El humor profético

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Todos sabemos que el humor es uno de los grandes deconstructores de todo discurso mal fundamentado. Un buen humorista puede deshacer el discurso de un político, de un artista, de un pseudocientífico, de un charlatán cualquiera con una chiste bien armado (por supuesto, no hablo de la mera descalificación por medio del sarcasmo o la burla; hablo de la crítica mordaz que el humor permite; no del mal uso que puede hacerse de él).

¿Pero qué sucede cuando una broma se anticipa al discurso absurdo? Pues lo más lógico sería que quien sostenga ese discurso reconozca la falsedad de sus premisas y, también, que todos aquellos que han comprado ese discurso como válido reconozcan (incluso con un poquito de vergüenza al haberse dejado atrapar de manera tan evidente) el error y lo enmienden. Eso, al menos, para empezar.

He aquí el chiste o la broma de la que quiero hablar: Alphonse Allais (1854-1905) fue un periodista, escritor y humorista francés. Su obra, caracterizada por su humor basado en la lógica del absurdo, está ampliamente reconocida en Francia y en la cultura anglosajona. Sus libros forman parte de de los orígenes de la vanguardia en Francia (Satie, Apollinaire, Breton, Jarry, Marcel Duchamp, dadaístas y surrealistas) y entroncan con los estudios de la new theory, tan de actualidad (Baudrillard, Morin, Deleuze, Barthes, etc.).

Allais publicó un pequeño librito titulado Album Primo – Avrilesque en 1897.. El contenido artístico era una serie de pinturas monocromas y una obra musical. En particular, lo que me interesa, además de la obra (de la broma) es el lenguaje que utiliza Allais para justificar el valor artístico de lo que nos presenta. Veamos el primer ejemplo:

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Combate de negros dentro de una cueva, durante la noche.

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Dice Allais: «Traído a París por un tío mío, como recompensa por un tercer áccessit en formación religiosa brillantemente conseguido ante competidores formidables, tuve la oportunidad de verlo antes de partir hacia Estados Unidos, conseguido a base de dólares, el famoso cuadro de estilo negro titulado:

COMBAT DE NEGRES DANS UNE CAVE, PENDANT LA NUIT (La reproducción de esta admirada tela estará muy alejada de la realidad. La hemos publicado con permiso especial de los herederos del autor.)

La impresión que he sentido ante esta apasionante obra maestra me deja sin palabras. Mi destino se apareció en forma de letras con llamas: Yo también seré pintor. Y cuando decía pintor, yo decía: no quiero hablar de pintores del tipo que que oído hablar normalmente, de ridículos artesanos que necesitan mil colores diferentes para expresar sus penosas concepciones. ¡no! El pintor al cual idealizo, era aquel genial que le bastaba un solo color para cada tela: el artista, osaría decir, monocroidal.

Tras veinte años de trabajo tenaz, de tremendos sinsabores y luchas encarnizadas, puedo por fin exponer una primera obra: PREMIERE COMMUNION DE JEUNES FILLES CHLOROTIQUES PAR UN TEMPS DE NEIGE (Primera comunión de niñas cloróticas nevando).

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Primera comunión de niñas cloróticas nevando

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Sólo una Exposición me había ofrecido su hospitalidad, la de las Artes Incoherentes, organizada por un tal Jules Lévy, a quien por este acto de bella independencia artística y perfecto desapego a la pertenencia de un clan, he consagrado un reconocimiento eterno.

Sobran las palabras. Mi OBRA hablará por mí.

Alphonse Allais.

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Bien, hasta aquí la broma de Allais (ya les dejaré el resto de su obra más abajo), pero vuelvo el tema central. Cuando décadas después algunos vivillos comienzan a vender o exponer obras dentro de esto que para el honesto de Allais no era más que un chiste ¿Qué es lo que sucede? ¡Curiosamente, nada! El mundo se traga la farsa y aplaude, dándose, como siempre, aires de inteligencia. El siglo XX ha sido el tiempo perfecto para la prostitución de gran parte de la escena artística (y el siglo XXI no está quedándose detrás) pero ahí seguimos, justificando bromas como si fuesen verdaderas obras, lo cual ya nos hace parecer más bien como al idiota del pueblo; porque la verdad que reírse mil veces del mismo chiste no es algo de lo que uno pueda enorgullecerse, si vamos a ser sinceros; y mucho menos lo es pagar decenas de miles de dólares o, incluso, hasta algunos millones.

Vamos a la obra de Allais, la cual espero que disfruten tanto como yo. Al final, les dejo una nota extra sobre este mismo tema y los enlaces al original francés de la publicación.

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Rufianes, todavía en plenitud, con el vientre en la hierba, bebiendo absenta.

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Manipulación del ocre por cornudos ictéricos.

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Recolección del tomate por cardenales apopléjicos a orillas del mar rojo.

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Ronda de borrachos en al niebla.

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Estupor de jóvenes neófitos al darse cuenta por vez primera del tono azul del mar ¡oh, Mediterráneo!

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Coda: Muchos conocerán la obra de john Cage 4´33´´ La cual fue “compuesta” en 1947/48. La obra consiste en cuatro minutos y treinta y tres segundos de silencio. El pianista se sienta frente al instrumento, la partitura frente a él (la cual no es más que una página con los pentagramas en blanco) y espera, sin tocar una sola tecla, el tiempo que se ha indicado. Esa es la obra. Pues yo digo que Cage plagió esa obra de Alphonse Allais; es más, aquí les dejo la prueba. En esa misma publicación de la que hablé más arriba, Allais nos comparte su Marcha fúnebre para los funerales de un gran hombre sordo. Les dejo la partitura y, después y para que comparen, la de John Cage.

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Para ver el original del Album Primo – Avrilesque pueden ir aquí.