibles no aportan ningún dato que pueda ayudarnos a descifrar el objetivo de este papiro, ya que están relacionados con expresiones de goce y lujuria. Aunque puede ser que fuesen añadidos posteriores ya que están escritos apresuradamente en los márgenes del pergamino.

“… Ven detrás mío con tu amor, ¡Oh Sol, has encontrado mi corazón exaltado, ejercita mi deleite …”

“Mira, ven detrás de mí. Contengo tu placer, tu falo está conmigo…”.

Actualmente se encuentra en el Museo Egizio de Turín, Italia.

El perdido arte de hablar claro

espiritismoEs por todos sabidos que, hoy por hoy, no se puede criticar a nadie. No importa el delirio de quien tengamos frente a nosotros; hoy, con esa idea desnaturalizada del “respeto a las ideas del otro” cualquiera puede decir lo que se le ocurra amparado en esa ley no escrita y sin validez alguna. Lo que no se entiende es que una cosa es respetar al prójimo y otra muy distinta es respetar a las ideas del prójimo. Lo primero es válido, lo segundo, no. Si una persona me dice que Neptuno influye, digamos, en mi sistema nervioso, debo respetar su derecho a creer en esas tonterías (si la persona es honesta) ¿pero respetar esa idea descabellada? Ni por asomo.
Prefiero aquellas épocas en donde había cierto respeto por el conocimiento y por las personas que poseían ese conocimiento. Hoy, tiempos en que, como dice el tango es «lo mismo un burro que un gran profesor» eso no ocurre y hasta es posible que resultemos agredidos si proponemos tal cosa (hay que ver lo estrecha que es la relación entre la violencia y la ignorancia).

Contaré una anécdota al respecto: Florence Cook fue una médium que no sólo se ponía en contacto con los muertos, sino que los materializaba; como solía hacerlo, particularmente, con el fantasma de Katy King. Dichas apariciones provocaron una fuerte polémica alrededor de 1870. La historia es por demás interesante, pero no voy a Thomas Huxleyhablar de ella, sino de lo que dijo Thomas Huxley, naturalista y abuelo del famoso escritor Aldous Huxley, cuando fue invitado a presenciar una de estas sesiones espiritistas. Huxley respondió: “Lamento no poder aceptar la invitación. No siento el menor interés por tales asuntos. Suponiendo que estos hechos fueran reales, tampoco me interesan. Es que si los habitantes del mundo espiritual no hablan con más sabiduría y sentido que los demostrados por sus amigos convocantes, he de clasificarlos en la misma y baja categoría. Preferiría vivir como barrendero que ser condenado, una vez muerto, a despachar simplezas por boca de un médium y a una libra por sesión”.

 

Bien por Thomas. Ahora ¿se imaginan lo que dirían hoy de este hombre? Lo único que hizo fue poner las cosas en negro sobre blanco, pero no cabe duda de que sería crucificado bajo el mote de intolerante, fanático o, incluso, es probable que se lo calificara hasta como ignorante. Lindos tiempos estos donde hasta la tolerancia es intolerante…

Periferias

Para su Atlas Histórico de 1830, Edward Quin adoptó un enfoque diferente al de otros cartógrafos: En lugar de presentar la historia como una serie de momentos discretos, ilustra el crecimiento del conocimiento cubriendo la tierra en nubes oscurecidas que se golpean de panel a panel.

2017-03-03-banishing-gloom-1

“En el Atlas Histórico de Quin, el mundo se muestra primero en la oscuridad, con nubes oscureciendo todo fuera del Jardín del Edén”, observan Anthony Grafton y Daniel Rosenberg en Cartografías del Tiempo. Poco a poco, a medida que la historia revela más del mundo, las nubes retroceden. Dar vuelta a las páginas del atlas es un poco como navegar a través del libro de un tirón, mirando la oscuridad retroceder mientras que el mundo conocido por los europeos crece”.

page 01
Y ése es el punto: Quin, como buen europeo de principios del Siglo XIX, sólo podía ver el mundo desde el centro de poder, del cual él formaba parte. De todos modos eso no lo excusa; decir “en su época…” es una justificación que ya no tiene valor. Cualquier persona ilustrada de cualquier época debe saber que uno nunca es el centro de nada, mucho menos del mundo o del universo. Lo peor de todo es que esa costumbre sigue presente en las mentes de los más reaccionarios de cada época; desde los nazis hasta los Trumps actuales.

page 02

Si nos fijamos en las civilizaciones antiguas, cada una de ellas se consideraba a sí misma como enclavada en el ombligo del mundo (de hecho, muchas denominaciones para ciudades o emplazamientos tenía ese nombre: ombligo. Desde Teotihuacán hasta Jerusalén). La única diferencia es que los incas o los mayas fueron los que perdieron y, como se sabe, la historia la escriben los que ganan; así que hoy el ombligo anda por otros rumbos, pero siempre atento a destacar que ellos sí son el centro mientras que el resto, simplemente, pertenece a la periferia; como esas nubes oscuras en los mapas de Quin.

El códice Grolier

Códice Grolier (1)

Debo el tema de esta entrada a mi querida Julie Sopetrán, quien, sabedora de mi gusto por estos textos antiguos, me pasó el primer enlace sobre el tema.
El códice Grolier es un texto maya del siglo XIII. Durante más de cuatro décadas se dudó de la autenticidad de este manuscrito, ya que fue encontrado por saqueadores y no por arqueólogos. Aunque el ejemplar se encontró junto con otros objetos que sí fueron considerados originales, se pensó que los saqueadores querían hacer pasar una falsificación como parte del botín encontrado en Oaxaca, al sur de México. Ahora, luego de arduos y exhaustivos estudios llevados a cabo por la Universidad de Brown, se estableció que no sólo es un texto original, sino que es el más antiguo que se haya encontrado en este continente.
El códice Grolier es un fragmento de 11 páginas pobremente conservado en papel amate estucado, y se ha determinado que debió pertenecer a un libro con 20 páginas. Cada página mide 18 cm de alto por 12.5 cm de ancho. Por medio de datación por radiocarbono se ha calculado que fue fabricado en 1230 d.e.c. +/- 130 años, lo que lo convierte en el manuscrito más antiguo (pueden ver las once páginas recuperadas aquí).

Códice Grolier (2)
Ya me han oído decir que México es un país que no deja jamás de sorprender. Ahora debo romper brevemente la frontera sur de este país (ya que debo incluir a las ruinas de Tikal, las cuales se encuentran en Guatemala) para decir que si México jamás deja de asombrar, el Imperio Maya será siempre una constante fuente de maravilla y sorpresa. Haber tenido el placer de recorrer sus muchos sitios arqueológicos (Tikal, Cobá, Tulum, Chichen Itzá) y saber que voy a volver a hacerlo cada vez que tenga la oportunidad, me hace soñar con la improbable posibilidad de que algún día, por mero azar, encuentre yo mismo una maravilla semienterrada por allí. Quién sabe, en lugares tan mágicos como éstos cualquier cosa puede pasar.

La fortuna de ser moderno

racismo (2)

He encontrado PEARS SOAP incomparable para las manos y la tez.

Hace un par de semanas, buscando imágenes para un texto sobre el racismo, encontré estas dos estupendas muestras del buen gusto y del tacto de los publicistas de antaño. La idea, como verán, no es muy original, de hecho, es prácticamente la misma:

racismo (1)

¿Por qué tu mamá no te lava con el jabón Fairy?

Seamos sinceros: uno rechaza de plano la idea de ambos avisos; por algo somos civilizados habitantes del siglos XXI ¿no? Pero también ambas publicidades mueven un poco a risa. No, insisto, por lo que implican, sino que se piensa en aquellos tiempos y se ve que no siempre hay que ir demasiado lejos para encontrar a la barbarie. Solemos pensar en ella como una forma habitual del medioevo o de las épocas anteriores a la era común, pero nunca la vemos tan cerca como el siglo pasado.

Por suerte nosotros somos habitantes de este siglo XXI, civilizado y moderno, donde esas cosas son impensables ¿No?

Pueden ver las imágenes en mayor tamaño haciendo clic sobre una de ellas.

El salto

El salto

El 15 de agosto de 1961, durante el tercer día de construcción del Muro de Berlín, el guardia fronterizo de la Alemania comunista Hans Conrad Schumann, de 19 años de edad, estaba de pie en la esquina de Ruppiner Straße y Bernauer Straße. Un rollo de alambre de púas de 90 centímetros de altura estaba tendido delante de él, detrás se apilaban las losas de cemento que iban a reemplazarlo. Enfrente, en Berlín Occidental, un grupo de manifestantes se había reunido para denunciar la construcción del muro, el que tenía por objeto detener el éxodo de jóvenes profesionales del estado de Alemania del Este. “La gente nos estaba insultando”, escribió más tarde. “Sentimos que estábamos simplemente cumpliendo con nuestro deber, pero nos estaban regañando por todos lados. Los berlineses occidentales nos gritarban y los manifestantes del este nos gritaban. Estábamos de pie allí en el medio. Había alambre de púas por todos lados y allí estábamos todos nosotros. Para un joven, aquello era terrible.
Los berlineses occidentales comenzaron a gritar: “¡Ven! ¡Ven!” Un coche de la policía de Berlín Occidental se detuvo, con su motor funcionando y su puerta trasera abierta, invitándolo a desertar. Durante dos horas Schumann dudó en qué hacer, pensando en sus padres y en su hermana. Luego, a las cuatro de la tarde, saltó por el cable y corrió. “Entonces yo estaba en Occidente y me recibieron con gran alegría. Fui el primero.”

GERMANY-BORDER GUARD/SUICIDE
Atrapado por el fotógrafo Peter Leibing, la imagen apareció en los periódicos de todo el mundo. En un mes, 68 miembros de la policía especial de Alemania Oriental habían desertado a Occidente. Schumann se instaló en Ingolstadt y trabajó en una fábrica de Audi durante 20 años. Cuando el muro cayó en 1989, volvió a su ciudad natal y descubrió que era un paria; era o había sido “el puente en la pared” y se lo consideró como una herramienta de los imperialistas occidentales. Consternado y deprimido, Conrad Schumann se ahorcó en 1998 a la edad de 56 años.

La historia de Hans Conrad Schumann es una de las tantas historias mínimas que forman parte de la otra, de la gran historia que es la que suele aparecer en los libros olvidando que esa fue construida por hombres como él; hombres que, errados o no, son los que sufrieron y sufren los embates de aquellas decisiones que parecen serles (y sernos) totalmente ajenas. Schumann saltó en 1961 y una cámara captó el momento. ¿Qué habrá pensado ese hombre cuando saltó por última vez, en 1998?

Caligramas en el cielo

aratrea-banner

Todos conocemos los maravillosos caligramas de Guillaume Apollinaire, quien desde 1918 comenzó a dibujar artísticamente a sus poemas. Pero el arreglo artístico de palabras en la página se remonta a muchos siglos atrás. Algunos de los primeros ejemplos de estos “caligramas” se encuentran en un maravilloso manuscrito del siglo IX conocido como Aratea.
Cada página del Aratea tiene un poema en la mitad inferior —escrito por el poeta griego Aratus en el siglo III a.e.c. y traducido al latín por un joven Cicerón— que describe una constelación astronómica. Esta constelación está bellamente ilustrada encima de la poesía. Los dibujos se componen de palabras tomadas de la Astronomica de Hyginus. Los pasajes utilizados para formar las imágenes describen la constelación que crean en la página y, de esta manera, se unen entre sí. Ni las palabras ni las imágenes tendrían sentido completo sin que el otro estuviera allí para completar la escena. También, pueden observarse puntos rojos en cada cuadro: éstos muestran donde las estrellas aparecen en el cielo.

Este notable objeto reúne casi 2000 años de historia cultural. Usando dos textos romanos sobre astronomía escritos en el siglo I a.e.c., el manuscrito fue creado en el norte de Francia alrededor del 820. Luego encontró su camino a la biblioteca de la familia Harley en Inglaterra, antes de ser vendido al estado inglés en 1752 bajo la misma ley del parlamento que creó el museo británico.

Dejo una galería de estupendas imágenes. Como siempre, para ver en mayor tamaño, hagan clic sobre una imagen cualquiera.