¿Quién?

El poema con el que termino la entrada de ayer pertenece, tal como lo dije, a Bertold Brecht y se titula Preguntas de un obrero que lee. A pedido de una persona muy querida por mí, aquí lo dejo completo y sin necesidad de acompañarlo por comentario alguno.

obrero (1)

Preguntas de un obrero que lee

¿Quién construyó Tebas, la de las siete puertas?
En los libros se mencionan los nombres de los reyes.
¿Acaso los reyes acarrearon las piedras?
Y Babilonia, tantas veces destruida,
¿Quién la construyó otras tantas?
¿En que casas de Lima, la resplandeciente de oro, vivían los albañiles?
¿Adónde fueron sus constructores la noche que terminaron la Muralla China?
Roma la magna está llena de arcos de triunfo.
¿Quién los construyó?
¿A quienes vencieron los Césares?
Bizancio, tan loada,
¿Acaso sólo tenía palacios para sus habitantes?
Hasta en la legendaria Atlántica, la noche que fue devorada
por el mar,
los que se ahogaban clamaban llamando a sus esclavos.
El joven Alejandro conquistó la India.
¿Él sólo?
César venció a los galos;
¿no lo acompañaba siquiera un cocinero?
Felipe de España lloró cuando se hundió su flota,
¿Nadie más lloraría?
Federico Segundo venció en la Guerra de Siete Años,
¿Quién más venció?
Cada página una victoria
¿Quién guisó el banquete del triunfo?
Cada década un gran personaje.
¿Quién pagaba los gastos?
Tantas historias, tantas preguntas.

obrero (2)

En las orillas

rio

“La civilización está anudada a los bancos. Ese nudo se llena a veces de la sangre de la gente que mata, que roba, que grita y que hace las cosas que los historiadores registran; mientras que en las orillas, inadvertida, la gente construye hogares, hace el amor, educa a los niños, canta canciones, escribe poesía o talla la madera. La historia de la civilización es la historia de lo que sucedió en los bancos. Por eso los historiadores son pesimistas: porque ignoran las orillas del río”.

La cita pertenece a Will Durant, y fue publicada en la revista Life, en octubre de 1963. Este fragmento me hizo recordar a Bertold Brecht, quien en un poema se preguntaba cosas como «¿Quién construyó Tebas, la de las siete Puertas? / En los libros aparecen los nombres de los reyes.» o «El joven Alejandro conquistó la India. / ¿Él solo? / César derrotó a los galos. / ¿No llevaba siquiera cocinero?».

La historia está en las orillas, sí; esa que nunca abandonamos y que es nuestro pequeño, íntimo e inevitable lugar, aunque nuestros nombres no queden en los grandes libros ni tallados en la piedra de un templo.