Filosofías erróneas I

 

enojo (1)

 

Como es lógico, dentro de la enorme panoplia de artículos, videos, libros, cursos y demás métodos de exposición y comunicación que tenemos a nuestra disposición, hay muchos que intentan ayudar a las personas a lidiar con los problemas prácticos; es decir, con esos problemas del «día a día», como habitualmente se dice. Pero como precisamente esa enorme cantidad de medios también están a disposición de cualquier persona, es muy probable que nos encontremos con que hay mucha hojarasca entre la hierba. El error más común del que parten quienes hacen estos videos o artículos —a veces bienintencionados pero que a la postre resultan todo lo contrario—, es que simplifican en exceso los temas y reducen lo que es un problema complejo a un solo término.

Por ejemplo, hay por allí un video de un tal Seiiti Arata titulado Qué pasa cuando te quejas por todo? (Sic). Como muchos supondrán, lo que el buen Seiiti Arata dice cosas como “Una persona que está quejándose es una persona que está sufriendo…” o “Cuando te quejas tu foco de atención está todo el tiempo buscando por las cosas que están mal…” (Sic) y lo que puedes hacer es… “Decide que a partir de hoy no te vas a quejar más. Para de quejarte y de ahora en adelante enfócate en otra perspectiva”. Voilá! Un genio el muchacho. A partir de este momento se terminaron todos mis problemas…

 

enojo (3)

 

Bien. El punto es que todo esto no pasa de ser una tontería; pero es una tontería que al ser moda, se torna peligrosa. Lo correcto, y esto es tan estúpido que hasta me da vergüenza tener que ponerlo por escrito, es que cuando hay razones para quejarse hay que quejarse. ¿De dónde sale toda esta tontería de que enojarse está mal? La gente piensa que la realidad se parece cada día más a un jardín de infantes y así se conduce. Está claro que no hay que quejarse porque sí ni por razones baladíes; pero cuando hay que alzar la voz, no hacerlo alto y claro es, literalmente, de cobardes.

Estuve tentado a poner algunos ejemplos, pero luego de escribirlos decidí borrarlos porque todos ellos pueden ser sintetizados en uno solo: Cuando algo está mal, hay que arreglarlo. Punto. ¿Ven? Es tan tonto que hasta da vergüenza ajena tener que ponerlo así de claro.

 

enojo (2)

 

Me quedo con una idea tangencial para paliar un poco la pobreza del último párrafo; se trata de uno de esos cuentos orientales que son lo contrario de estas filosofías; es decir, esos cuentitos que funcionan al revés: parecen tontos en la superficie pero tienen más sustancia en lo profundo. Como no lo tengo a mano y hace mucho que lo leí, lo transcribo de manera muy sintética: «El discípulo le pregunta al maestro sobre los límites de la violencia y de la tolerancia. “Si estoy meditando y un hombre quiere golpearme con un palo ¿Qué debo hacer?” A lo que el maestro le responde: “Debes ser lo suficientemente violento como para quitarle el palo y lo suficientemente pacífico como para no golpearlo con él”».

Eso es todo. Actuar, pelear, gritar, protestar, enojarse cuando es necesario y el resto del tiempo sí, ahí podemos jugar a ser un rayito de luz.