Aldous Huxley en 1958

1946 --- Aldous Huxley --- Image by © Bettmann/CORBIS

“Creo que esta clase de dictadura del futuro, será muy diferentes a las dictaduras que nos han sido familiares en el pasado inmediato. Si quieres preservar tu poder indefinidamente, tendrás que obtener el consentimiento de los dominados; y esto se hará en parte por drogas, como predije en “Un mundo feliz”, en parte por nuevas técnicas de propaganda. Lo harán evitando el lado racional del hombre y apelando a su subconsciente y sus emociones más profundas e incluso a su fisiología. Y entonces, haciéndote de hecho amar a tu esclavitud —y creo que éste es el mayor peligro—, la gente podrá ser feliz, de alguna manera, bajo el nuevo régimen. Pero serán felices en situaciones en donde no debieran serlo”.

Aldous Huxley. Entrevista por Mike Wallace, 1958

Otra muestra de “doble estándar”

Con poco tiempo para escribir y para no desaparecer otra vez del mapa sin aviso, les dejo un artículo que me hicieron llegar (alguno ya imaginará quién) y al que suscribo hasta la última palabra. Está tomado del sitio El Corunio, el cual acabo de conocer y al que chequearé más a fondo.

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La Clase Media no se droga, sino que “sigue un camino de autodestrucción”. El señor de Clase Media que se droga, nunca se droga, sino que está en una permanente transición entre algo nunca especificado, pero que no parece preocupar a nadie, y la liberación total de algo que cuando ocurre se publicita mostrándolo como un héroe. Porque el señor de Clase Media que se drogaba es un héroe por haber superado esa condición, a diferencia de los negritos villeros, que se la pasan yendo de granja terapéutica a celdas infames, y roban para seguir drogándose. El señor o señora de Clase Media que se droga nunca tiene muy claro si se está drogando o “teniendo una inquietud social” que en algún país que cita dicen que hace bien y la practican los hombres sabios. Pero cuando es encontrado muerto o muerta en su departamento neoyorquino, rodeado de jeringas y bolsas con droga, muere de “una causa no determinada”, y hay que hacer autopsias y larguísimos análisis hasta que su agente arregla con la prensa que murió porque se confundió y se tomó una aspirina con el aguarrás que habían dejado los pintores. Y van presos los pintores. El pibe pobre, muerto por la Bonaerense, será drogón por siempre, y delincuente. Sin demasiadas pruebas. Por lo tanto, no merecerá justicia. Ni el ni sus familiares cuando intenten explicar lo que en realidad ocurrió. El famoso encontrado muerto siempre será “un talentoso que nos deja un legado que nunca olvidaremos”, aunque haya hecho dos películas o un solo disco. Y recibirá una cobertura mediática de fotos suyas en las redes sociales, adosadas a un moño negro con frases como “nunca te olvidaremos”, y una señora en Fiambalá y un adolescente en Namibia sentirán que perdieron algo, aunque la misma industria que hizo millonario al famoso había decidido que no haya cines en Fiambalá o en Namibia. Los amigos y la familia del famoso, los amigos y la familia del señor o señora de Clase Media que se drogaba dirán que no sabían que se drogaba, y se resaltará en ellos la actitud caballeresca de no revelar que sabían que se drogaba, pero mientras pudiera estar de pie y produciendo dinero, no iban a inquietarse demasiado. Los amigos y la familia del chico pobre muerto por la Bonaerense, cuando digan que no sabían si se drogaba, recibirán por respuesta que no se preocupaban por él. Su madre será una pésima persona sobre la que nadie se explicará “porqué no internaba a su hijo”. La familia del señor de Clase Media que se drogaba dirá que sus frecuentes internaciones fueron porque “tuvo un fuerte cuadro febril” o “se tenía que hacer el periódico chequeo” que nadie se hace. Y los periodistas dirán que repreguntar significa en este caso “no respetar el dolor”. Moral Blue. La usamos para muchas otras cosas. Todo el tiempo.

Nota: cuando se habla de “la Bonaerense”, se hace referencia a la Policía de la Provincia de Buenos Aires, también conocida como Policía Bonaerense. Su fama se deduce del texto.

Sé feliz… sé feliz… sé feliz… (Política IV)

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En su La filosofía y el barro de la historia, José Pablo Feinmann acuña una frase que  sintetiza el estado actual del sistema social en el que estamos inmersos: «Nos van a entretener hasta morir». Todo, pero absolutamente todo debe ser, hoy en día, entretenido. El noventa por ciento de las películas que se pueden ver en cualquier cine corresponden a los géneros de acción o de comedia. Superhéroes que se enfrentan a todo tipo de malos-malísimos y que, de paso, destruyen media ciudad mientras lo hacen (generalmente Nueva York). Yo no entiendo cómo no hay miles de muertos en esas batallas interminables donde se derrumban edificios enteros y vuelan puentes y autos como si fuesen papel picado en pleno carnaval (¿será para mantener vivo el Will Never Forget del 9/11?) o; sino, dos tipos muy estúpidos (pero muy simpáticos) que pasan las mil y una aventuras metiendo la pata aquí y allá pero que al final se quedan con la chica y con la plata. El verdadero sueño americano: idiota, millonario y con una muñeca plástica al lado.

¿Pero qué pasa cuando uno, por la razón que fuere, no está feliz? Digamos, esas cosas que nos pasan a todos: una separación, un accidente, se murió el perro o, peor aun, un familiar (aunque fuese la abuela, la que ya contaba con 98 años), nos despidieron del trabajo, se nos rompió una uña, nuestro equipo perdió la final, un árbol cayó sobre nuestro auto, etc. ¡Pues no hay problema alguno! Para eso existen los laboratorios y los psiquiatras que bien dispuestos están para atiborrarnos de pastillas y más pastillas y de otras pastillas que modifican el efecto de las primeras pastillas. Estar triste es una condición normal del ser humano (salvo, claro está, en casos patológicos; es decir, cuando se está triste sin motivo o cuando el motivo no condice con ese grado de condición) y atravesar por ese estado, pasar por cada una de las etapas es, aunque doloroso, deseable desde el punto de vista psicológico. Pero en ese caso los laboratorios perderían una parte suculenta de su millonario negocio y todos sabemos que, cuando aparece la palabra negocio en el ambiente, se acabaron los amigos. ¿Está triste porque sufrió una pérdida en la familia? ¿Para qué hacer el duelo, para qué reflexionar, para qué llorar, evocar, recordar, despedir a aquel ser querido? Tómese una buena dosis de Celexa, Prozac, Paxil o Zoloft y duerma tranquilo. Al despertar, si siente otra vez los mismos síntomas, repita la dosis.

pildoras

El lenguaje psiquiátrico está plagado de patologías que, por regla general, tienen en su nombre el término trastorno, como por ejemplo el Trastorno de Ansiedad Social; el Trastorno Bipolar (perdón, pero muero por dar un dato: el Trastorno Bipolar Pediátrico ni siquiera estaba catalogado en el DSM —ya explicaré qué es esto—, hasta que el psicólogo Joseph Biederman determinó que los cambios de actitud en los niños no eran normales, sino que eran enfermedades mentales. En la última década, la cantidad de niños diagnosticados con TBP aumentó el 4000% (Sí, el cuatro mil por ciento). Es decir, miles y miles de niños drogados para que se queden quietos y no molesten con esas cosas que les suceden a los niños, como querer jugar o querer correr o cosas molestas de igual tenor.

Quedé en explicar lo que era el DSM. Éste es el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (por sus siglas del inglés: Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders). Allí están catalogadas todas las enfermedades mentales conocidas hasta ahora o, mejor dicho inventadas hasta ahora, porque las enfermedades mentales no se estudian, se inventan. ¿Cómo actúa un científico ante una enfermedad? Pues sigue el procedimiento standard, es decir investiga la enfermedad, determina sus causas (digamos que se descubre que es viral o bacterial, por ejemplo) se hacen estudios, análisis, etc. Y se investiga el mejor método para atacarla. ¿Cómo actúan los psiquiatras para determinar una enfermedad mental? Se reúnen una vez al año y votan a mano alzada. Así de simple. ¿Quién vota por el Síndrome QWERTY? ¿Quién por el Trastorno XYZ? Se acepta por mayoría y de allí al DSM y al resto del mundo.

Ventajas-y-desventajas-de-las-píldoras-anticonceptivas

Por último, un ejemplo extremo: en abril del 2006, la publicación británica especializada en medicina BMJ publicó un estudio en el que se describía una enfermedad psiquiátrica recién descubierta: el Trastorno de Deficiencia Motivacional. Cuyas características eran una sensación de letargo y de indisposición para trabajar; es decir, como un cansancio o adormecimiento general. El estudio afirmaba que el trastorno afectaba a millones de personas. La noticia fue reproducida por todo el mundo sin ningún tipo de cuestionamiento ni investigada debidamente. Entonces los editores de BMJ tuvieron que salir a explicar que la noticia era falsa y que se trataba de una de las clásicas bromas del Día de los Inocentes. El alcance de esta noticia debería haber sido mucho mayor, pero no lo fue, y todos sabemos bien por qué.

Quienes estén más interesado en el tema, es recomiendo el documental “La psiquiatría: industria de la muerte“; el cual pueden ver completo en Youtube.