El gran coro de agua

 

crystal-cascade1Al este del Walhalla, se halla el castillo de Sokwabek construido dentro de una gran cueva con paredes de cristal. Era la residencia de Bragi, el señor de los cantos y los encantos y creador de la poesía. En la entrada de la gruta se despeñaba una gran cascada, cuyo estruendo estaba formado por misteriosas voces que aleccionaban acerca de los sucesos del pasado y vaticinaban los acontecimientos del futuro; esas voces eran, entonces, el cúmulo de todo lo dicho. El lugar era tan portentoso que hasta el mismo Odín en persona acudía allí para meditar.
La historia es mucho más extensa, pero quisiera detenerme en un detalle: en la cascada. Si esa fantástica caída de agua está formada por todo lo dicho y por todo lo que se dirá, entonces allí estarán las voces de aquellos seres queridos que ya no están con nosotros y también estarán las voces de todos aquellos que seguirán nuestros pasos pero a los que no podremos oír porque seremos nosotros, en ese caso, quienes ya no estaremos presentes para oírlos. Pero tal vez lo más importante de todo es que allí también estará nuestra voz con todo lo que hemos dicho y lo que diremos aún. ¿Qué sentiremos al oírnos? ¿Nos avergonzaremos de nuestras palabras o tendremos la fortuna de sentir aunque sea un mínimo y justificado orgullo?

Bragi_and_Idunn

Bragi e Idunn

No puedo menos que enlazar esta idea con la que dejé aquí hace unos días, cuando hablé de la ninfa Eco: Creo (quiero hacer esta lectura) que estas historias mitológicas nos dicen que lo mejor que podemos hacer es cuidar lo que decimos y cómo lo decimos. En el caso de la ninfa Eco para no obligarla a rebajarse a repetir palabras banales; en el caso de la gran cascada del Palacio Sokwabek, para no avergonzarnos nosotros mismos al oír nuestra voz, ni avergonzar a nuestros mayores, ni a aquellos que seguirán nuestros pasos, aunque nunca vayan a conocernos.