Caprichos de millonarios

IHEn su novela de 1895, Propeller Island, Julio Verne representa un inmenso barco que navega por el océano Pacífico y el cual está habitado por millonarios. En 1999 una organización que se llamaba Freedom Ship International propuso hacer lo mismo: un barco cuatro veces más largo que el Queen Mary, de 25 pisos de altura. En total, la nave contendría 18.000 unidades habitacionales, 3.000 unidades comerciales, 2.400 unidades de tiempo compartido y 10.000 unidades hoteleras; y al igual que la nave de Verne circularía alrededor del mundo de manera  continua.

“La superestructura del buque propuesto, que se elevaría veinticinco pisos por encima de su amplia cubierta principal, abrigaría un espacio residencial, una biblioteca, escuelas y un hospital de primera clase, además de tiendas al por menor y al por mayor, bancos, hoteles, restaurantes, Casinos, oficinas, almacenes y empresas ligeras de fabricación y montaje.” Decía la empresa en su campaña publicitaria.

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Por lo pronto, el asunto sigue en proyecto, aunque en una primera instancia estaba proyectado para ser puesto en servicio en el 2013. Mientras tanto, si alguno quiere ir probando cómo es todo eso, podría abordar la nave llamada The World, la cual es más pequeña pero que sirve a los mismos propósitos. “El mar es nuestro mundo” dice en su página web; aunque mejor debería decir aquella frase de Oscar Wilde: “La naturaleza imita al arte”.

Hay que pasar el invierno…

Los primeros hombres que pasaron el invierno en la Antártida estaban tan desesperados por un poco de compañía femenina que organizaron un “concurso de belleza” entre las ilustraciones de unas revistas de París. Bloqueado por el hielo en el Mar de Bellingshausen, en 1898, los hombres de la nave de investigación belga Bélgica numeraron 464 fotos de revistas “que ilustra las mujeres famoso por gracias de la forma y manera, y la notoriedad pública” y cada uno de los miembros del grupo eligió a la mujer “más adecuada para su bienestar, felicidad”, etc. También entregaban un “premio honorífico” a la mujer más bella:

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Se dice que hidrógrafo Georges Lecointe, “Ministro de la Tierra de mujeres hermosas,” planeó enviar los premios a las mujeres mismas cuando el barco llegara a puerto. No se sabe si esto ocurrió, ya que “La presentación de los premios está condicionada a la posterior aparición de la mujer ante la comisión para exhibir las partes para las que ha sido emitidos por votación, no para un nuevo examen, sino para obtener una fotografía oficial.”

(From Cook’s Through the First Antarctic Night, 1898-1899: A Narrative of the Voyage of the “Belgica” Among Newly Discovered Lands and Over an Unknown Sea about the South Pole).

Se imaginarán que no pude menos que ponerme a estudiar las tablas anteriores con no poca curiosidad; y la verdad es que pueden encontrarse varias cosas interesantes allí. Por un lado las categorías, por otro, las mujeres premiadas, de las cuales sólo disponemos, lamentablemente, un número. Veo que la 88 salió segunda en tres categorías, al igual que la 217; mientras que la 212 salió primera en dos categorías ¡Interesante incógnita! ¿Qué hacer? Jugar a ciegas es complicado. ¿Es mejor elegir a una que fue elegida en la primera posición sólo una vez o una que fue elegida segunda en tres oportunidades? La 88 parece tener bellos ojos, boca (diablos, me hace acordar a alguien) y un “irreprochable carácter” (¿Cómo podían saberlo con sólo una foto? Ay, señor, lo que logra la soledad…) mientras que la 217 llevaba ventaja con un buen par de piernas (“Les jambes”, la única categoría detallada en francés), manos y en “pose plástica”, lo cual tampoco es determinante; y la incógnita continúa.

Por cierto, otra duda secundaria que me surge, ante la más que probable burla por parte del colectivo femenino, es pensar qué es lo que haría un grupo de señoras y señoritas varadas ocho meses en la Antártida con un montón de revistas Men´s Health a su disposición…