Viviendo en la publicidad

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Estábamos con L. en un centro comercial, viendo unos libros cuando me topo con uno titulado 1001 sitios que debes conocer antes de morir (seguramente ustedes conocerán esa colección «1001… que…» ya sean películas, libros, comidas o lo que sea). Como a ambos nos gusta viajar lo hojeamos para ver qué sitios ya hemos visitado y a cuáles nos gustaría ir en el futuro. Nos causa un ligero asombro el hecho de que de Argentina o México apenas aparezcan cuatro o cinco sitios mientras que de los Estados Unidos aparecen cerca de treinta o tal vez un poco más. Le cuento a L. de una revista especializada en gastronomía cuya nota principal era «Los 100 mejores vinos de 2015» cuya lista estaba compuesta por unos sesenta vinos norteamericanos, diez chilenos, dos argentinos y el resto eran franceses, italianos, portugueses y españoles. Le digo que eso no está mal, que la revista, al igual que el libro que tenemos en la mano no es más que una forma de publicidad encubierta y que del mismo modo en que sabemos que México tiene más de cuatro sitios dignos de ser visitados (fíjense que ni siquiera figuraban los cenotes, por decir sólo un sitio específico), bien sabemos que un vino norteamericano difícilmente sea mejor que uno francés o uno español.

 

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Pocos minutos más tarde, ya fuera de la librería y dentro de un local de ropa, me topo con lo que ven en la foto anterior (aquí ya imaginé esta entrada y por eso mismo tomé la foto). ¿Qué hace, en medio de una tienda en México, una pila de ropa del más acendrado mal gusto norteamericano? Le dije a L. ¿Ves? «Ése es el triunfo de ese tipo de publicidad encubierta de la que hablábamos antes. Copiar o aprender de lo bueno de otros países es inteligente; pero cuando copias hasta lo malo, es que algo no funciona bien». Imagino que alguno habrá comprado varios de esos suéters para sacarse la famosa fotografía familiar, tan estúpida como horrible ¡Y aquí, donde ni siquiera hace falta un suéter!

Seguimos nuestro camino por los pasillos del centro comercial, rodeados de tiendas como Bed, Bath and Beyond, Skeechers, Lilians Coffee, Sears, Roberts, C&A, Vanity, Sally Beauty Supply, McDonald´s, Liverpool hasta que, desde el primer piso veo dos grandes carteles que promueven —en un país con una cultura gastronómica de primer nivel por calidad y variedad— los martes de hamburguesas y los Mondays Wings. Lunes de alitas y Boneless. ¿Dónde? Por supuesto, en McCarthy´s.

 

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«Bueno», le digo a L.; «está bien, como no tenemos otra cosa que hacer, este fin de semana nos dimos una vuelta por los Estados Unidos sin salir de casa. Es más; tengo la sensación de que esta es la verdadera Embajada de los Estados Unidos. Estos son quienes realmente mandan. El embajador es sólo un burócrata más». Y para que sonría le regalo una sudadera que acabo de comprarle y que en el frente dice I´am a Mexicana what´s your superpower?

 

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Nota al margen: Por tiempo indeterminado estaré sin conexión a internet, así que responderé a sus comentarios en cuanto pueda. Dejaré varias entradas programadas, así que éstas se subirán aunque no esté aquí. Pasaré a visitarlos en cuanto me sea posible.

Racismo sudaca

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Hace poco más de seis meses, en una publicidad informativa del gobierno argentino, se presentó desde la misma imagen el trasfondo racista del actual (des)gobierno de ese país. La imagen, como ven más arriba, muestra a una pareja rubia que recibe asignaciones familiares; mientras que la mujer de piel y cabello oscuros, quien no tiene un marido que la acompañe, recibe asignación universal por hijo o asignación por embarazo. Para poner en perspectiva a quienes pasan por aquí y no son argentinos, aclaro que la gran discusión con respecto a las asignaciones por hijo o las asignaciones por embarazo fueron una creación del gobierno de Cristina Fernández; es decir, del gobierno anterior. La idea era la de ayudar a esas personas que más necesitaban un apoyo económico. Desde la derecha (y desde la estúpida e ignorante clase media derechista argentina, la cual es pobre pero se cree oligarquía y centro del universo) se criticó a la medida como “populista” (el gran leit motiv de la derecha actual) y se decían cosas como “estas negras con tal de no trabajar se embarazan para cobrar del gobierno” y cosas similares. Esa publicidad que dejé más arriba muestra, simplemente, que la derecha llegó al poder y que el mensaje racista ya se ha hecho oficial.

Ahora, en estos últimos días, en mi querida y golpeada Argentina se han producido varias marchas en defensa de la educación pública (la cual siempre ha sido pública y gratuita, desde el jardín de infantes hasta la universidad, y siempre ha sido, también, de una gran calidad. Los cinco premios Nobel en ciencia que tiene Argentina han sido hijos de ese sistema educativo) y el diario Clarín, el cual es el verdadero dueño de Macri y del (des)gobierno actual, publicó un artículo destacando que la educación pública es malísima al lado de la educación privada. Como la mira está puesta en los maestros (quienes están en huelga pidiendo un más que válido aumento salarial) el artículo dice que los niños de las escuelas privadas les llevan “dos cuadernos de ventaja” a los de las escuelas públicas; y para ilustrar el artículo se añade la siguiente imagen:

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El niño blanco, el que va a una escuela pública, tiene un gran reloj de alguna franquicia, útiles escolares, escribe. El niño de cabello oscuro no tiene nada y sólo mira. Los medios, otra vez, creando la realidad. Los medios, otra vez, mintiendo e inclinando el pensamiento de la masa. Los medios, otra vez, defendiendo a un corrupto e ignorante individuo (individuo que esos mismos medios llevaron allí) sólo para beneficio de unos pocos.

 

No sé qué es lo que quiero, pero quiero más.

Consumo

“Todo lo que se come de más se quita del estómago de los pobres”. Dijo alguna vez el Mahatma Ghandi. Se refería, claro está, a una sencilla ecuación económica: Si sólo comemos lo necesario, no necesitamos comprar tantos alimentos, por lo tanto, si TODOS actuamos de esa manera, habrá menos demanda, lo cual significa que la oferta de productos será mayor y, como todos saben o deberían saber, a mayor oferta y menor demanda, el precio baja; por lo tanto, la gente de menores recursos puede acceder a más y mejores alimentos.

Ahora bien, el párrafo anterior es sólo tangencial con respecto al tema que quiero tratar hoy. El cual es la publicidad actual. Últimamente he visto una gran cantidad de publicidad de los mismos productos de siempre, pero ahora todas ellas –no importa del producto que se trate–, tienen algo en común: todas ellas nos prometen una compra limpia y ecológica.

Antes, cada publicidad nos hablaba de las virtudes de un producto, ahora no solo eso; sino que también nos dice que estamos ayudando al planeta. Sabiendo que en la actualidad la ecología es un tema importante, nos quieren hacer creer que además de comprar, estamos siendo buenos ejemplos de individuos sociales y responsables.

Quienes llegan hasta este sitio provienen de diferentes partes del mundo, así que cada cual debería prestarle atención a las publicidades de su país; estoy seguro de que, en líneas generales, se encontrarán con ejemplos parecidos a lo que ocurre aquí en Latinoamérica: las baterías Duracell nos aseguran 650 fotografías (como duran más, se desperdician menos), las petroleras nos aseguran menor contaminación, al igual que la industria automovilística; Starbucks nos promete que, con cada taza de café accedemos a un café natural y que, además, siempre pagan lo adecuado a los proveedores de Sudamérica. Los detergentes, cremas, desodorantes y otros productos de limpieza (además de eliminar el 99,98% de los gérmenes, el cual es tema para otro post), se hacen a base de elementos biodegradables, etc., etc., etc.

Las publicidades, como siempre, sólo tratan de engañarnos. La realidad es que las mejores baterías son las recargables (cuestan cuatro veces más, pero duran entre 20 y 30 veces lo que una batería común); con respecto a los automóviles, lo mejor es usarlos en la justa medida, es decir cuando es necesario y es bien sabido que ya la tecnología les permitiría comercializar autos realmente ecológicos; y así podemos seguir con todos y cada uno de los productos que vemos día a día.

El objetivo de la publicidad es hacernos comprar todo y de todo, aun aquello que no necesitamos; así que aquí es cuando entra a cobrar sentido aquella frase de Ghandi con la que comencé el post. No sólo deberíamos aplicarla a los alimentos, sino a todo aquello que nos rodea en estos tiempos modernos. Comprar estrictamente lo necesario y en la menor cantidad posible.

Todos somos terroristas

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La Triple Frontera

Bajo mis pies, Argentina; enfrente, a la derecha, Brasil, a la izquierda, Paraguay.

La Triple Frontera es un sitio peculiar; los ríos Paranà e Iguazú la delimitan de manera natural entre tres países latinoamericanos: Argentina, Brasil y Paraguay. Es un sitio de intercambio constante de comercio y turismo en medio de la selva tropical y sí, algo de contrabando, pero nada en demasiada escala, sólo pequeños comerciantes que van a Paraguay a comprar a precios económicos para luego vender esos productos en sus negocios obteniendo un poco más de margen en sus ganancias.
La Triple Frontera es también el sitio donde se encuentra el acuífero Guaraní, uno de los mayores reservorios de agua dulce del planeta con casi 12.000.000 de kilómetros cuadrados; es decir, una superficie mayor que toda Europa. Quienes parecen tener un especial interés en el acuífero es el Departamento de Estado de Gringolandia y es por eso que han contratado a Katrhyn Bigelow la panfletaria directora de la panfletaria Zero Dark Thirty y que trabaja estrechamente con el dicho Departamento de Estado. La idea es proclamar (como ya lo están haciendo desde hace algunos años) que en la Triple Frontera se encuentran trabajando células de Al Quaeda. Ideas absurdas como ésta no son raras en el norte del continente; lo que sí me parece extraño es que tanta gente esté dispuesta a creer en delirios mayores que la mayor de las teorías conspirativas, pero así es el poder de la publicidad y de la manipulación mediática.
A Katrhyn Bigelow se le denegó el permiso para filmar en la Triple Frontera, pero a ella y a sus jefes eso no les importa demasiado; ya ha dicho que va a filmar la película en cualquier otra locación. La máquina de propaganda no se detiene, ni siquiera cuando esa propaganda se apoya en el absurdo más grande y delirante en que pueda pensarse.

Contradicciones sistemáticas

Todos los países, en mayor o menor medida sufren de eso que suele llamarse contradicciones del sistema. Eufemismo que muchas veces suele esconder el más vulgar de los sinsentidos. La organización Moms Demand Action (Mamás que demandan acción) ha lanzado una serie de avisos gráficos que aprovecha esto para poner de relieve que algunas cosas, en la Gran Democracia del Norte, van un poco más allá del absurdo.

MDA 01 Uno de los  niños sostiene algo que ha sido prohibido en los Estados Unidos para protegerlo. 

Adivine cuál.

El subtítulo dice: No queremos vender huevos de chocolate Kinder por la seguridad de los niños. ¿Por qué no hacemos lo mismo con las armas de asalto?

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Uno de los  niños sostiene algo que ha sido prohibido en los Estados Unidos para protegerlo. 

Adivine cuál.

Mantenemos a Caperucita roja fuera de las escuelas debido a la botella de vino que lleva en la canasta. ¿Por qué no hacemos lo mismo con las armas de asalto?

Sé feliz… sé feliz… sé feliz… (Política IV)

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En su La filosofía y el barro de la historia, José Pablo Feinmann acuña una frase que  sintetiza el estado actual del sistema social en el que estamos inmersos: «Nos van a entretener hasta morir». Todo, pero absolutamente todo debe ser, hoy en día, entretenido. El noventa por ciento de las películas que se pueden ver en cualquier cine corresponden a los géneros de acción o de comedia. Superhéroes que se enfrentan a todo tipo de malos-malísimos y que, de paso, destruyen media ciudad mientras lo hacen (generalmente Nueva York). Yo no entiendo cómo no hay miles de muertos en esas batallas interminables donde se derrumban edificios enteros y vuelan puentes y autos como si fuesen papel picado en pleno carnaval (¿será para mantener vivo el Will Never Forget del 9/11?) o; sino, dos tipos muy estúpidos (pero muy simpáticos) que pasan las mil y una aventuras metiendo la pata aquí y allá pero que al final se quedan con la chica y con la plata. El verdadero sueño americano: idiota, millonario y con una muñeca plástica al lado.

¿Pero qué pasa cuando uno, por la razón que fuere, no está feliz? Digamos, esas cosas que nos pasan a todos: una separación, un accidente, se murió el perro o, peor aun, un familiar (aunque fuese la abuela, la que ya contaba con 98 años), nos despidieron del trabajo, se nos rompió una uña, nuestro equipo perdió la final, un árbol cayó sobre nuestro auto, etc. ¡Pues no hay problema alguno! Para eso existen los laboratorios y los psiquiatras que bien dispuestos están para atiborrarnos de pastillas y más pastillas y de otras pastillas que modifican el efecto de las primeras pastillas. Estar triste es una condición normal del ser humano (salvo, claro está, en casos patológicos; es decir, cuando se está triste sin motivo o cuando el motivo no condice con ese grado de condición) y atravesar por ese estado, pasar por cada una de las etapas es, aunque doloroso, deseable desde el punto de vista psicológico. Pero en ese caso los laboratorios perderían una parte suculenta de su millonario negocio y todos sabemos que, cuando aparece la palabra negocio en el ambiente, se acabaron los amigos. ¿Está triste porque sufrió una pérdida en la familia? ¿Para qué hacer el duelo, para qué reflexionar, para qué llorar, evocar, recordar, despedir a aquel ser querido? Tómese una buena dosis de Celexa, Prozac, Paxil o Zoloft y duerma tranquilo. Al despertar, si siente otra vez los mismos síntomas, repita la dosis.

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El lenguaje psiquiátrico está plagado de patologías que, por regla general, tienen en su nombre el término trastorno, como por ejemplo el Trastorno de Ansiedad Social; el Trastorno Bipolar (perdón, pero muero por dar un dato: el Trastorno Bipolar Pediátrico ni siquiera estaba catalogado en el DSM —ya explicaré qué es esto—, hasta que el psicólogo Joseph Biederman determinó que los cambios de actitud en los niños no eran normales, sino que eran enfermedades mentales. En la última década, la cantidad de niños diagnosticados con TBP aumentó el 4000% (Sí, el cuatro mil por ciento). Es decir, miles y miles de niños drogados para que se queden quietos y no molesten con esas cosas que les suceden a los niños, como querer jugar o querer correr o cosas molestas de igual tenor.

Quedé en explicar lo que era el DSM. Éste es el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (por sus siglas del inglés: Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders). Allí están catalogadas todas las enfermedades mentales conocidas hasta ahora o, mejor dicho inventadas hasta ahora, porque las enfermedades mentales no se estudian, se inventan. ¿Cómo actúa un científico ante una enfermedad? Pues sigue el procedimiento standard, es decir investiga la enfermedad, determina sus causas (digamos que se descubre que es viral o bacterial, por ejemplo) se hacen estudios, análisis, etc. Y se investiga el mejor método para atacarla. ¿Cómo actúan los psiquiatras para determinar una enfermedad mental? Se reúnen una vez al año y votan a mano alzada. Así de simple. ¿Quién vota por el Síndrome QWERTY? ¿Quién por el Trastorno XYZ? Se acepta por mayoría y de allí al DSM y al resto del mundo.

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Por último, un ejemplo extremo: en abril del 2006, la publicación británica especializada en medicina BMJ publicó un estudio en el que se describía una enfermedad psiquiátrica recién descubierta: el Trastorno de Deficiencia Motivacional. Cuyas características eran una sensación de letargo y de indisposición para trabajar; es decir, como un cansancio o adormecimiento general. El estudio afirmaba que el trastorno afectaba a millones de personas. La noticia fue reproducida por todo el mundo sin ningún tipo de cuestionamiento ni investigada debidamente. Entonces los editores de BMJ tuvieron que salir a explicar que la noticia era falsa y que se trataba de una de las clásicas bromas del Día de los Inocentes. El alcance de esta noticia debería haber sido mucho mayor, pero no lo fue, y todos sabemos bien por qué.

Quienes estén más interesado en el tema, es recomiendo el documental “La psiquiatría: industria de la muerte“; el cual pueden ver completo en Youtube.

Indignarse es fashion

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Leo, en el número de ayer de la revista Ñ, un breve artículo que hace referencia a la imagen que inicia este post: “Cuando uno se entera de reacciones como las que produjo en Estados Unidos la aparición de una simple remera con la palabra “depression” estampada, puede creer que la gente extraña la presencia del Gran Hermano.” […] “Las protestas masivas del público en Twitter y demás redes sociales sostenían que Urban Outfitters trataba de “glamurizar y convertir en moda una enfermedad mental”. Hablamos de Estados Unidos, donde el Prozac, más que un antidepresivo, es un concepto omnipresente en la cultura y el léxico cotidiano. Prozac es una palabra común en el cine, en la literatura, en la televisión estadounidense.”

Poc0s conceptos me parecen tan ridículos y perniciosos como el de lo políticamente correcto. Y esa manía moderna de ofenderse o indignarse por cualquier cosa —hija directa y legítima de lo políticamente correcto—ya está inmersa en el ridículo más pleno y absoluto. Les dejo dos puntos de vista diferentes sobre el tema de la indignación y de la ofensa. El primero de ellos pertenece al programa de radio La venganza será terrible, conducido por Alejandro Dolina:

El segundo es de una exposición de Richard Dawkins en la Universidad de Berkeley. Lamentablemente, no conseguí ninguna versión con subtítulos; pero de todos modos, para aquellos que no comprendan inglés, un vistazo a los primeros minutos les dará una idea de los argumentos generales de Dawkins.

 

Consume hasta morir.

Está bien, debo reconocerlo, otra vez le estoy robando material a Claudia Snitcofsky, y de admitir, también que me da mucho placer terminar este año con un post que hasta podría decirse que es de autoría compartida. Conocer a Claudia (aunque de manera indirecta, ya que no la conozco personalmente, sino a través de este medio extraño —internet— que a veces suele ser maravilloso) fue un de las mejores cosas que me pasó este año. Inteligente, sagaz, luchadora, humanista; el cruce de diálogos que hemos mantenido ha sido siempre fructífero y placentero. Se suma, así, al enorme grupo de amigos que encontré a través de éste medio en particular —el blog— y sobre el que hacer una lista sería ocioso. Ya me he encargado de decirles (a casi todos, creo, si me falta alguno, me disculpo) las razones por las cuales me siento agradecido por su compañía y por el intercambio de ideas y materiales y, no pocas veces, de apoyo personal sincero y desinteresado. Hecha las salvedades del caso, vamos al post que será muy breve.

En el reconocido programa de Conan O´Brien, se emitió un video donde se mostró a una gran cantidad de conductores televisivos promoviendo el mismo mensaje consumista. El video no tiene subtítulos, así que les dejo la frase que vana escuchar una y otra vez. Ésta dice: “It´s OK, you can admit it, if you bought an item or two or ten for yourself… a lot of people do it”. es decir: “Está bien, puede admitirlo, su usted compró uno o dos o diez artículos para usted… un montón de gente lo hace”. Sólo es eso una y otra y otra vez. No vale la pena analizar nada aquí, está todo tan a la vista, es todo tan vulgar que hasta un niño se da cuenta de que los medios están —más que nunca— cumpliendo una función para lo que no fueron creados: ser herramientas de las grandes corporaciones.

El enlace al artículo, aquí. Y el video, aquí:

¡Gracias, Clau!

Francisco miente.

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Todo el mundo se encuentra maravillado con el nuevo papado. El Papa Francisco parece ser el hombre que vino a traer paz y buenaventura al mundo todo. Si hasta personas ajenas al catolicismo se muestran como idiotizadas por las imágenes que se dan a conocer y con las palabras y actitudes del Santo Pontífice. A mí, qué quieren que les diga, me llama mucho la atención que nadie note la enorme trama publicitaria de la que Francisco es la figura estelar. ¡Un niño burló la seguridad que rodea al Papa y se quedó cerca de veinte minutos en el escenario donde el Papa se encontraba hablando! ¡Incluso se sentó en el trono papal, y Francisco lo dejó! ¿No es maravilloso? (Si esto fuera verdad, el personal de seguridad de El Vaticano hoy estarían trabajando de camareros en una cantina de Nápoles). También se dio a conocer una fotografía que mostraba a una paloma posándose en la mano izquierda del Papa, mientras éste recorría en su vehículo la Plaza de San Pedro entre la multitud. Luego se supo que en realidad alguien le acercó una jaula con dos palomas. La primera de ellas voló ni bien Francisco abrió la puerta enrejada, en cambio la segunda, asustada, se acurrucó en un ángulo. ésta fue la que Francisco sacó y liberó. Ésa, exactamente, fue la foto que se dio a conocer. Ahora, Francisco le responde por medio de una carta a Eugenio Scalfari, periodista agnóstico y fundador del diario “La Repubblica”

“Dios perdona a quien obedece a su propia conciencia”. La carta, de cuatro páginas, está dirigida a los no creyentes, y es una respuesta a una serie de artículos publicados por Scalfari. “La misericordia de Dios no tiene límites si se le dirige con el corazón sincero y arrepentido. La cuestión para quien no cree en Dios es obedecer a su propia conciencia”, responde Francisco a la pregunta sobre si el Dios de los cristianos perdona a quien no cree.

“Escuchar y obedecer (a la conciencia) -explica Jorge Bergoglio- significa decidir ante lo que se percibe como el bien o como el mal. Y sobre esta decisión se juega la bondad o la maldad de como actuamos”.

También responde a otros temas presentados por Scalfari, como si es pecado o un error creer que no existe un “absoluto” y sobre ello expresa que tampoco para quien cree se puede hablar de “verdad absoluta”, pues “la verdad, según la fe cristiana, es el amor de Dios por nosotros en Jesucristo y por tanto la verdad es una relación”.

“Cada uno recibe la verdad y la expresa a partir de si mismo, de su historia, de su cultura y de la situación en dónde vive”.

¿Un acercamiento liberal al ateísmo? No, otro truco publicitario. En el sitio web de la Universidad Del Salvador, en el apartado “Principios”, se lee: “…donde quedan delineados los puntos en los que la Nueva Universidad del Salvador deberá apoyarse para ser fiel a sí misma, para rescatar su “continuidad en el espíritu jesuítico: lucha contra el ateísmo, avance mediante el retorno a las fuentes, universalismo a través de las diferencias”.. (Destacado en el original). Es más, les dejo una imagen del texto:

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¿Y quién firma la Declaración de Principios de la prestigiosa Universidad? Pues nada menos que nuestro amigo Jorge Bergoglio, nuestro maravilloso Francisco.

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¿La Iglesia Católica muestra una nueva apertura de cara al siglo XXI? Pues nada de eso, sólo tienen una mejor campaña publicitaria. Tan así es que hasta la revista Time lo puso en su clásica portada de diciembre como “Personaje del año” a pesar de que en el texto que acompaña al artículo principal reconocen que “no traerá cambios profundos de doctrina”. Más claro, echale agua bendita.

Publicidades de antaño

Estaré bien!

…24 horas al día tu Doctor está “de guardia”… cuidando tu salud… protegiendo y prolongando la vida….
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De acuerdo con una reciente encuesta realizada a nivel nacional: LOS DOCTORES FUMAN MÁS CAMEL QUE CUALQUIER OTRO CIGARRILLO!¡Qué suerte tenía la gente antes! Uno podía comer como una bestia, tomar como correspondía, y fumar sin sentimiento de culpa alguno; después de todo el cáncer no era más que otro misterio insondable y el colesterol ni siquiera formaba parte de nuestro vocabulario común.
Todo estaba bien hasta que llegaron esos aguafiestas que nunca faltan y que con sus datos estadísticos y sus afanes de justicia andan por ahí amargándole la vida a la gente de bien. Sin duda, como decía no me acuerdo quien: Todo tiempo pasado fue mejor.
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“Échaselo en la cara y te seguirá a cualquier lado”.

Me imagino. ¡Qué delicia! No hay mejor modo para conquistar a una mujer que tirarle el humo de un cigarrillo (mejor dicho, y por lo que se ve en la publicidad: cigarro) en la cara. El maravilloso humo de segunda mano la envolverá y cual grácil fantasía de dibujo animado se transformará en una mano que la guiará directamente a tu lecho donde lamentablemente, y debido a las substancias que dicho cigarro posee, deberás hacer uso de mucha imaginación y técnicas accesorias para conseguir lo que tú ya sabes.
Todo un hombre, todo un Playboy digno de las mejores fiestas en lo del viejito Hefner o Larry Flint
Supongo que esta publicidad era posible en los 70’s, ya que ahora si le llegás a tirar el humo de un cigarrillo en la cara a alguien, aunque sea ésta una persona fumadora, podés recibir a cambio desde una invasión de bacilos provenientes de un ataque de tos de la persona afectada hasta una demanda de dos millones de dólares por catorce razones diferentes, las que pueden incluir “ceguera momentánea causada por la viscosidad del humo” y “Trauma Psicológico debido al conocimiento de que esa substancia contiene cancerígenos que podrían acarrearle la muerte, digamos, en cuarenta años”.

Quien parece que leyó la publicidad y se la tomó bien en serio es éste muchacho:

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Lo que no sabemos es cómo terminó el experimento, si con una perforación pulmonar a la primera pitada o con varios kilómetros de gasa furacinada en el Instituto del Quemado.