El error nuestro de cada día

Los manuscritos medievales a menudo contienen huellas dejadas involuntariamente por el escriba. Hijos de la producción en masa, los errores en los libros, como los errores tipográficos, generalmente se detectan antes de llegar a los estantes; pero ello no siempre sucedía en tiempos antiguos.

Uno que escapó a la vista de la impresora: una página de la llamada 'Biblia malvada', impresa en 1631, con un giro interesante en los Diez Mandamientos

En el primer caso, el escriba medieval no fue necesariamente tan afortunado, el error pasó sin ser notado y, como una ironía perfecta del destino, el error no era menor. Se trata, nada menos, que de uno de los diez mandamientos, más precisamente del séptimo: «No cometerás adulterio», donde el escriba omitió el «no», quedando el mandamiento en un interesante «Cometerás adulterio» (En la fotografía, en el punto 14 se lee «Thou thalt commit adultery», cuando debería decir «Thou thalt NOT commit adultery».

Copiar a mano era un proceso arduo y los errores podrían cometerse con demasiada facilidad. Hoy me gustaría explorar dos versiones del error accidental más común cometido por los escribas medievales, que es el eyeskip, el cual ocurre cuando el ojo del escriba literalmente salta de una palabra a la siguiente mientras copia, de lo que resulta en la omisión o repetición de palabras o frases.

Leiden UB, VLF 30, Lucretius 'De Rerum Natura, f.  21v
Leiden UB, VLF 30, Lucretius ‘ De Rerum Natura , f. 22r

1] ossa uidelicet e pauxillis atque minutis
2] ossibus hic et de pauxillis atque minutis
3] uiceribus uiscus gigni sanguenque creari
4] sanguinis inter se multis coeuentibus guttis
[Lucretius, De rerum natura I, líneas 835-8]

En este caso tenemos un libro del siglo IX, producido en la escuela del palacio del famoso emperador Carlomagno. Es uno de los tesoros de la colección de Leiden: una copia del poeta romano Lucrecio De rerum natura (VLF 30). No sólo es una de las primeras copias medievales del texto, sino que ha sido corregida por un escriba cuya identidad conocemos: el monje irlandés Dungal. El trabajo de Dungal puede verse en esta página (f. 22r). El cambio en la mano es claramente visible y, además, la corrección tiene una especie de aspecto aplastado. Esto se debe a que Dungal ha reemplazado una línea de poesía por dos, agregando algo que el escriba original había pasado por alto. Si miramos el texto de las cuatro líneas resaltadas arriba, podemos ver que las líneas 1 y 2 son bastante similares, ambas terminan en pauxillis atque minutis. El error reside en que el escriba omitiera la línea 2, pasando directamente a la línea 3. El nombre técnico para la omisión del texto debido a que el escriba omite una frase para pasar directamente a la siguiente es el de haplografía. Como podemos ver, Dungal rectificó el error raspando la línea fuera de lugar y luego reemplazándola con las dos líneas necesarias de texto correcto.

Leiden UB, VLQ 130, el Scholiasta Gronovianus, f.  21v
Leiden UB, VLQ 130, el Scholiasta Gronovianus, f. 21v. Foto: Irene O’Daly

El eyeskip podría resultar en omisión, como señalamos en el primer caso, o también podría resultar en la repetición de parte del texto. Este manuscrito, el Scholiasta Gronovianus (VLQ 130), una copia del siglo X de una colección de comentarios sobre los discursos de Cicerón, contiene un ejemplo de este tipo, un error denominado dittografía. Como podemos ver, fue notado por un lector posterior, que subrayó la línea duplicada a la mitad de la página. Aquí el problema parece haber sido provocado por la recurrencia de la palabra quomodo (como se indica). En lugar de pasar a quomodo dixit, el ojo del escriba volvió a la oración anterior y repitió la línea que comienza quomodo facit. Es interesante notar que la separación de palabras no está estandarizada en este manuscrito; es probable que el ejemplar del que estaba copiando el escriba tampoco estuviera estandarizado, lo que puede haber hecho que los errores de este tipo sean aún más fáciles de hacer.

Los errores resultantes del eyeskip nos dicen algo sobre el proceso y las dificultades de copiar a mano, y el papel del corrector / lector posterior. En algunos casos, incluso podemos encontrar un grupo de manuscritos donde se copia el mismo error accidental de uno a otro, lo que nos permite establecer relaciones textuales entre manuscritos, útiles para comprender la historia de la transmisión de un texto. ¡Entonces los errores medievales, incluso cuando se corrigen, brindan una oportunidad genuina de aprender de los errores!

Como hace cien años (y dos más)

Si hay algo que parece imposible lograr para cualquier sociedad es el aprender del pasado. Aquella frase que se dice y se repite hasta el hartazgo y que dice:  «Los pueblos que no conocen su pasado están condenados a repetirlo» parece formar parte de ese enorme caudal de frases que se dicen porque suenan bonitas pero que no se ponen en práctica jamás. Al igual que muchas otras, que parecen formar parte de un volumen que podría llamarse Panteón de frases grandilocuentes para ser dichas en cualquier ocasión; esa frase (que algunos atribuyen a Marx, otros a Santayana y otros ni a uno ni a otro), además, tiene la virtud de ser cierta, más allá de quien la haya pronunciado por primera vez.

En varias ocasiones he señalado que muchos de los problemas que la humanidad ha enfrentado en algún momento de su historia ya tenía una respuesta previa; una respuesta que no pocas veces había sido formulada cientos o, en algunos casos extraordinarios, miles de años atrás (por ejemplo y como muestra de que no exagero: los terraplanistas harían bien en estudiar el trabajo de Eratóstenes de Cirene —cosa que no les llevaría más de quince minutos—, para entender que la Tierra es una esfera. Quince minutos explicados hace dos mil trescientos años). 

Hay muchos, muchísimos otros ejemplos; pero hoy quiero abocarme específicamente a estos que voy a compartirles a continuación. En realidad debería copiar todo el texto o pedirles que lo leyeran ustedes mismos; pero como no he conseguido una imagen con una calidad mayor, copiaré algunos fragmentos (manteniendo la grafía y la ortografía del texto original. Pueden encontrar una imagen un poco más grande, aquí).

Edicto

«A efecto de limitar hasta donde sea posible los estragos que pueda causar entre los habitantes de esta Ciudad la epidemia que empieza a manifestarse, la junta de Salubridad de este municipio cree necesario hacer conocer al público las medidas más urgentes que deben tomarse para evitar en lo posible la propagación de la enfermedad y disminuir la gravedad de los individuos atacados. Con objeto de precaverse, se recomienda a las personas sanas, que no concurran a lugares de reunión tales como cines, teatros, Templos, etc. Evitando asi mismo la visita a casas o habitaciones donde existan enfermos».

«Todas las personas, pero muy especialmente las que estén obligadas a estar en contacto con enfermos de gripa, deberán, cada vez que toquen al enfermo, lavarse las manos cuidadosamente con jabón»; «Es absolutamente necesario en interés del enfermo y d todas las personas que lo rodean, mantenerlo constantemente aislado y en contacto solamente con los que están encargados de su cuidado y éstos antes de ponerse en contacto con personas sanas, deberán asearse las manos, la boca y la nariz y cambiar de ropa».

«Como el contacto con una persona portadora de los gérmenes de la enfermedad es suficiente para producir el contagio, debe considerarse como peligrosos: el saludar estrechando la mano, el beso y el abrazo. En consecuencia, conviene abstenerse de esos actos».

 

Ciento dos años. La misma situación, los mismos consejos básicos, la misma lógica ante el enemigo común. Sin embargo no dejan de verse personas que constantemente hablan de conspiraciones, de controles político-policiales, de indiferencia, de que lo que importa es la economía, de que esto y aquello; de que yo tengo una prima que es amiga de una enfermera y que le dijo que todo es mentira; o lo dijeron en (donde sea): te curas tomando té de ruda macho con dos gotas de cloro y manteniendo la respiración un minuto… Y  así seguimos, con el hámster en la rueda que gira y gira en torno a la estupidez humana como un enemigo peor que cualquier virus.

Y por si alguien supone que aún exagero, les comento que después de que el presidente con capacidades diferentes del país del norte (léase Estados Unidos de América, para los que se encuentran en otras latitudes) dijera que el desinfectante mata al virus, más de cien personas fueron hospitalizadas por ingerir estos productos mientras que varios centenares más bloquearon los teléfonos de las secretarías de salud preguntando si podían consumirlos (hasta el punto de que el estado de Maryland tuvo que emitir un comunicado oficial para desdecir estos dichos).

Y ahora los dejo; mi té de ruda macho con dos gotas de cloro me espera (mi vecino dice que lo que no te mata, te hace más fuerte. ¿Será?).

Manuscritos medievales gigantes (y otras curiosidades por el estilo)

Si bien la mayoría de los manuscritos medievales son de un tamaño que podría ser fácilmente recogido y transportado, hay algunos libros que son tan grandes y pesados ​​que se necesitarían dos o más personas para levantarlos y trasladarlos. Entre estos se encuentran los volúmenes conocidos como «Biblias gigantes» (es por todos sabido que la Biblia fue el libro más copiado en la edad media) . Estos libros contienen una colección completa del Antiguo y Nuevo Testamento y presentan enormes dimensiones. Una Biblia de gran formato particularmente famosa es un pandect (término inglés utilizado para señalar a un tratado que cubre todos los aspectos de una materia en particular) de principios del siglo XIII conocido como Codex Gigas, que mide 890 x 490 mm y pesa más de 75 kilogramos (alguna vez escribí una entrada sobre este libro; si alguien quiere acercarse a ella puede ir aquí). Además del Antiguo y el Nuevo Testamento, el Codex Gigas también contiene dos textos de Flavio Josefo, Etymologiae de Isidoro de Sevilla, y una colección de tratados médicos.

 

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El manuscrito también se conoce comúnmente como la «Biblia del Diablo» debido a una gran miniatura a toda página del Diablo en fol. 290r, así como un mito que rodea la creación del libro. Se dice que un monje llamado «Herman el Recluso», rompió sus votos y fue sentenciado a ser enterrado vivo en las paredes del monasterio. Sin embargo, su sentencia sería conmutada si pudiera copiar un libro que contuviese todo el conocimiento humano y divino en una sola noche. A pesar de los mejores esfuerzos de Herman, alrededor de la medianoche se dio cuenta de que no podía completar la tarea, y se vio obligado a pedir un favor del Diablo, quien terminó el manuscrito a cambio del alma del monje. La miniatura fue pintada en homenaje al diablo.

 

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Sin embargo, no fueron solo las Biblias cristianas las que se hicieron en gran formato en la Edad Media. También hay algunas copias medievales tardías del Corán que presentan dimensiones igualmente impresionantes, como este manuscrito de 500 años de antigüedad, actualmente en la Biblioteca John Rylands de la Universidad de Manchester:

 

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Debido a que el manuscrito se ha considerado demasiado frágil para ser exhibido, la Biblioteca John Rylands ha optado por fotografiar el libro y ponerlo a disposición para su estudio a través de sus colecciones digitales. (Puede encontrar más información sobre este proyecto de digitalización aquí).

Pero, ¿por qué, exactamente, estos libros se hicieron tan grandes?

Hay una serie de posibles explicaciones. En primer lugar, el tamaño tiende a reflejar importancia. Debido a que los manuscritos de gran formato a menudo contienen la Palabra de Dios, es muy posible que algunas personas poderosas hubiesen deseado reflejar la importancia del texto con un formato que demostrara su estatus desde el primer acercamiento. Adicionalmente, algunos han sugerido que estos libros estaban destinados a reflejar el poder y el prestigio de los donantes que pagaron por su comisión, un obispo o noble acaudalado que quiso conmemorar su nombre en la producción de  un llamativo volumen. Otros han proporcionado un razonamiento más pragmático, sugiriendo que estos libros fueron diseñados en grande para descansar en un atril para la lectura pública, su gran tamaño hace que sea más fácil para los lectores de una iglesia ver la página. De hecho, la lectura colectiva de libros de gran formato estacionados en atriles se ha registrado en una serie de iluminaciones y pinturas medievales, como la imagen a continuación (aunque parece que estos cantantes podrían estar participando en un bar, en lo que tal vez fue el inicio del karaoke, más bien que entonar los salmos …):

 

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En la mayoría de los casos, es probable que sea una combinación de estos factores lo que motivó a algunos a crear enormes volúmenes manuscritos. La tradición de hacer libros de gran formato no se detuvo en la Edad Media, sino que continuó hasta el Renacimiento, ya que los escribas e impresores optaron por hacer copias aún más grandes e impresionantes que antes. En la siguiente imagen vemos a Glenn Holtzman en la Biblioteca Henry Charles Lea de la Universidad de Pennsylvania con un manuscrito absolutamente gigantesco de la era renacentista:

 

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La fascinación por los libros gigantes continúa en la actualidad, y algunos artesanos particularmente ambiciosos han asumido el desafío de llevar los límites de la producción de libros a proporciones épicas. Les dejo con este proyecto familiar en Hungría, que ha tenido éxito en crear, posiblemente, el libro más grande jamás realizado (¿Alguien se animaría, en estas épocas de cuarentena, donde parece que todos están más que aburridos, a hacer algo así?):

 

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El significado de los gestos en la iconografía cristiana medieval

 

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Cuando nos acercamos a una pintura u obra medieval vemos, casi siempre, al personaje central de la obra mirándonos directamente a los ojos mientras que sus manos forman un signo del que hoy, nosotros, hemos olvidado su significado. Así es que podemos observar a un Cristo pantócrator con su mano derecha alzada en un extraño gesto o a un San Lucas que sostiene un libro con su mano izquierda (otro símbolo) mientras que con la derecha señala a lo alto; una María con sus brazos cruzados sobre el pecho o a un San Mateo señalando un pasaje determinado en su biblia.

Ésta es una antigua tradición retórica greco-romana que sobrevivió en la iconografía cristiana medieval. En la Antigüedad, tanto los griegos como los romanos habían desarrollado un sistema bien establecido de gestos utilizados por oradores y retóricos al dar sus discursos, ya sea en el ágora, en el senado, durante sus alocuciones privadas o en el aula de clase.

Esta gestualidad que acompañaba la oratoria, naturalmente, era de conocimiento público; y de este modo el orador podía acentuar de manera específica un pasaje determinado de su discurso. Así, no es de extrañar que los primeros iconógrafos hayan utilizado este repertorio de gestos de las manos al representar a Cristo, a sus santos y a los ángeles.

Dejo aquí una pequeña galería con los gestos más comunes (¿tal vez los más importantes? no lo sé; supongo que al ser los más reproducidos también son los más importantes, pero no puedo estar seguro de ello por el momento) y su significado. Así, cuando veamos una pintura medieval, podremos dialogar con más profundidad con quien nos esté mirando desde la tela y desde la historia.

.Para ver las imágenes en mayor tamaño, hacer clic sobre una de ellas.

El mapa en la cabeza

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Leo a Lina María Vargas en La poética del peinado Afrocolombiano (2003) (Pueden encontrar el PDF aquí): «Leocadia recuerda a su abuela contándole de las tropas, esas trenzas delgadas pegadas al cuero cabelludo que usan hoy chicas y chicos afrocolombiano y no afrocolombianos. Muchos de ellos creen que Denis Rodman, Shaquille O´neil o Snoop Dog las han inventado, pues los han visto en afiches y carátulas de discos compactos. Si ellos viajaran al Baudó, al San Juan, o al Altrato y vieran los peinados de las abuelas y las niñas, se sorprenderían al encontrar los mismos diseños en la cabeza. ¿Globalización? No, Afroamérica siempre ha estado ahí».

 

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«Las tropas» eran las trenzas delgadas pegadas al cuero cabelludo, y son testigos de la resistencia que llevaron adelante las abuelas africanas para planear fugas de las haciendas y casas de sus amos esclavistas. Las mujeres se reunían en el patio para peinar a las más pequeñas, y gracias a la observación del monte, diseñaban en su cabeza un mapa lleno de caminitos y salidas de escape, en el que ubicaban los montes, ríos y árboles más altos. Los hombres al verlas sabían cuáles rutas tomar. Su código, desconocido para los amos, le permitía a los esclavizados huir.

 

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«Si el terreno era muy pantanoso, las tropas se tejían como surcos», dice Leocadia Mosquera, una maestra chocoana de 51 años a quien su abuela le enseñó el secreto de los peinados por considerarla la ananse de la familia, es decir, ese ser mítico representado en una araña, que con su astucia y poder, huye de la dominación.

 

La rebelión, la creatividad, la necesidad humana; todo aunado en un solo acto, en una sola historia. ¿Podremos ver de nuevo un peinado como estos sin saber —al menos en la intimidad de nuestro yo— que allí se encuentra dibujado lo peor y lo mejor de nosotros?

El juego de la oca o de cómo empezamos a jugar en un tablero

 

Seguramente todos los que pasan por aquí han jugado alguna vez al más que famoso Juego de la oca. Con reglas sencillas y una estructura básica, era el juego ideal para adentrar a los niños a los juegos más elaborados, los cuales irían creciendo en dificultad a medida que avanzara el tiempo. No creo que muchos de los jóvenes actuales lo hayan jugado y, supongo, poner hoy en día un tablero sobre la mesa e invitarlos a compartir un rato en familia o con amigos haría que nos miraran con algo de sorpresa y mucho de desdén. De todos modos nosotros, los viejos (es decir, todo aquel que tenga un poco más de tres décadas y media), alguna vez habrá tirado los dos dados sobre el tablero y habrá movido su pieza con el afán de alcanzar a quien tenía adelante o de tomar distancia de los que venían detrás.

 

 

001 - Filosofía cortesana de Alonso de de Barros (1588)

Filosofía cortesana de Alonso de de Barros (1588)

 

El juego de la oca (y sus muchas variantes) tiene —al menos hasta donde he podido averiguar— su nacimiento allá por el siglo XVI, con el tablero que se ve más arriba. Según Wikipedia, hay tres posibles fuentes de este juego: Podría ser una creación de los griegos durante el asedio a Troya. Esta teoría se basa en el disco de Phaistos, procedente del 2000 a. C., que podría ser un tablero del juego; otros piensan que nació en la Florencia de los Médici y que luego se extendió por las cortes de Europa. La última hipótesis afirma que lo crearon los templarios en el siglo XII inspirándose en el Camino de Santiago. También se le relaciona con los buenos constructores en la época de Alfonso I el Batallador.

 

027 - Giuoco dell' Oca (Game of the Goose) (1872+)

027 – Giuoco dell’ Oca (Game of the Goose) (1872)

 

Sea como fuere, el juego se extendió por todo el mundo y ha llegado hasta hoy en muchísimas variantes comerciales (aunque, insisto en lo que dije al principio, no creo que ya casi nadie lo juegue, lo cual puede preanunciar su desaparición cercana). Supongo que, debido a la infancia que me tocó en suerte, siento un personal apego por los juegos de tablero; es por eso que encontrar estos juegos antiguos me produjo un sencillo y profundo placer. Así que les compartiré una galería con algunos de los tableros que he encontrado y que nos muestran el desarrollo y las variantes del juego a través del tiempo (no podría ponerlos todos porque esto se haría infinito). Como siempre, para ver las imágenes en mayor tamaño y la información respectiva, hacer clic sobre una de ellas.

 

Shakespeare Vs. Jonson. El match del siglo

 

Shakespeare

 

El título de la pintura con la que se abre la entrada es Ben Jonson y William Shakespeare jugando al ajedrez. Por desgracia, su autenticidad ha sido objeto de debate durante más de un siglo. Salió a la luz en 1878, cuando fue comprada por $18,000 por el Coronel Ezra Miller; y los documentos de autenticación se perdieron en un incendio 17 años después.

Algunos afirman que fue pintado por Karel van Mander (1548-1606) y, si ese fuera el caso, nos daría nuevas imágenes de Jonson y Shakespeare pintadas por un contemporáneo. Pero una biografía de van Mander, probablemente escrita por su hermano, no hace mención de esta pintura, ni del artista que visitó Londres. Por otro lado, otros señalan que Shakespeare parece ser más joven que Jonson cuando, de hecho, tenía ocho o nueve años más.

«Es comprensible que todavía haya curiosidad por la vida, las características físicas y la reputación de Shakespeare», escribieron los estudiosos del Instituto Roehampton Bryan Loughrey y Neil Taylor en 1983. «Si el retrato del ajedrez fuera realmente un retrato de Shakespeare y Jonson, la pintura sería de un interés único. Desafortunadamente, la mayoría de los argumentos que se han adelantado a su favor son insostenibles».

Real o falso, al menos podemos ver que Shakespeare, en la partida, está en una posición mucho más favorable que Jonson. So se observa el tablero con detenimiento, podemos ver que Shakespeare puede dar mate en una sola jugada. La siguiente:

 

Shakespeare GIf

 

La historia a nuestro lado

 

1940-2004

Hitler en París, Francia. 1940

 

Un paseador de perros pasea con su mascota por un campo tranquilo en Nueva Jersey, perdido en sus propios pensamientos bajo un cielo cubierto. Detrás de él, el fantasma de una vasta aeronave, consumida por el fuego, cae en picado a la Tierra. Con el maletín en la mano, un hombre de negocios habla por su teléfono móvil mientras camina por Berlín, a través del fantasma del muro que dividió la ciudad en dos durante casi 30 años. En París, una joven pareja se sienta leyendo los periódicos en una pared ante la famosa Torre Eiffel; sin saberlo, una aparición de Adolf Hitler se alza victoriosa junto a ellos después de que sus fuerzas de la Wehrmacht tomaran la capital francesa por la fuerza; y en las playas de Normandía, los fantasmas de los soldados que trajeron la libertad al continente recrean su atrevida invasión, saltando de su lancha de desembarco mientras una madre e hija buscan cangrejos en las aguas.

Estas imágenes combinan las fotografías de los lugares de hoy en día con los fantasmas de acontecimientos históricos trascendentales que sucedieron allí. Creadas por el fotógrafo Seth Taras, fueron la base de una campaña publicitaria de 2010 para History Channel, las que iban acompañadas del mensaje “Sepa dónde se encuentra”.

Seth Taras viajó por el mundo tomando sus fotografías desde el lugar exacto en que se capturaron los principales eventos históricos; y luego usó un software de edición de fotos para combinarlos con sus contrapartes antiguas.

 

Barcelona, estallido de la guerra civil, 1936

Barcelona, estallido de la guerra civil, 1936

 

Alguna vez, en este mismo sitio, hablé de lo que sentí cuando me encontré en la cima de una de las pirámides mayas de Tikal. A menudo, en situaciones parecidas me encuentro viendo lo que allí pasó hace tiempo (me permitiré una  breve anécdota personal: hace unos meses caminábamos por el centro de la ciudad con mi pareja y su hijo de quince años cuando pasamos por uno de los sitios particulares del centro histórico; allí, donde fue fusilado un luchador por la independencia de México. Le hice notar esto a este muchacho, el que se encogió levemente de hombros, como sus quince años casi lo obligaban a hacer. Pero yo, sumido en mi visión personal lo detuve. «No, no… mira. Aquí pararon a José Guadalupe Salto; mira, estaba aquí con los ojos vendados… Y aquí (corrí hasta adentrarme unos metros en la avenida) estaba el pelotón de fusilamiento… El Capitán que dio la orden estaría aquí, con la espada en posición…». Entonces vi en sus ojos una chispa de sorpresa o de maravilla. él vio lo que allí sucedió hace doscientos años; y supe que había logrado que alguien viera aquello que para mí es uno de los encantos añadidos en cada uno de los sitios que visito). Algo de eso, también, y a pesar de no conocer en persona los sitios fotografiados, sentí al recorrer este conjunto de fotos de Seth Taras. Aprender a ver la geografía más allá del tiempo es una pequeña maravilla a la que uno puede acceder con un poco de imaginación y otro tanto de historia.

Una galería con las fotos de Taras. Para ver las imágenes en mayor tamaño, hacer clic sobre una de ellas.

 

 

El delito de la lectura

Los fascismos temen, como todos bien sabemos. No hay nada más asustadizo que un fascista y, como bien nos lo señaló Bertold Brecht, no hay nada más peligroso («No hay nada más peligroso que un burgés asustado», dijo; y si cambiamos «burgués» por «fascista» la frase es igualmente válida). Encontré una prueba de esto en la siguiente imagen, la cual me llegó hace unos pocos días. En ella podemos ver un folio legal que dice:

«En registro efectuado por las fuerzas del Orden Público, en el domicilio de Paulino Martinez Taboada, le han sido encontradas dos tomos de “ASÍ HABLABA ZARATUSTRA” y manifestándome dicho Delegado que el expresado individuo se halla detenido en la Carcel de este partido á su disposición, le adjunto los expresados libros á los efectos procedentes.

                                                Acuseme recibo.
!!Viva España!!
Vigo 24 de Agosto de 1936
El comandante Militar.»

 

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Debo reconocer que sentí no poco placer al ver que los libros que tanto peligro entrañaban para las autoridades no eran otros que dos ejemplares de Así hablaba Zaratustra. También entiendo el carácter de su miedo, el cual no es otro que el miedo eterno de todo fascista: el miedo al pensamiento libre.

Esta fotografía me pareció toda una declaración de principios. Aún el resto de la página, la parte que se encuentra en blando, nos está diciendo algo.

 

Límites

 

Paul Klee - Adventure Ship

Paul Klee – Adventure Ship

 

Por la tarde fui al río para cuidar un poco la mercadería que estoy enviando por algunos arroyos y así poder volver a casa más tranquilo; cuando comenzó a llover con fuerza a nuestro alrededor; entonces desembarqué y me protegí, mientras vi al Rey que pasaba en su barcaza, descendiendo hacia el bajío para encontrarse con la Reina. No pude evitar pensar que había disminuido mi estima, aunque sea un poco, de un Rey que no era capaz de ordenar detenerse a la lluvia.

Samuel Pepys, Diario, 19 de julio de 1662.

Me encontré con esta estupenda cita de Samuel Pepys (quien fue un funcionario naval, político y célebre diarista británico.​ Es conocido sobre todo por el detallado diario privado que mantuvo entre 1660 y 1669, publicado más de cien años después de su muerte); la que me hizo ver que siempre hubo hombres que supieron poner las cosas en su lugar. Supongo que en pleno siglo XVII el Rey era el Rey y punto; pero en un destello de lucidez Pepys pudo ver al hombre detrás o debajo de toda esa suntuosidad; de toda la pompa y circunstancia. ¿Cuántos de nosotros aún sigue adornado a dioses menores sin poder ver debajo de todo ese ropaje al pequeño rey desnudo?