Un buen corazón es la mejor religión

Tibetan spiritual leader in-exile His Holiness the Dalai Lama gestures while interacting with media representatives in Dharamsala on March 18, 2008.  Tibetan spiritual leader the Dalai Lama appealed for calm in Tibet and "good relations" with China, but offered to quit as head of the exile movement if violence worsens.  AFP PHOTO/ Manan VATSYAYANA (Photo credit should read MANAN VATSYAYANA/AFP/Getty Images)

Hacía mucho que no subía nada sobre mis amigos budistas. Ayer encontré esta dieciocho reglas para vivir en armonía del Dalai Lama y me gustaron tanto que decidí compartirlas sin mucho más que agregar. Ellas dicen todo lo que hay que decir y, en el caso en que a alguien no les parezcan bellas o sanas o útiles ellos, como buenos budistas dirán «¡No hay problema, puedes seguir otras!» Si hay algo que me atrae de esta filosofía es, precisamente, su apertura; así que aquí están, frescas, sencillas y saludables. Como una buena ensalada para el fin de semana.

  1. Toma en cuenta que el gran amor y los grandes logros implican grandes riesgos.
  2. Cuando pierdas, no desperdicies la lección.
  3. Sigue las tres R:                                                                                                                                                           Respeto por uno mismo.                                                                                                               Respeto por los demás.                                                                                                                 Responsabilidad de todas tus acciones.
  1. Recuerda que no conseguir lo que quieres es a veces un maravilloso golpe de suerte.
  2. Aprende las reglas para que sepas cómo romperlas apropiadamente.
  3. No permitas que una pequeña disputa dañe una gran amistad.
  4. Cuando te des cuenta de que has cometido un error, toma medidas inmediatas para corregirlo.
  5. Pasa algún tiempo solo todos los días.
  6. Abre tus brazos al cambio, pero no dejes ir tus valores.
  7. Recuerda que el silencio es a veces la mejor respuesta.
  8. Vive una vida buena y honorable. Luego, cuando seas mayor y mires atrás, podrás disfrutarla por segunda vez.
  9. Una atmósfera amorosa en tu casa es el mejor cimiento para tu vida.
  10. En discusiones con alguien querido, trata sólo con la situación actual. No saques a relucir el pasado.
  11. Comparte tu conocimiento, pues es una forma de inmortalidad ante la sociedad.
  12. Sea amable con la tierra.
  13. Una vez al año, visita algún lugar donde nunca hayas estado antes.
  14. Recuerda que la mejor relación es aquella en la que tu amor por los demás excede tu necesidad del otro.
  15. Juzga tu éxito por lo que tuviste que renunciar para conseguirlo.
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Dibujo círculos

Mandala significa círculo o lo que rodea a un círculo, en sánscrito. Esta palabra es también conocida como rueda y totalidad. Más allá de su definición como palabra, desde el punto de vista espiritual es un centro energético de equilibrio y purificación que ayuda a transformar el entorno y la mente. También se le define como un sistema ideográfico contenedor de un espacio sagrado.

Los mandalas son utilizados desde tiempos remotos. Tienen su origen en la India y se propagaron en las culturas orientales, en las indígenas de América y en los aborígenes de Australia. En la cultura occidental, fue Carl G. Jung, quien los utilizó en terapias con el objetivo de alcanzar la búsqueda de individualidad en los seres humanos. Jung solía interpretar sus sueños dibujando un mándala diariamente, en esta actividad descubrió la relación que éstos tenían con su centro y a partir de allí elaboró una teoría sobre la estructura de la psique humana.

Según Carl Jung, los mandalas representan la totalidad de la mente, abarcando tanto el consciente como el inconsciente. Afirmó que el arquetipo de estos dibujos se encuentra firmemente anclado en el subconsciente colectivo.

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Mandala de arena

En uno de los ejemplares de la revista Shambala Sun que poseo y que debe estar en algún lado, había una fotografía del Dalai Lama dibujando, con infinita paciencia, uno de estos mandalas de arena. Estos mandalas poseen significados externos, internos y secretos. En el aspecto externo representan al mundo en su forma divina, en el interno un mapa a trabes del cual la mente ordinaria puede transformarse en la experiencia de la iluminación, y en el aspecto secreto, muestran el balance perfecto entre las energías sutiles del cuerpo y de la clara dimensión de la luz de la mente. La creación de un mandala de arena, según la tradición tibetana, purifica en estros tres aspectos. Estos mandalas de arena suelen construirse sobre una superficie plana de madera. Una vez que se pide permiso y protección a los espíritus dueños de la tierra, se trazan las líneas que servirán de guía para los magníficos dibujos. Todo este ritual es aprendido de memoria y esta basado en las escrituras budistas.

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La arena se coloca desde el centro hacia las orillas, simbolizando el hecho de que al nacer solo somos una gota de esperma y óvulo para ir evolucionando hasta que el universo entero se percibe a través de los sentidos.
Cuando el mandala es terminado se recoge la arena desde las orillas hacia el centro, esta vez, simbolizando el hecho de que al morir todos volvemos a la fuente misma y esencial en el centro de nuestros corazones. Al destruir el mandala se cumple con dos propósitos fundamentales: Mostrar la impermanencia de las cosas promoviendo el desapego, y el beneficio del mundo. Una parte de la arena se reparte entre quienes presenciaron la ceremonia final como una bendición, otra parte de la arena es depositada en un cuerpo de agua, (un río o un lago por ejemplo) con la intención de purificar al mundo y a sus habitantes llevando esta bendición a todos los rincones del planeta.

Todo esto viene a cuento de un poemita que encontré (digo poemita porque no merece el status de poema; hay cosas en mis cuadernos que están allí fruto de un momento y nada más) y que me hizo recordar a aquella foto del Dalai Lama. Espero que algún día pueda recuperar esas revistas; cuando lo consiga —previo paso por el scanner— publicaré la foto-. He aquí el poemita en cuestión:

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Dibujo círculos
uno tras otro
dibujo círculos
se sobreponen o no
algunos envuelven a otros
sin ser concéntricos.

Dibujo círculos
mientras la tarde se va
para siempre jamás.

Mi psicólogo dice que
dibujar círculos
una y otra vez
con la mirada perdida en el papel
sin ver las líneas
que mi mano dibuja
significa que me siento encerrado
preso quizá, estancado en una

problemática, angustia, pérdida, 
confusión, trauma, infancia, búsqueda
(son sus palabras, ésas
que yo no suelo usar nunca)

Mi mano se detiene al mismo tiempo
que mis ojos buscan los suyos
y los encuentran.
hace silencio y unos segundos
más tarde
fijo mi vista en el papel
y dibujo
dibujo círculos
y más círculos
tan sólo
dibujo círculos.