Vomitando sobre la cultura (o cómo destruir un clásico amparándote en la estupidez propia y en la de tus contemporáneos)

No creo que una persona con dos dedos de frente pueda estar en desacuerdo con el feminismo. No creo que una persona con dos dedos de frente pueda estar de acuerdo con el neofeminismo. Mientras uno es lógico y coherente, el otro es un delirio desbocado que ahora contiene a cualquiera que se sienta, como sucede en estos tiempos imbéciles que estamos viviendo (porque como he dicho en otro momento: estos tiempos ni siquiera son peligrosos, son simplemente imbéciles), ofendido por cualquier cosa.

Esto viene a cuento (voy a tratar de ir al grano, porque esto viene para largo) porque me he topado con esta editorial española que se dedica a modificar a obras clásicas de la literatura según su punto de vista inclusivo y lejos de todo lenguaje perpetuador de estereotipos. Así que tenemos, por ejemplo, a La Principesa en lugar de el clásico El Principito (¿Por qué no La Princesita, si seguimos con la «traducción» literal? ¡Porque eso también está mal según esta gente! Copio, literalmente, de su página web: «La traducción de género que parece más natural del título “El Principito” es, técnicamente, “La Princesita”. Pero la perspectiva técnica no siempre coincide con la social y el lenguaje no es ajeno a los matices de los hablantes. Así como principito significa literalmente pequeño príncipe, no ocurre lo mismo con princesita, cuyas connotaciones actualmente están cargadas de estereotipos y su significado va mucho más allá de pequeña princesa».

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Veamos otros horrores: Todos recordarán aquel famoso dibujo de El Principito que todos confunden con un sombrero cuando en realidad es un elefante tragado por una serpiente:

 

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Pues bien, en esta nueva versión, eso se traduce en esto:

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El elefante y la serpiente desaparecieron y fueron reemplazados por un volcán porque… hay que tratar bien a los animales. Lo digo en serio. Y todavía me cuesta creerlo. Veamos una síntesis de lo que esta gentuza se propone (en sus propias palabras; para ello tomé una captura de pantalla, para que no se me acuse de modificar ni una coma):

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Bueno, esta imagen me exime de más ejemplos (ya no sé cómo seguir exponiéndolos; por una parte esto sería interminable, por otra, no dejo de sentir una vergüenza infinita, aunque sea ajena).

¿Cómo es que haya gente que se crea con derecho a modificar una obra ajena de este modo? (No importa si es un clásico o no; no importa si es famosa o no; eso es algo secundario). La única respuesta que se me ocurre es que se creen con ese derecho amparados en la estupidez general de que todo es materia de opinión; en ideas erróneas como que el lenguaje es el creador de diferencias sociales; y que basta el deseo personal para modificar la realidad; entre otras deformidades del pensamiento actual  (No puedo evitarlo; un último ejemplo tomado de sus propias palabras: «¿Es este el tipo de libros, perpetuadores de estereotipos, que queremos que lean nuestras hijas? Y, por otra parte, ¿queremos realmente renunciar a las grandes obras de la literatura? […]  Así que decidimos pisar el acelerador del tiempo y adaptar algunas de nuestras obras favoritas para dar solución, entre otros problemas, a la falta de mujeres protagonistas en los libros». Nótese el espantoso uso del lenguaje que se utiliza, el abuso de negritas y la incorrecta puntuación. ¡Pobres las niñas que se vean obligadas a leer estos espantosos libros! Por último, nótese el uso del término «solución» ¡Esta gente se cree con el derecho y la capacidad de «dar solución» a los problemas sociales modificando la obra de otra persona! Si las cosas fuesen tan fáciles…).

Por cierto, en la página web de estos delirantes tenemos un segundo volumen: La casa de Bernardo Alba; el clásico texto lorquiano, el cual es una (vuelvo a sus propias palabras; fíjense, por favor, en la primera de ellas) «Reorientación  de la obra de Lorca, con Federico en el papel de Adela». ¿Qué seguirá después? ¿Harán de Tom Sawyer un chico de los suburbios que ayuda a sus amigos discapacitados? ¿El Capitán Ahab se convertirá en una capitana que en lugar de cazar una ballena blanca ahora lidera un barco de Greenpeace? ¿El Capitán Cristóbal Colón será una Capitana que lidera sus tres naves: el San José, el Niño y El Pinto? Ay, por favor, mejor dejo esto acá, que me va a dar algo…

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Cómo cocinar un unicornio

 

Unicorn on grill

 

Un libro de cocina medieval perdido hace mucho tiempo, que contiene recetas para erizos, mirlos e incluso unicornios, ha sido descubierto en la Biblioteca Británica. El profesor Brian Trump, del Proyecto del libro de cocina medieval británico, describió el hallazgo como casi milagroso. «Hemos estado buscando este libro durante años. El momento en que puse mis ojos en él por primera vez sentí un hormigueo por todo el cuerpo». Los expertos creen que el libro de cocina fue compilado por Geoffrey Fule, quien trabajó en las cocinas de Philippa de Hainault, reina de Inglaterra (1328-1369). Geoffrey Fule tenía la reputación de mezclar sabores inusuales (un erudito lo llamó «el Heston Blumenthal (famoso chef británico) de su época») y todo apunta a que su mano está detrás de la compilación.

Unicornioo 02Después de las recetas de arenque, tripa y bacalao (guiso de pescado, un plato popular en la Edad Media) da comienzo el Taketh one unicorne. La receta exige que la bestia sea marinada en clavo y ajo, y luego asada en una parrilla. El compilador del libro de cocina, sin duda el propio Geoffrey Fule, agregó imágenes en sus márgenes, que representan al unicornio que se prepara y luego se sirve. Sarah J. Biggs, una experta de la Biblioteca Británica en decoración medieval, comentó que «las imágenes son extraordinarias, casi exactamente como esperamos que sean, si no mejor».
Se cree que la receta para cocinar mirlos es el origen de la tradicional canción de cuna inglesa «Canta una canción de seis peniques / Un bolsillo lleno de centeno / Cuarenta y veinticuatro mirlos / Al horno en un pastel». El profesor Trump agregó que estaba tentado de probar algunas de las recetas, pero sospechaba que el abastecimiento de ingredientes sería un desafío.

Unicornioo 03

 

La sorprendente etimología de “miniatura”

miniatura 03Estaba escuchando un segmento de la serie de PBS “Civilizaciones” y me sorprendió escuchar a un historiador de arte mencionar de paso que la palabra “miniatura” es utilizada por profesionales para referirse a los colores utilizados en una obra de arte en lugar de su tamaño. Una página web de Oxford University Press lo explica: «Tiene sentido que esta palabra miniatura se derivaría de la palabra latina mínima, que significa la más pequeña. Solo tiene sentido, pero está mal. Miniatura es una de esas palabras extrañas que tiene una etimología que desafía la lógica. La verdad es que antes de que las cosas pequeñas fueran llamadas miniaturas, cierto tipo de pequeño retrato se llamaba de esta manera. Antes de eso, se reproducía el arte de iluminar esas hermosas letras y figuras a mano. Los libros antiguos se llamaban miniaire en italiano. Este arte de miniaire fue nombrado a su vez por el color rojo, el cual fue especialmente popular para su uso en la producción de este arte.

miniature 01El color rojo generalmente se producía mediante el uso de un tipo particular de plomo rojo y era el nombre latino de esta mina roja lo que le daba su nombre al color porque el plomo se llamaba minio. Por lo tanto, etimológicamente, la miniatura y el mínimo en realidad ni siquiera tienen una pequeña relación entre ellos.

En síntesis: La palabra miniatura, derivada del latín minium, plomo rojo, es una pequeña ilustración utilizada para decorar un manuscrito iluminado antiguo o medieval; las ilustraciones simples de los primeros códices han sido miniaturizados o delineados con ese pigmento. La escala generalmente pequeña de las imágenes medievales ha llevado en segundo lugar a una confusión etimológica del término con minucias

De pergaminos peludos y tintas delgadas

 

scriptorium

 

Para seguir con el tema de las curiosidades referidas a los manuscritos medievales, diré aquí que los dibujos que compartí en las entradas anteriores sólo son extraños para nosotros, ya que solemos caer en el error de pensar que aquellos copistas eran personas que trabajaban más o menos como podrían hacerlo hoy; es decir, con ciertas comodidades y con no poco placer (es decir: solemos pensar que nosotros disfrutaríamos mucho de poder hacer ese trabajo). Pero la realidad era muy otra en aquellos tiempos. Como cierre (momentáneo) a las entregas anteriores, copiaré algunas notas dejadas en manuscritos y colofones por escribas y copistas medievales, tomados de la edición de primavera de 2012 de Lapham’s Quarterly (lamentablemente la edición digital de esta revista ya no está disponible en la red). Esto es lo que nos legaron, también, los copistas de antaño:

  • Nuevo pergamino, mala tinta; no digo nada más.
  • Tengo mucho frío.
  • Esa es una página difícil y un trabajo cansado para leerla.
  • Deje que la voz del lector honre la pluma del escritor.
  • Esta página no ha sido escrita muy lentamente.
  • El pergamino es peludo.
  • La tinta es delgada
  • Gracias a Dios, pronto estará oscuro.
  • Oh, mi mano.
  • Ahora que lo escribí todo; por el amor de Dios, dame un trago.
  • Escribir es un trabajo pesado excesivo. Te dobla la espalda, atenúa tu vista, tuerce el estómago y los costados.
  • San Patricio de Armagh, líbrame de escribir.
  • Mientras escribía me congelé, y lo que no pude escribir con los rayos del sol terminé a la luz de las velas.
  • Como el puerto es bienvenido para el navegante, también lo es la última línea para el escriba.
  • ¡Esto es triste! ¡Oh pequeño libro! Un día llegará en verdad cuando alguien sobre su página diga: “La mano que lo escribió ya no existe”.

 

En su Historia y futuro incierto de la escritura a mano, Anne Trubek enumera otra: “Aquí termina la segunda parte del trabajo del título del Hermano Thomas Aquinas de la Orden Dominicana; muy largo, muy prolijo y muy tedioso para el escriba”.

Como vemos, nuestra mirada sobre el pasado a veces peca de excesivo romanticismo y esto nos hace ver con tonos demasiado rosas lo que de verdad era más bien oscuro. Seamos agradecidos con todos aquellos que con su duro trabajo nos han legado esas maravillosas obras que aún podemos ver, leer y disfrutar con placer; más aún cuando lo hicieron sabiendo que nosotros diríamos, en algún momento impensado para ellos, que “La mano que lo escribió ya no existe”.

 

 

Curiosas imágenes encontradas en manuscritos medievales (IV de IV)

Última entrega de esta entrega de dibujos raros o poco usuales en manuscritos medievales.

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Gato tocando la gaita – Libro de Horas, París, c.1460

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Infidelidad draconiana – Ilustración de Les faize d’Alexandre (una traducción de Historiae Alexandri Magni de Quintus Curtius Rufus), Brujas, c. 1468-1475

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Esqueleto sonriente – Ars bene moriendi, Francia, 1470-1480

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Broma pesada de un mono – Recueil des croniques d’Engleterre, Brujas, 1471-1483

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Teletubbies en una canasta – Le Livre des hystoires du Mirouer du monde, París, 15th century

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Demonios en un castillo, de Le mister par personages de la vie, passion, mort, resurrection et assention de Nostre Seigneur Jesus Christ, 1547

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Gente extraña sobre un mapa – Cosmographie universelle, 1555

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Fiesta caníbal – Wunderbarliche, doch wahrhaftige Erklärung von der Gelegenheit und Sitten der Wilden in Virginia by Theodor de Bry, c. 1590

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Demonio parecido a un pájaro con un demonio 
más pequeño peleando con una mujer en su canasta – Nürnberger Schembart-Buch, 17th century

 

 

Curiosas imágenes encontradas en manuscritos medievales (III de IV)

Tercera parte de esta entrega con menos palabras aún que las anteriores.

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Una sabrosa rosquilla para un extraño animal, en Les Grandes Heures du duc de Berry, París, 1409

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Mono defecando en una edición del siglo XV de Jean de Wavrin Anciennes et nouvelles chronicles d’Angleterre

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Gato melancólico tocando la lira, Libro de Horas, Francia, siglo XV

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El mono pensador, Breviary of Mary of Savoy, Lombardy, c. 1430

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Extraños seres (tal vez demonios) con una lista de cosas por hacer y un látigo, en Livres du roi Modus et de la reine Ratio, Francia, siglo XV

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Personas y demonios marinos, de Histoire de Merlin, por el Maestro de Adelaida de Saboya en Poitiers, alrededor de 1450-1455

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Demonios avivando el fuego infernal –  Traité des quatre dernières choses de Jean Le Tavernier, c. 1455

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Monstruo marino, ilustración de Poggio Bracciolini, añadida a una copia de Le Miroir du Monde, a mediados del siglo XV.

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Flechazos anales (no encontré datos sobre los manuscritos)

Curiosas imágenes encontradas en manuscritos medievales (II de IV)

Sin muchas palabras, vamos con la segunda parte de estas ilustraciones raras o curiosas encontradas en manuscritos medievales.

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Una bestia etíope llamada Anabula, que parece un elefante triste – Liber de nature rerun, Francia, c. 1290

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Animal de cuello largo – Libro de horas, Inglaterra, principios del siglo XVIV

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Gatos haciendo cosas de gatos: duermen, juegan con ratones y se interesan poco en las aves enjauladas de un bestiario medieval

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Cocinero enojado con un gran cuchillo – de The Luttrell Psalter, 1325-1335

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Mono decapitando a un hombre (No encontré datos del manuscrito)

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El Gran Pene Verde o monstruo volador, del Decreto Gratiani con comentario de Bartolomeo de Brescia, Italia, 1340-1345

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Un intruso descarado en el margen izquierdo, de Votos del pavo real, c. 1350

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Boca del infierno – Horas de Taymouth, siglo XIV

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Árbol de penes, de una copia del siglo XIV del Romace de la rosa

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Un conejo con hacha amenazando al rey, en Gorleston Psalter, Inglaterra, siglo XIV