Poesía científica o de cómo la metáfora llegó para salvar a la humanidad

 

Daniel

 

En un reportaje publicado en La Vanguardia, el neurocientífico Daniel Dennet dijo algo que me pareció por demás interesante (lo cual demuestras, además, que no sólo hay que saber qué es lo que se dice, sino que saber decirlo de un modo atractivo es parte integral del acto divulgatorio). el reportaje comienza así:

Daniel Dennet: ¿Qué ve aquí?

Lluís Amiguet: ¿No es la Sagrada Família?

DD: Es el nido de una colonia de termitas australianas. Y, sí, su parecido con la Sagrada Família de Gaudí es impresionante.

LA: ¿Por qué me enseña esa foto?

DD: Porque tanto el nido como la catedral son obra de animales.

LA: No sé si la comparación es afortunada.

DD: La diferencia está en que el nido está hecho por hormigas sin propósito o intención: es mero resultado de la evolución genética y sirve a las hormigas para sobrevivir. La catedral, en cambio, es fruto de la cultura de siglos y es una metáfora sobre otra metáfora y otra y otra…

LA: ¿Qué nos enseña esa comparación?

DD: Que las termitas son estúpidas, pero no menos que las neuronas de Gaudí. En cambio, la cultura de Gaudí le hacía un genio.

LA: ¿Qué nos hace inteligentes entonces?

DD: No nuestro cerebro y sus neuronas, sino las herramientas de pensar que hemos ido perfeccionando y transmitiendo con la cultura. Lo que nos hace inteligentes no son los genes, las unidades de transmisión evolutiva, sino los memes, las unidades de transmisión cultural. Son ellas las que nos hacen lo que somos.

Para esta altura de la entrevista hice una pausa y busqué imágenes de los nidos de terminas que pudieran ilustrar(me). Supongo que la imagen que Dennet le mostró a Amiguet sería parecida a esta:

 

Dennet

 

Termino con una idea que me parece esclarecedora:

LA: ¿Sin memes seríamos inteligentes?

DD: Sin herramientas, sólo con nuestras manos desnudas, no podríamos ser carpinteros. Y, del mismo modo, sin memes, sólo con el cerebro desnudo, no podríamos pensar.

LA: ¿Qué herramienta mental prefiere?

DD: La metáfora nos hizo avanzar tanto como la rueda. Y sobre la metáfora construimos otras herramientas complejas, evolucionamos para crear otros memes: la lógica, el silogismo, la computación, el algoritmo…

LA: …Que no sabemos usar sin aprenderlos.

DD: Algunos memes se aprenden, pero la mayoría contaminan tu cerebro, lo infectan. No hay que esforzarse para captarlos. Te contagias de ellos y ya son parte de ti y los transmites.

(Aquí hace falta una aclaración necesaria: cuando se habla de memes en la entrevista, se hace referencia a la propuesta del biólogo evolucionista Richard Dawkins, quien dijo que, del mismo modo que los genes son los encargados de heredarla información física de generación en generación, también había unos «genes» que heredaban información cultural. A estos «genes culturales» los llamó, para evitar futuras confusiones, memes. Luego la cultura popular, basada en esta idea, crearía los memes que todos conocemos en la red; pero eso es otra cosa).

Me voy masticando la idea de que sólo con el cerebro no podemos pensar; que la cultura es fundamental para ello y que la síntesis de ese pensamiento cultural es (o podría ser considerada) la metáfora. Me parece una maravillosa idea, que aúna ciencia con cierta dosis de poesía.

Pueden leer el reportaje completo, aquí.

Limpiadores de conciencia (gratis)

Todos conocemos la vieja idea —hija de la guerra fría— del lavado de cerebro; técnica usada por la CIA, la KGB, varias religiones desde el inicio de los tiempos y nuevos cultos siniestros. Allí una institución usaba esas técnicas para lograr adeptos o para conseguir que esos adeptos hicieran tal o cual cosa, desde donar todos sus bienes hasta suicidarse.

Hoy gracias a las nuevas tecnologías, existe algo que he dado en llamar —a falta de un término público que lo identifique— limpiadores de conciencia. Vienen en varias formas y colores y, en líneas generales, se parecen a esto:

269328_479390698783715_1432409123_n

El cartelito verde que se encuentra sobre estas líneas lo descargué de Facebook, el cual es uno de los sitios donde pululan estos limpiadores de conciencia. Si lo leemos, todos, casi diría sin excepción, estaríamos de acuerdo con lo que allí se dice. Todos estaríamos de acuerdo en que la columna de la derecha expone los términos de una vida digna de ser vivida y experimentada; el asunto es que llevar a cabo todo lo que allí se destaca no es tarea fácil. Lo que sí es fácil es publicar el cartelito en cuestión en reemplazo de las actitudes expuestas. Conozco, como es lógico, a la persona que “subió” el cartelito, y puedo asegurar de que no cumple ni con la mitad de los términos de la lista. Pero estoy seguro de que se fue a dormir convencida de que su vida era más limpia y perfecta de lo que realmente es (al igual que la vida de cualquiera de nosotros, no estoy aquí con el fin de ponerme en el lugar del alma impoluta que puede señalar los errores de los demás sin tomar nota de los propios).

Cada uno de nosotros debe conocer varios casos como estos. Yo conozco a personas que engañan o han engañado a sus parejas y que “suben” frases de amor tan huecas como obvias (limpiadores de conciencia románticos) u otros que saturan con sus limpiadores de conciencia religiosos pero que sé fehacientemente que han llegado a golpear a su esposa entre otras delicias de la vida cotidiana.

Los limpiadores de conciencia son útiles, sencillos de usar, no tienen contraindicaciones y permiten un sueño tranquilo y reparador. Mejores que el Clonazepam y el Valium y mucho más baratos.