¿Insulto o descripción?

 

Hace un par de días nos reunimos varios amigos para cenar y charlar un rato. La noche fue larga, así que los temas de conversación fueron muchos y variados, como suele suceder cuando uno se encuentra cómodo, entre amigos con las mismas inclinaciones y con similares intereses. Claro, no todo puede ser perfecto en el sentido de que no hubiera diferencias; al contrario, muchos creemos que esas diferencias son lo mejor que puede pasar en una reunión como esa. Por ejemplo, en un momento, José Agustín y yo usamos con vehemencia la expresión «la masa es estúpida»; no tanto como afirmación de estupidez palpable en cada uno de los individuos; es decir, no con la intención de insultar a nadie en particular, sino como un énfasis de lo que queríamos decir; pero saltó el posmoderno de siempre, el que se siente molesto cuando escucha ciertas palabras, y tuvimos que ceder un poco y llamar a la masa como «infantilizada». Con eso esta persona quedó más conforme (aunque no menos incómoda, pero no cedimos en ese punto) y seguimos con el debate.

 

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Todo esto viene a colación porque hace un par de semanas me enteré que la Flat Earth Society (La sociedad de la Tierra plana) planea hacer un viaje en barco hasta la supuesta barrera de hielo que rodea a la moneda que es nuestro planeta. En ese momento pensé en subir algo aquí, pero luego me pareció una idea tan estúpida que, un poco por vergüenza ajena, opté por dejarla de lado. Pero como siempre, la realidad nos llama la atención a cada momento y ahora acabo de enterarme que los pasados 2 y 3 de este mes, se llevó a cabo en la ciudad de Colón, en la Provincia de Buenos Aires, Argentina; el primer congreso terraplanista (organizado, tengo entendido, por la misma Flat Earth Society. Por cierto, no deja de saberme deliciosa la ironía de que el congreso se lleve a cabo en la ciudad llamada Colón).

 

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Bien, no puedo evitarlo. Creo que aquí tengo la prueba empírica de que tengo el derecho a llamar idiota a cierta parte de la población, a pesar de que a alguno pueda resultarle molesto o poco educado o lo que sea. Ser partidario de la idea de la tierra plana es tan ridículo que no pienso perder el el tiempo demostrando el error de esta postura. Donde sí quiero hacer hincapié es que sólo hace falta averiguar un poquito; tomar un curso breve de astronomía (con un curso para principiantes alcanza) y tener ganas de aprender y, sobre todo, de querer saber de forma honesta y adulta. Entonces, estoy convencido de que negarse de manera sistemática al conocimiento es una prueba de idiotez. A eso apunto. Las pruebas están allí, a la vista de todos; pero esta gente (y otros similares que fundamentan sus pareceres en la creencia; más allá de la disciplina a la que adhieran, ya que no sólo los terraplanistas creen en tonterías) se niega a verlas como niños caprichosos.

Sé que cada cual puede creer en lo que quiera y demás; pero eso no significa que el resto del mundo deba seguir esa idea ni, mucho, muchísimo menos, tenerlas siquiera en cuenta o respetarlas.  Y a veces, llamar idiota al que se lo merece no es un insulto, sino una mera descripción.

Conceptos erróneos

En la película Ghandi, de 1982, hay una escena que me quedó grabada: el enviado inglés le dice al Mahatma «Ghandi, usted no sabe nada de historia, nunca un país se independizó de manera pacífica», a lo que Ghandi responde «El que no sabe nada de historia es usted. En historia, el que algo no haya sucedido no significa que no pueda suceder».

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¿Cuántos conceptos erróneos nos han inculcado a lo largo de nuestra vida? Desde la primera infancia —«con la mejor buena voluntad» suele decirse como si eso fuera una excusa para la ignorancia— nos han ido sembrando el inconsciente con ideas erróneas, conceptos falsos, creencias ridículas. Algunas de las que recuerdo.

• Si no eres bueno Dios se enojará contigo.

• Si te tocas te quedarás ciego (o te volverás estúpido o te crecerán pelos en las manos o Dios se enojará contigo)

• Sé bueno.

• El amor todo lo puede.

• Trabaja y nunca te quejes.

• El que es rico será porque ha trabajado lo suficiente.

• El trabajo dignifica.

• El superior (o el cliente) siempre tienen razón.

• El hombre nunca debe llorar.

• Fuimos, somos y siempre seremos un país de mierda.

• Eres un bueno para nada.

• En boca cerrada no entran moscas.

• Ten fe y lo demás te será dado por añadidura (ésta es la idea original, las de entrecasa eran iguales pero más sencillas).

• El sexo es sucio.

• Nunca le respondas a un adulto.

Hay que revertir todos los valores, como decía Nietzsche. Después de todo, peor no nos va a ir.

Un hombre es… Parte II

José Pablo Feinmann acuñó el término letrinet para referirse a una de las partes más oscuras de internet, esa que permite a miles de personas escudarse detrás de un pseudónimo o apodo para poder decir cualquier cosa, desde la más estúpida hasta la más aberrante. El problema en sí no es el más grave, ya que con un poco de pensamiento crítico se puede determinar quién es quién y si debe hacérsele caso o no. Es aquí donde reside el problema mayor: en que una gran porción de la población repite lo que oye sin detenerse a pensar en qué es lo que están diciendo.

Veamos unos ejemplos:

Éste es bastante inocuo en su mensaje, el cual es típico del pensamiento fascista: “El único que tiene razón soy yo”. La falacia “Nadie estudia, nadie piensa” sólo está allí para dar sentido a la conclusión: “Todos votan”. He aquí la cuestión principal: el fascista no quiere que el pueblo vote si, para ello, debe recurrir a la mentira, no hay problema alguno. Veamos ahora la fotografía. No sabemos quiénes son esas personas que allí aparecen, pero lo que se nota es que el texto que aparece en la imagen no es el original. Vaya uno a saber qué es lo que decía allí. El texto está sobreimpreso con algún programa de manipulación de imágenes. La imagen de smiley manchada de sangre está tomada del cómic Watchmen, notable obra del genial Alan Moore (autor de V de Venganza, From Hell, entre otras obras), es decir, un autor anti-fascista. La manipulación no se detiene ante nada. Las palabras “Todos votan” en rojo son sintomáticas.

Ésta es más simple, directa y brutal. El resumen es, también, típico del fascista: Si no votas como lo hago yo eres un pelotudo (gilipollas, imbécil, estúpido, etc.). La imagen del chimpancé no es tan graciosa como parece a primera vista. Es bien sabido que el método para destruir al otro es despersonalizarlo. Es difícil matar a una persona, es mucho más sencillo matar a un animal; es por eso que se suele animalizar, denigrar,  al oponente (“Nosotros no matamos gente, matamos terroristas” Dijo un General argentino en la época de la dictadura militar. El mandato divino es otro muy popular: “Al luchar contra los judíos estoy cumpliendo con la obra de Dios”, Adolf Hitler, Mein Kampf).

La última es la peor de todas (he visto algunas variantes dando vueltas por ahí). En ella todo es falso, desde las premisas hasta la (supuesta) conclusión. Aclaración necesaria: desde la semana pasada, los menores de 16 años pueden votar  –de manera optativa–, y la oposición se negaba terminantemente a tal ley. Mucha gente se sumó con los argumentos que se ven en la imagen. Todos ellos son falsos porque la ley, en la República Argentina, declara imputables a los menores de 16 años; imputables para delitos de gravedad, es decir, asesinato, robo calificado, etc. El primer punto, e l de las drogas, es verdadero hasta cierto límite. La ley permite cierta cantidad de drogas (livianas) para consumo personal y privado; ello independientemente de la edad; no importa si tiene 16 ó 40. El tercer punto es ridículo, además de falso. Hablar de que un menor de 16 años puede ser terrorista y quedar libre es risible, suponer que alguien puede creer en ello es triste. La supuesta conclusión “pero pueden votar a Cristina”, también es falsa: pueden votar a quien les dé la real gana.

Ya me extendí demasiado por hoy. Mañana los comentarios.

De salvajes y “salvajes”

Dios mueve al jugador, y éste, la pieza.
¿Qué dios detrás de Dios la trama empieza
de polvo y tiempo y sueño y agonías?

Jorge Luis Borges.

 

Leo esta frase de Winwood Reade:
“El salvaje, el hombre primitivo, vive en un mundo extraño, un mundo de providencias especiales y de interposiciones divinas, que no tienen lugar espaciadamente, muy de vez en cuando y en aras de una gran finalidad, sino a diario, casi a cada hora… La muerte, en sí misma, no es un evento natural. Tarde o temprano, los hombres enfurecen a los dioses y son asesinados. Para quienes no han vivido entre los hombres primitivos, es difícil entender con total perfección el alcance de su fe. Cuando se le señala que sus dioses no existen, el hombre primitivo se limita a reír, maravillándose, sin más, de que se haga tan extraordinaria observación… Su credo está en armonía con su intelecto, y no puede ser modificado si antes no se modifica su intelecto.”

Bien, estoy de acuerdo con esta explicación de Reade. No creo que nadie pueda oponerse a ella. el punto es que no veo razón alguna por la que esta frase no pueda ser aplicada a cualquier tipo de creyente. ¿Será porque el “salvaje” siempre es el otro? ¿Será porque uno siempre encuentra tan fácil justificarse que no puede ver ni siquiera un poquito más allá el alcance de sus propias palabras? Cuando leí esto recordé los versos de Borges con los que abrí éste post. Si el salvaje siempre es el otro, ¿Qué sucede cuando el otro soy YO?