MetaPsicoModa.

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Sé que es un lugar común criticar a Paulo Coelho y a Alejandro Jodorowsky; pero hay que reconocer que ellos se han ganado ese espacio por esfuerzo propio. El problema no es que existan escritores como ellos (siempre los hubo y los habrá; si no recordamos a los Coelho y Jodorowsky del siglo XIX, por ejemplo, es porque el tiempo se encargó de ponerlos en el olvido, el cual es el sitio que se merecen) sino que lo que resulta pesado en demasía son aquellas personas que, al enterarse de que uno es un apasionado de la lectura o de que escribe algunas cositas aquí y allá, sacan a relucir a estos dos defenestradores de páginas como si fuesen ases y nos miran con ojos desorbitados cuando decimos un simple “no me gusta”. A veces hasta se tiene la sensación de que a continuación deberíamos decir “lo siento”, como si hubiésemos acabado de insultarles a la madre.

Como siempre, lo mejor es citar a un grande de verdad; como casi siempre en mi caso, la cita que acompañaría a este tema de manera perfecta es de Jorge Luis Borges: “Si no te gusta un libro, no lo leas; si no te gusta leer, no lo hagas. La lectura no es una moda, es una forma de felicidad y no debe obligarse a nadie a ser feliz”. Eso mismo: la lectura no es una moda.

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Mucho ruido y pocas nueces.

Jodorowsky

Hace poco leí una serie de artículos científicos sobre la tendencia del ser humano a creer en cualquier patraña. No voy a tratarlos ahora aquí, ya llegará el momento en que pueda ponerlos en orden y, sobre todo, sintetizarlos. Pero, ya que estamos en el tema de las patrañas y las síntesis, puedo dejar como ejemplo estas frases del farsante de Alejandro Jodorowsky que acabo de encontrar. Este tipo de frases son las que encontré en uno de los artículos. Si se leen una tras otra parecen tener un sentido profundo o, al menos, un cierto sentido. Si nos detenemos en ellas y analizamos lo que dicen podemos ver que en realidad es un cúmulo de sinsentido y palabrería hueca sin contenido alguno. Este tipo de frases inocuas sólo sirven para que estos individuos vendan miles de libros, dicten conferencias en los cinco continentes y se forren de dinero a expensas de ilusos o, peor aún, de gente que tiene –por el motivo que fuere–, la necesidad de hallar una respuesta espiritual o práctica a un problema determinado. Aquí las frases en cuestión:

1. “La angustia se produce cuando sientes que tu interior es invadido por algo que se siente exterior, pero en verdad escondes en ti”.
2. “Comprenderse a uno mismo significa sentirse mas allá de las palabras dejándose caer en el abismo de lo impensable”.
3. “Aunque no sabes qué es lo que buscas, lo que buscas te busca”.
4. “El intelecto siempre tiene la razón, pero la intuición nunca se equivoca”.
5. “La realidad se resume en dos palabras: permanente impermanencia”.
6. “Lo que debe suceder, sucede siempre en el momento en que debe suceder, de forma inesperada, como un milagro”.
7. “A veces perder es ganar y no encontrar lo que se busca es encontrarse”.
8. “El inconsciente, por su naturaleza colectiva, esconde significados en los nombres que el individuo, sin conocerlos conscientemente, padece”.
9. “Debajo de cada enfermedad está la prohibición de hacer algo que deseamos o la orden de hacer algo que no deseamos. Toda curación exige la desobediencia a esta prohibición o a esta orden”.
10. “Para llegar a lo que somos, debemos eliminar lo que no somos”.

Las citas pertenecen a su libro Psicomagia ¿Qué es la psicomagia? Bien, según el autor chileno, la psicomagia es una terapia que aúna al chamanismo, la psicología, la intuición, el misticismo, la filosofía oriental y el arte, con una finalidad curativa; propone resolver trastornos psicológicos y somáticos bajo la creencia de que los símbolos creados a partir de estas prácticas son entendidos por el inconsciente como hechos reales. La terapia, de acuerdo con Jodorowsky, consiste en recordar, dejar la mente en blanco para permitir que el alma sienta de nuevo, que sienta dolor, alegría, tristeza. Una vez identificado el sentimiento, es posible hacer consciencia acerca del problema para entonces romper el vínculo.
En síntesis: pura basura. Nada por aquí, nada por allá y mucha palabrería para decir precisamente eso: nada. Por desgracia los medios, siempre deseosos de cualquier cosa que sea estúpida y que no promueva el pensamiento crítico, adoran al farsante chileno y le brindan espacios en todo tiempo y lugar para que éste explaye sus estupideces a los cuatro vientos; y los idiotas, claro, contentos.