Resignificar todo, hasta la basura.

«Hemos creado un sistema que nos persuade a gastar dinero que no tenemos, en cosas que no necesitamos, para crear impresiones que no durarán, en personas que no nos importan». Emilie Gauvreay.Tocados de basura (9)

En Etiopía, las tribus del valle del Omo utilizan los desechos de aquellos que se encuentran en la “civilización” para adornar su cuerpo.  Eric Lafforgue nos lo demuestra en su sesión fotográfica Tribes Turn Trash Into Jewellery. Relojes, corcholatas y prendedores viejos y oxidados adquieren un nuevo significado y sentido, transformándose en una posesión muy codiciada. En sus manos ya no son basura, sino que se convierten en hermosos tocados, pelucas de moda y accesorios que adornan todo su cuerpo. Cada vez con menos regularidad encuentran flores o elementos naturales para dar colorido a su vestimenta, en lugar de eso, la basura funciona a la perfección para crear cosas que nosotros nunca hubiéramos imaginado.

Tocados de basura (5)

«El consumismo promete algo que no puede cumplir: la felicidad universal. Y pretende resolver el problema de la libertad reduciéndolo a la libertad del consumidor». Zygmunt Bauman.

El valle bajo del Omo fue declarado patrimonio de la humanidad en 1980 y en él habitan numerosas tribus, como los Bana, Dassanech y Mursi, las mismas que Eric Lafforgue fotografió. Estas tribus no desperdician nada, colectan todo lo que aparece cerca de sus tierras. Al igual que un nido, sus casas también están hechas con materiales que encuentran , tales como metal, madera o plástico. En sus atuendos, la meta es lograr construir un accesorio que brille y haga ruido cuando bailen. En la medida de lo posible, conseguir mejores piezas para adornar su cabeza y rostro es importante, pues mientras más adornadas estén, mayor es su confianza.

Tocados de basura (10)

«Quien cree que el crecimiento económico puede seguir para siempre en un mundo finito, es un loco o un economista». Kenneth Boulding.

Eric Lafforge es un fotógrafo francés que retrata al mundo a través de su gente y sus tribus. Interesándose principalmente por los grupos minoritarios, aquellos que están casi extintos. Nació en 1964 y empezó su carrera de fotógrafo 42 años después en 2006. Después de publicar sus fotografías en las redes sociales, un viaje a Nueva Guinea cambió su vida profesional. Una editorial lo llamó para publicar sus fotografías en un libro; poco después, revistas como Time, National Geographic, CNN o la BBC, han publicado sus magníficas fotografías. En 2008, su trabajo con el pueblo de Papúa fue exhibido en el prestigioso festival de fotoperiodismoVisa en Perpiñán

Por último, una breve galería. Para ver las fotos en mayor tamaño, hacer clic sobre una de ellas.

Los hombres invisibles.

ÁfricaEn un artículo publicado el 24 de este mes en el diario argentino Página/12, el filósofo Jose Pablo Feinmann ilustró su texto con un acápite que no me dejó indiferente y que no pude evitar relacionarlo con un artículo de Amnistía Internacional que leí hace unos minutos. El acápite es el siguiente:

“Sartre les habla a los europeos. Ya no somos el sujeto del razonamiento –les dice–, somos el objeto. Europa es objeto. El sujeto mora en las colonias. En el lenguaje y en la praxis revolucionaria de los colonizados. Ahí está, ahora, el humanismo. Ahí, ahora, se escribe la ‘historia del hombre’.”

El texto de Sartre al que se hace referencia es el que el filósofo francés escribiera en 1961 como prólogo para el libro del filósofo nacido en Martinica (en aquel momento colonia francesa) Franz Fanon Los condenados de la tierra. Y en él dice cosas como las que siguen: “Ustedes (les dice a sus coterráneos), tan liberales, tan humanos, que llevan al preciosismo el amor por la cultura, parecen olvidar que tienen colonias y que allí se asesina en su nombre”. Sigo: “Hay que afrontar un espectáculo inesperado: el ‘striptease’ de nuestro humanismo. Helo aquí desnudo y nada hermoso: no era sino una ideología mentirosa: la exquisita justificación del pillaje”. Sigo: “El europeo no ha podido hacerse hombre sino fabricando esclavos y monstruos”. Más: “Nuestras víctimas nos conocen por sus heridas y por sus cadenas: eso hace irrefutable su testimonio. Basta que nos muestren lo que hemos hecho de ellas para que conozcamos lo que hemos hecho de nosotros mismos”. Y por fin: “Es el fin, como verán ustedes: Europa hace agua por todas partes. ¿Qué ha sucedido? Simplemente, que éramos los sujetos de la historia y ahora somos sus objetos”.

En el artículo de Amnistía Internacional se lee que, en lo que va del año ya han muerto más de 1600 africanos en el Mar Mediterráneo y sólo a lo largo de la semana pasada la cifra fue de 1100. Kate Allen, Directora de Amnistía Internacional Reino Unido, acotó: “El equivalente a cinco aviones de pasajeros llenos de gente se hundió el fin de semana pasado, y estamos sólo a inicios del verano. De haber sido turistas, en vez de migrantes, imaginen la reacción.” Alguien en Twitter dijo algo parecido, pero de manera más concisa y certera: “El impacto de 1000 muertos en el Titanic nos dura 100 años. Mil muertos en un barco patera un fin de semana. Tenemos neuronas clasistas.”

Europa, hoy, es el objeto de la historia, los sujetos están en la periferia. Europa ha vivido y crecido alimentándose (y sigue haciéndolo) de esa periferia; de África y de América. Lo menos que pueden hacer es demostrar algo de humanidad; algo de empatía con el resto de la gente que habita este mundo y que tiene tanto derecho a habitarlo y subsistir dignamente como ellos.

Nota: El libro de Franz Fanon fue publicado en 1961, en aquel momento los Estados Unidos se estaban consolidando como potencia mundial, pero no era lo que es hoy: la potencia hegemónica; así que eso que Sartre le decía a los europeos “Ustedes […] parecen olvidar que tienen colonias y que allí se asesina en su nombre.” Hoy habría que decírselos, también, a los Estados Unidos. Toda potencia colonizadora es responsable por las desigualdades económicas y sociales y, por ende, humanitarias. Nadie es inocente.

Memento

Nick-Brandt 10

Nick Brandt es un fotógrafo británico que trabaja solamente en el continente africano. No utiliza zoom ni teleobjetivos, ya que cree que para capturar la verdadera esencia y personalidad del animal debe acercarse a él lo más posible. Brandt hizo un alto en su trabajo en la zona cuando encontró cuerpos de animales calcificados, dispersos a lo largo de la costa del Lago Natrán, en Tanzania. «Nadie sabe exactamente cómo murieron, pero al parecer la reflexión extrema de la superficie los confundió, provocando que cayeran al agua«, dice en el libro «Across the Ravaged Land» (Por la tierra devastada). «La presencia de sodio y sal es tan elevada en el agua que podía quitarle la tinta a mis cajas de película Kodak en pocos segundos».

El lago Natron no es, precisamente, un buen lugar para vivir. Su agua alcanza temperaturas de 60 grados y tiene un nivel de alcalinidad de entre 9 pH y 10 pH. El lago toma su nombre del natrón, o carbonato de sodio, una sal proveniente de la ceniza volcánica acumulada en el Gran Valle del Rift (el Lago Natrón es un lago endorreico; es decir, que no tiene salida al mar ni a río alguno. Con el paso del tiempo, las aguas se van evaporando, dejando un exceso de sales y minerales).

Cabe aclarar que los animales fueron colocados en esas posiciones por el propio Nick Brandt y su equipo, con fines estéticos. Para ver las imágenes en mayor tamaño, hacer clic sobre una de ellas.