Disponibles a los acontecimientos

René Magritte

René Magritte

Dice Michel Onfray: “En la escuela de la poesía hay una marcada familiaridad con el azar, objetivo predilecto de André Breton: mostrarse disponible a los acontecimientos para suscitar y solicitar el advenimiento, ponerse a disposición del mundo para que advenga una señal y surja una epifanía, abrirse a lo real para penetrarlo a la manera de un fruto decidido a darse, convencido de la necesidad de ofrecerse”.

Hace unos días protestaba contra la nueva poesía o contra lo que se está haciendo hoy en poesía (me corrijo levemente ya que, en honor a la verdad, el volumen que me regalaron no pretendía erigirse como muestra definitiva sobre el tema). Este fragmento de Onfray que encontré en su Teoría del viaje me ayuda a reafirmar mi punto de vista de que si bien la poesía es la mirada del uno (el poeta) sobre lo demás (el mundo); no es menos cierto que esa mirada debe ser abarcadora, incluyente y, sobre todo, general. Cuando un poeta me habla de lo que comió ayer por la noche o de cuánto le gusta el cine de Spielberg no está poetizando, sino que sólo se limita a escribir un diario personal en forma de versos.

La poesía debe estar abierta frente al mundo: debe mostrárnoslo, integrarnos a él, incluirnos, hacernos partícipes, sorprendernos, señalarnos aquello que no vemos, acompañarnos; nunca debería ser como una mirada disciplinada y egoísta sobre él.

Reencuentro con Ítaca

Viaje

“Después del tiempo ascendente del deseo y del tiempo excitante del acontecimiento llega el tiempo descendente del retorno. No hay viaje sin reencuentro con Ítaca, que da al desplazamiento su sentido mismo”. Dice Michel Onfray en su Teoría del viaje. La referencia directa que se encuentra es el poema homónimo de Konstantinos Kavafis (o Cavafis, según la grafía que se use); allí Kavafis termina diciendo “entenderás ya qué significan las Ítacas”; es decir que Ítaca es la patria (sea ésta ciudad, país o persona) a la que siempre volvemos cuando regresamos de un viaje o cuando pensamos en el viaje como regreso. Esa Ítaca deseada es la referencia que le da sentido a nuestro viaje; sin ella nuestro deambular sería un nomadismo eterno, un constante derrotero sin otro destino que el emular al judío errante.
Así, entonces, podríamos entonar los versos de Kavafis con otro ímpetu:

Cuando emprendas tu viaje a Ítaca
pide que el camino sea largo,
lleno de aventuras, lleno de experiencias.
[…]
Pide que el camino sea largo.
Que muchas sean las mañanas de verano
en que llegues -¡con qué placer y alegría!-
a puertos nunca vistos antes.
[…]
Ten siempre a Ítaca en tu mente.
Llegar allí es tu destino.
Mas no apresures nunca el viaje.
Mejor que dure muchos años
y atracar, viejo ya, en la isla,
enriquecido de cuanto ganaste en el camino
sin aguantar a que Ítaca te enriquezca.
[…]
Aunque la halles pobre, Ítaca no te ha engañado.
Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
entenderás ya qué significan las Ítacas.

Para leer el poema completo, pueden ir aquí.

Como siempre

Paul Klee - In copula

Paul Klee – In copula

 

Como siempre

I
Como los bordes iluminados
de la nube que tapa al sol
la pierna blanca que
…………………………………………………….. asoma
entre los pliegues blancos de la sábana
reafirma la promesa
la apertura activa
y espera la gota que horada
la roca del tiempo y la distancia
la gota que desborda el vaso
de tu sed infinita.

II
Ambos hablan el idioma
de la lengua en la lengua
……………………………………de la mariposa
costados perlados, ayes,
y la punteada línea de saliva.

III
Como siempre
como desde siempre
me sales
………………………….al encuentro
por todas partes.

 

Borgeano

Expoemas, de Xabier Novella

Geo Matrix - Corey Ench

Geo Matrix, diseño fractal – Corey Ench

Acabo de recibir, con no poco placer y algarabía doméstica, Expoemas, último libro de poemas de Xabier Novella Tortajada. Debo aclarar algo desde el inicio de esta entrada: Xabier Novella, en pleno uso de su inconciencia, le pidió a este modesto compañero que le escribiera unas palabras a modo de prólogo para este volumen. Es entonces que no voy a ser, lo que se dice, un dechado de objetividad, aunque por suerte, luego de la relectura que acabo de realizar, tampoco me voy a ver en la necesidad de falsear una sola de mis palabras; y eso es porque el libro de Xabier ha mantenido sus virtudes o, mejor dicho y como es lógico en toda relectura, ha ganado en sentidos o en capas de sentidos.

Dije, con respecto a Expoemas, entre otras cosas, lo siguiente:

“Todo acto poético es un retorno a la lengua perdida de Babel; a aquella lengua común que todos podíamos entender y compartir, lengua que era, por sobre todas las cosas, creadora de sentido. En un mundo donde el lenguaje se ha visto forzado a estancarse en el más banal de esos sentidos múltiples, es el poeta quién lo recrea una y otra vez forzándolo, quebrándolo, subvirtiéndolo si es necesario”.

Expoemas - Xavier Novella

“Ex poemas es, sí, un libro de poemas, pero es también un acto poético en sí mismo. Excede el marco de lo que tradicionalmente llamamos «libro» para convertirse en una obra totalizadora, en un objeto que nuclea poesía, juego, historia, ciencia, mitología y otras muchas disciplinas que funcionan —vuelvo a la misma imagen— como puertas infinitas. No hay guía ni brújula aquí que puedan ayudarnos; sólo tenemos que volver a disfrutar de esa lengua de Babel que nos propone Novella; volvernos niños y recrear el placer lúdico y estético puro. Xabier Novella se hermana con aquellos versos que Dylan Thomas nos regalara no hace tanto tiempo: “La pelota que arroje / cuando jugaba en el parque / aún no ha tocado el suelo”. Ésa es la idea: volver a la fuente; a la fuente del idioma y del juego. Volver, en síntesis, a la poesía pura”.

La poesía es, junto con la música, la más alta de las formas artísticas. Xabier juega (otra vez esa palabra) con ambos géneros mucho más de lo que suelen hacer los poetas actuales y pasados, para quienes la música es parte del ritmo del verso y poco más. Xabier usa la página toda para desplegar imágenes, para jugar con la tipografía, para obligarnos a recorrerla en su totalidad y así poder lograr la comprensión final: forma y contenido son una y única cosa en este poemario. De allí la idea que se tiene al terminar la lectura: “Volver, en síntesis, a la poesía pura”.

Pueden visitar el blog de Xabier, Metáfora de un grito, aquí.

Una mañana cualquiera

librería infinita

Cada tanto aparece alguno. Ahora anda dando vueltas por ahí uno que dice ser el mismísimo Adolf Hitler. Hay de todo, aunque en general prefieren decir que son alguno de los inmortales; el Judío Errante, alguno más imaginativo que dice haber pertenecido a la tripulación del Holandés Errante o, como el que acaba de irse, el propio Conde Cagliostro. Éste último me resultó simpático. Dio vueltas por entre los estantes pasando la yema de los dedos por los lomos de los libros y deteniéndose en alguno de ellos por unos instantes antes de proseguir con su recorrido. Le pregunté si podía ayudarlo, si estaba buscando algo en particular y después de negar con la cabeza dijo que no, que gracias, que sólo estaba mirando o recordando. Siguió con su recorrido y yo aproveché, ya que debía quedarme allí, a desembalar un envío de libros que me había llegado el día anterior. Después de varios minutos se acercó al mostrador y comenzó a hablar. No tengo ni idea de cómo fue que llegamos al tema de nuestra historia; no puedo decir si la conversación fue derivando paulatinamente hacia ese punto o si fue él quien la llevó paso a paso para poder decir lo que quería. De todos modos, sea como fuere, allí estaba él contándome algo que, según sus palabras, no solía decir a desconocidos; lo salvaba, dijo, que en estos tiempos la gente era tan descreída que nadie daba por cierto ni una sola de sus palabras. Así fue que se presentó con un nombre latino que usaba para ocultar al más famoso de sus seudónimos: el Conde Cagliostro. Yo seguía desembalando los libros y no me molestaba en absoluto escuchar una voz humana en esa mañana solitaria; una voz muy educada, por otra parte.
Aceptó con sencillez y algo de vergüenza el café que le ofrecí y mientras bebíamos me contaba algunas de sus historias o anécdotas, las cuales intercalaba con preguntas no demasiado inquisitivas sobre mi vida o sobre mi trabajo entre esos estantes algo polvorientos. Antes de irse me dijo, en respuesta a una pregunta mía sobre su título de Conde y sobre lo que yo suponía que formaba parte de sus riquezas o posesiones (pregunta que yo había hecho sin ninguna otra intención más que proseguir con la conversación), algo así como «Con el tiempo uno aprende que las cosas pesan demasiado para quien viaja indefinidamente. Lo mejor es despojarse de todo; dejar todo atrás. Nada es estrictamente necesario». Supuse que con los libros la cosa era algo diferente; uno quiere llevarse al menos aquellos que ama, que fueron buenos compañeros o que sentimos que nos hablan particularmente a nosotros. «No, esos también uno se los lleva puestos» Dijo antes de agradecer el café y de irse luego de una ligera inclinación y de un saludo cortés con el sombrero.
Cada tanto aparece alguno. Alguno de esos que se cree inmortal o que tal vez realmente lo sea (no tengo ni tendré modo de probar su veracidad sobre ese asunto); alguno que tiene más deseos de ser escuchado que de comer o, siquiera, de charlar. Así que por ahí anda el Conde Cagliostro; con un par de zapatos raídos, un cepillo de dientes, dos camisas y tres o cuatro libros a cuestas, dando vueltas por el mundo.

No, gracias

E.E. Cummings tuvo que pedir prestado $300 a su madre con el fin de publicar 70 Poemas, su colección de poesía de 1935. Pero al publicarlo le cambió el título a No Thanks (No, gracias) y dedicó el volumen a las 14 editoriales que lo habían rechazado:

e.e. cummings

Sus nombres, como se ve, forman la silueta de una urna funeraria. Me parece que no es una mala forma de tomar una revancha; no se le hace mal a nadie y demuestra un fuerte impulso creativo.

Tal vez más de uno deba tomar nota de esta forma de crítica; aunque la verdad es que espero que nadie tenga que usarla en el futuro.

Simetrías

tiger

Dibujo original de William Blake para su poema El tigre

En su más que famoso poema El tigre, William Blake se adentra en lo más profundo de las dudas sobre el alma humana. El poema suele citárselo en muchas ocasiones, pero siempre se lo limita a la primera estrofa:

¡Tigre! ¡Tigre!, fuego que ardes
En los bosques de la noche,
¿Qué mano inmortal, qué ojo
Pudo idear tu terrible simetría?

La segunda de ellas (el poema consta de seis estrofas de cuatro versos) es por demás interesante y ya nos brinda una idea de las dudas del autor:

¿En qué distantes abismos, en qué cielos,
Ardió el fuego de tus ojos?
¿Con qué alas osó elevarse?
¿Y que mano osó tomar ese fuego?

Pero hacia el final del poema donde Blake nos deja la pregunta clave, la que le dará cabal sentido a la pregunta planteada al inicio:

Cuando las estrellas arrojaron sus lanzas,
Y bañaron los cielos con sus lágrimas,
¿Sonrió al contemplar su obra?
¿Quién hizo al cordero fue quien te hizo?

Para Blake era incomprensible que el mismo creador hubiese creado al tigre y al cordero (“la misma ley para el buey y el león es opresión”, escribió en otro momento de su vida). La pregunta del Blake va al meollo de la cuestión del bien y del mal; en definitiva, de lo que somos o de lo que nos conforma, ya que todos somos en algún momento o bien tigres o bien corderos. ¿De qué estamos hechos, entonces? ¿Qué mano forjó nuestra terrible simetría?

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Tigre, dibujo de William Blake