El soñador. Almafuerte

Para Xabier Novella

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soñador

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Pedro Bonifacio Palacios, mejor conocido como Almafuerte, fue un poeta argentino más querido y admirado que citado o leído. Esto no es una paradoja ni una contradicción, sólo es el señalamiento de una realidad patente: quienes lo quieren y lo admiran lo hacen con la pasión que se le reserva a los imprescindibles; el resto, a lo sumo, cita uno o dos de sus poemas (¡Avanti! o ¡Più Avanti!) y poco más. Su poesía tiene la impronta de principios del siglo XX; pero eso lejos de ser una mella en esos versos se ha transformado, con el paso de los años, en una muestra de solidez, de carácter, de fortaleza. No hay más que leer sus Siete sonetos medicinales (poemas de notable raíz nietzscheana) para darse cuenta de que puede decirse cualquier cosa de ellos, menos que han perdido el filo.

Ahora les comparto este otro poema, sencillo, romántico, directo; donde más de uno se verá representado o señalado. Espero que así sea.

 

El soñador

Le aserraron el cráneo;
le estrujaron los sesos,
y el corazón ya frío
le arrancaron del pecho.
Todo lo examinaron
los oficiales médicos
mas no hallaron la causa
de la muerte de Pedro;
de aquel soñador pálido
que escribió tantos versos,
como el espacio azules
y como el mar acerbos.
¡Oíd! Cuando yo muera,
cuando sucumba, ¡oh, médicos!
ni me aserréis el cráneo
ni me estrujéis los sesos,
ni el corazón ya frío
me arrebatéis del pecho,
que jamás hasta el alma,
llegó vuestro escalpelo.
Y mi mal es el mismo,
es el mismo de Pedro;
de aquel soñador pálido
que escribió tantos versos,
y como el espacio azules
y como el mar acerbos.