Alfonsina y el mar.

Para Freny y Luis

Ayer por la tarde asistí a una lectura de poesía en el café Nómada, de Morelia. Allí, la bloguera amiga Shira Shaman leyó poemas de Rosario Castellanos, Cristina Peri Rossi y de Alfonsina Storni. Hoy me reuní con Freny y Luis, una pareja de amigos para compartir unos textos y una charla casual y, entre un tema y otro, Luis me cuenta de su fascinación por la vida de Alfonsina Storni y sobre todo, de la incógnita sobre la razón que la llevó al suicidio. El mito habla tanto de una desilusión amorosa como de un doloroso cáncer. Luis, con todo derecho y con delicado sentido estético, prefiere la primera opción. Ante la duda histórica, la mejor versión es la que más coincide con nuestra visión de la vida.

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Monumento a Alfonsina Storni, Mar del Plata, Argentina.

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No voy a entrar en demasiados detalles biográficos sobre Alfonsina (así, sólo Alfonsina, como se la llama en Argentina); estamos en la red y cualquiera puede encontrar abundantes datos con una rápida búsqueda virtual. Sólo basta saber que Alfonsina Storni fue una poeta argentina que vivió a principios del siglo XX, que tuvo una vida sumamente difícil (le tocó, como a todos los hombres, vivir tiempos difíciles; diría Borges refiriéndose a su padre; frase que bien podría ser parafraseada aquí), que sus penas de amor fueron profundas, que su maternidad fue compleja, que se suicidó arrojándose al frío mar de mi ciudad, Mar del Plata, un 25 de octubre de 1938.

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Playa La Perla; Mar del Plata, Argentina.

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Antes de salir de viaje recorrí aquellas playas —siempre solitarias en aquella época del año— y tomé varias fotos, algunas de las cuales son las que aquí les dejo. El azar, como siempre, hizo que esas fotos que me pidió una amiga (lo siento, nunca te las envié y me disculpo por ello) volvieran a mi memoria debido a esa coincidencia de dos amigos fascinados por una misma poeta y a un caminante que se encuentra con ellos con sólo un día de diferencia y a miles de kilómetros de casa.

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Playa La Perla (vista desde el monumento a Alfonsina Storni), Mar del Plata, Argentina.

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Un día antes de su suicidio, Alfonsina envió su último poema al diario La Nación, de Buenos Aires. La decisión ya había sido meditada y tomada con anterioridad (hay escritos de Alfonsina donde habla de la posibilidad del suicidio como salida última y definitiva a sus pesares) y, a pesar de ellos, la noticia tomó por sorpresa a la sociedad argentina de aquel entonces. El poema último de Alfonsina:

VOY A DORMIR

Dientes de flores, cofia de rocío,
manos de hierbas, tú, nodriza fina,
tenme prestas las sábanas terrosas
y el edredón de musgos escardados.

Voy a dormir, nodriza mía, acuéstame.
Ponme una lámpara a la cabecera;
una constelación; la que te guste;
todas son buenas; bájala un poquito.

Déjame sola: oyes romper los brotes…
te acuna un pie celeste desde arriba
y un pájaro te traza unos compases

para que olvides… Gracias. Ah, un encargo:
si él llama nuevamente por teléfono
le dices que no insista, que he salido…

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Por último, dos notas marginales: 1) El título de esta entrada no es, como muchos ya habrán notado, algo original; de hecho, hace referencia a la canción compuesta por el pianista argentino Ariel Ramírez y el escritor Félix Luna. De las muchas versiones que se han grabado tal vez la mejor sea la que canta la gran Mercedes Sosa. Pueden escucharla aquí. 2) La melancolía tiene muchas formas de hacerse presente en nuestras vidas; recordar un sitio, un punto en particular es uno de ellos. Pero siempre hay alguien que nos brinda el apoyo necesario para no caer demasiado profundo en ella. Cuando tres personas deciden encontrarse frente a mesa de un café “para charlar un rato” y descubren que pasaron casi seis horas y que todavía hay temas y ganas de seguir, es porque allí hay algo que funciona bien. Gracias, entonces, Freny y Luis por una tarde magnífica.