Sencillez engañosa

Voy a ser breve: amo a Grant Snider y a sus cómics breves, profundos y elocuentes. Snider es un dibujante que aúna sencillez de trazos con profundidad temática y sus historietas son breves. Aunque en ellas trata los más variados temas, siempre nos deja rumiando un poco más el alcance de su significado, lo cual iguala a estas pequeñas obras con otras como pueden ser las reconocidas en la gran literatura. Claro está, no estoy diciendo que una historieta de Grant Snider tiene la misma categoría que La guerra y la paz de Tolstoi; sólo digo que en, general, la obra es mayor que la mera página que la contiene.
Unos ejemplos y el enlace a su sitio oficial, el cual recomiendo fervorosamente (quienes no sepan inglés no deben preocuparse mucho, como todo lo de Snider éste es simple y pueden ayudarse con un traductor en línea ¡Tal vez sea una buena puerta para comenzar!). Para ver las imágenes en mayor tamaño hacer clic sobre una de ellas. La página oficial de Grant Snider, aquí.

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No todos los caminos conducen a Roma

Me gustan los mapas. Mucho (en este mismo sitio hay varias entradas en las que hablo de ellos. Dejaré un enlace más abajo). Cada tanto encuentro alguno que me hace el día por algún motivo particular. En este caso encontré este mapa típico de mediados del siglo XIX, donde se creaban muchos de estos mapas como diversión. El autor es C. Wiltberger, quien creó este mapa alegórico de la templanza en 1838. El objetivo es llegar desde el Océano del Apetito Animal en el oeste hasta el Océano de la Eternidad en el este. (Pueden ver el mapa en mayor tamaño aquí).

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En un primer momento uno piensa que sería bastante natural investigar las Islas Indulgencia y de la Generosidad, pero esto te llevará a la Isla de la Compañía del Mal, y una vez que hayas atravesado la Trampa del Diablo tendrás que navegar por el Mar de la Intemperancia, con sus islas del Asesinato, del Hurto y de la Pelea. Más allá del Gran Golfo de la Miseria se encuentra el Mar de la Angustia, que te llevará a la Isla del Suicidio (y su capital, la combustión espontánea).

El sur aparenta ser un buen plan, con sus Lagos de Vino, Cerveza, Ron o Whisky; pero para ello hay que atravesar las tierras del Falso Placer, la Falsa Seguridad o las Falsas Esperanzas, lo cual no parece una buena idea.

Creo que el mejor plan es dirigirse hacia el norte y entrar en el Río de Agua Fría en Isla Esperanza. Luego tomar hacia el sur, hacer una parada en Cultureville (Villacultura) y seguir hacia el Monte la Ciencia. El Camino sigue hacia el Mar de la Templanza y luego dirige hacia el norte a través de la salida de la Edad Antigua, bordeando la tierra de la Plenitud (Cuidado con el golfo de las promesas rotas; incluso en esta última etapa, puede llevarte directamente al punto de la desesperación).

Mi parte favorita: Poverty Island (Isla Pobreza), la que tiene un puerto llamado Nosupper (Sincena).

Desconozco cómo era que se promovían o vendían estos mapas en aquellos tiempos y qué tanto se divertían las personas con ellos. Por mi parte me encantaría tener uno de verdad en mis manos y revisarlo cada tanto sintiéndome un Livingston momentáneo.

De una vieja entrada en este blog: El mapa del corazón.

Hay que pasar el invierno…

Los primeros hombres que pasaron el invierno en la Antártida estaban tan desesperados por un poco de compañía femenina que organizaron un “concurso de belleza” entre las ilustraciones de unas revistas de París. Bloqueado por el hielo en el Mar de Bellingshausen, en 1898, los hombres de la nave de investigación belga Bélgica numeraron 464 fotos de revistas “que ilustra las mujeres famoso por gracias de la forma y manera, y la notoriedad pública” y cada uno de los miembros del grupo eligió a la mujer “más adecuada para su bienestar, felicidad”, etc. También entregaban un “premio honorífico” a la mujer más bella:

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Se dice que hidrógrafo Georges Lecointe, “Ministro de la Tierra de mujeres hermosas,” planeó enviar los premios a las mujeres mismas cuando el barco llegara a puerto. No se sabe si esto ocurrió, ya que “La presentación de los premios está condicionada a la posterior aparición de la mujer ante la comisión para exhibir las partes para las que ha sido emitidos por votación, no para un nuevo examen, sino para obtener una fotografía oficial.”

(From Cook’s Through the First Antarctic Night, 1898-1899: A Narrative of the Voyage of the “Belgica” Among Newly Discovered Lands and Over an Unknown Sea about the South Pole).

Se imaginarán que no pude menos que ponerme a estudiar las tablas anteriores con no poca curiosidad; y la verdad es que pueden encontrarse varias cosas interesantes allí. Por un lado las categorías, por otro, las mujeres premiadas, de las cuales sólo disponemos, lamentablemente, un número. Veo que la 88 salió segunda en tres categorías, al igual que la 217; mientras que la 212 salió primera en dos categorías ¡Interesante incógnita! ¿Qué hacer? Jugar a ciegas es complicado. ¿Es mejor elegir a una que fue elegida en la primera posición sólo una vez o una que fue elegida segunda en tres oportunidades? La 88 parece tener bellos ojos, boca (diablos, me hace acordar a alguien) y un “irreprochable carácter” (¿Cómo podían saberlo con sólo una foto? Ay, señor, lo que logra la soledad…) mientras que la 217 llevaba ventaja con un buen par de piernas (“Les jambes”, la única categoría detallada en francés), manos y en “pose plástica”, lo cual tampoco es determinante; y la incógnita continúa.

Por cierto, otra duda secundaria que me surge, ante la más que probable burla por parte del colectivo femenino, es pensar qué es lo que haría un grupo de señoras y señoritas varadas ocho meses en la Antártida con un montón de revistas Men´s Health a su disposición…

 

Cuestión de estilo.

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El Juez Arthur Gilbert, del Tribunal de Apelaciones de California, considera que la papelería legal podría ser más interesante si se escribiera en los estilos de autores famosos. Propuso, con impecable humor, algunos ejemplos (las traducciones son mías, así que disculpen la osadía):

Ernest Hemingway:

Estaba ocupado e inconmovible. Miré por la ventana en la que el viento movía la parte superior de los árboles y muy por debajo, la calle, blanca de luz de sol, y los coches avanzando poco a poco. Pude sentir que aquí no había nada bueno, no había nada que uno pudiera hacer. Pilar, mi secretaria, me miró y sus ojos me dijeron que esto era tan malo como cuando los toros corren hacia ti y no hay ningún lugar para subir y tú sabes que vas a ser pisoteado pero sabes que hasta que lo hagan se puede vivir una buena vida, una vida corta, pero feliz. Y cuando le pregunté sobre el archivo me dijo: “¿Qué archivo, inglés?” Yo sabía que los toros estaban sueltos y no había ningún sitio donde ir; no hubo ayer, no habría mañana, pero eso fue entonces y ahora estamos aquí, Señoría. Hubo un tiempo en que todo era bueno, pero ahora es un momento en el que todo es malo y puede que alguna vez sea bueno otra vez, y si no se puede, es una jodida lástima.

T.S. Eliot:

Treinta días para responder.
Ha sido el mes más cruel.
Muerte, decadencia agonizante, una descripción adecuada.
Mi cerebro, seco, ahora no resplandece,
El solicitante, después de haber sido anestesiado sobre una mesa
Esperó la respuesta.
Pido alivio,
No con una explosión, sino con un gemido.

James Joyce:

El tiempo está OhayúdameDios creptando YodijeSíohsísísísísísísí! necesito alivio ahoradesdeignominioso defecto por defecto la culpa-d de toda culpa es mía ohayúdameelatrapadoenelprocedimiento. Alivio.

William Faulkner:

Benji había tomado el archivo y se fue con él a lo largo de la cerca y lo perdió a través de los espacios en la cerca donde las flores se arrugan. Eso es lo que dijeron. Empecé a llorar. Caddie, que olía como los árboles, y Quentin, que sólo olía, llegaron a encontrar el archivo, pero no gemí hasta que madre gritó a Dilsey por traerme un pastel barato de la tienda. Dilsey me llevó a la cama. Quentin dijo a Caddy que tuvo que responder. Tenía que encontrar el archivo. Caddy no sabía que Benji había tomado el archivo y Benji no podía saber que había tomado el archivo, ya que esto está escrito desde el punto de vista de Benji, cuyo coeficiente intelectual es de 17.

La pesadilla de San Ambrosio.

En los manuscritos antiguos no existía la separación entre palabras. Estas se sucedían sin puntuación y sin distinción entre mayúsculas y minúsculas (de allí la necesidad de leer en voz alta, ya que este tipo de lectura facilitaba la comprensión de los textos). Para demostrar que la escritura gótica podría ser fatigante para leer, algún escriba medieval inventó esta frase como broma:

mimi numinum niuium minimi munium nimium uini muniminum imminui uiui uolunt

(el actor [el mimo] deidades / nieve / demasiado vino, la protección del deseo común de disminuir lo más mínimo de la vida) (Las barras separan términos que me fueron imposibles de conectar de forma lógica; me disculpo por ello).

En La escritura antigua y su influencia (1969), Berthold Louis Ullman y Julian de Brown escriben: “Cuando esto está escrito en caracteres góticos, sin puntos de las íes y con v escrita como u, hacen de éste un acertijo de primera clase”. Véanlo ustedes mismos:

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Un vino en París.

Brendan Brehan

El poeta Brendan Behan trabajó mucho tiempo como pintor de casas. Mientras estaba en París, se le encargó pintar un cartel en la ventana de una cafetería para atraer a los turistas de habla inglesa. Behan pintó:

Come in, you Anglo-Saxon swine
And drink of my Algerian wine.
‘Twill turn your eyeballs black and blue
And damn well good enough for you.

Las estrofas dicen algo así como “Entra, cerdo anglosajón/y bebe mi vino de Argelia/hasta que los ojos se te tornen negro y azul/es endemoniadamente bueno para ti”.

“Al menos me pagaron por ello”, dijo más tarde. “Pero me fui del lugar antes de que el patrón consiguiera traducir mi obra”.

(La anécdota la cuenta la esposa de Behan; Beatrice, en Mi vida con Brendan, 1973.)

Mi smartphone al óleo.

La venus del espejo - Diego Velázquez

La venus del espejo, Diego Velázquez

Ayer usé como imagen para ilustrar la entrada una variante de la muy famosa pintura Wanderer above a Sea of Fog, de Caspar David Friedrich, la cual pertenece a la serie Cómo serían las obras de arte clásicas si sus modelos tuviesen artefacto móviles. Desconozco quién es el autor o los autores de estos trabajos; pero quien haya sido logró, con una buena dosis de humor de por medio, un galería que interactúa con la realidad actual de una forma más que interesante.

Les dejo varias otras obras modificadas (algunas muy bien hechas, otras no tanto) para que las juzguen ustedes mismos. Como siempre, para verlas en mayor tamaño pueden hacer clic sobre una de ellas. Allí también tendrán los datos de cada una de las obras originales.