Convergencias.

A. Gaudionlux Letras y cuerpo

De uno de esos estupendos diálogos que Eduard Punset sostiene a menudo con diferentes personalidades de la ciencia, tomo este fragmento que me pareció maravilloso y, para mí, al menos, sumamente esclarecedor. La charla, esta vez, fue con el catedrático de Neurociencia Cognitiva de la Universidad de Londres, Semir Zeki y de él es el fragmento que sigue:

“El sentido del arte es plasmar el ideal creado por el cerebro en un lienzo o en una escultura. Hace poco alguien me preguntó ¿Por qué el arte está tan ligado al sufrimiento? Y la respuesta es muy simple: Está tan ligado al sufrimiento por la dificultad de plasmar en una obra de arte los conceptos del cerebro. De manera que algunos artistas, como Miguel Ángel, dejaron muchas obras inacabadas; y lo mismo sucede con el amor. Creo que no es fácil hacer que todos los conceptos e ideales que el cerebro ha creado confluyan en una persona única. De manera que es una cuestión de compromiso y sucede que a veces ese compromiso no es muy duradero, no está lleno de vida y a menudo se rompe”.

Enlazar los dos temas que considero fundamentales en la vida de las personas, como son el amor y el conocimiento, de manera tan elegante y simple me pareció maravilloso. Ayer hablé del valor que tiene el conocimiento científico como una capa añadida de comprensión y de posibilidad de profundización; hoy Semir Zeki lo demuestra. Entender que la frustración de no poder expresarnos como queremos cuando escribimos un poema, un cuento o cuando queremos componer una canción tiene la misma base y fundamento de la frustración amorosa hace que vea bajo una nueva luz a esas cosas que se me hacen tan necesarias.