Listas de compras y errores de genios

Cuando el Museo de Arte de Seattle presentó una exhibición de los primeros dibujos de Miguel Ángel en 2009, éstos incluían tres menús que el escultor había garabateado en el reverso de un sobre en 1518: listas de compras para un sirviente.

 

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El crítico Steve Duin explicó: «Debido a que el sirviente que estaba enviando al mercado era analfabeto, Michelangelo ilustró las listas de compras: un arenque, tortelli, dos sopas de hinojo, cuatro anchoas y un cuarto de vino áspero. Con prisa (y añadiendo detalles que hoy nos resultan exquisitos) dibujó a un lado caricaturas con pluma y tinta».

En una lista similar, perteneciente a Galileo Galilei, puede encontrarse, junto a implementos para un experimento de óptica, cosas como arroz, pimienta y azúcar. Sin duda, una breve lista de compras de Galileo, similar a la que hace cualquiera de nosotros para no olvidar lo que debemos traer del mercado.

 

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Por último, y como un añadido extra, ya que estamos hablando de manuscritos de personajes famosos, una curiosidad: Un el manuscrito de 1490 escrito por Leonardo da Vinci donde éste enumera sucesivas duplicaciones de 2 pero donde hay un error de cálculo, cuando equivoca 2¹³ como 8092 (cuando en realidad el resultado es 8192). «Es inconfundible que es un error de cálculo de Leonardo y no de algunos copistas descuidados, ya que se encontró en el manuscrito original del propio Da Vinci», señala el informático de la Universidad de Gante Peter Dawyndt. Agregué una pequeña flecha señalando el error; quien quiera acercarse a un análisis de los errores de Leonardo, puede ir aquí.

 

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Filosofías erróneas II

 

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Para terminar con lo que comencé ayer, ahora le toca a una señora. Esto no se trata de equivalencias de género ni nada por el estilo, sólo es que hace poco vi un video que me llamó la atención y, uniendo esto y aquello, terminé escribiendo estas dos entradas.

Bien. La señora en cuestión se llama Ashley Graham y es lo que se conoce como una plus model; es decir, una modelo con un cuerpo más exuberante que las anoréxicas de costumbre. En el video, la señora Graham le está hablando a un grupo de estudiantes femeninas en vaya a saber uno qué escuela norteamericana; y el hecho de que fuera en un sitio como ese que dijera lo que voy a destacar a continuación es lo que me impulsó a escribir lo siguiente, ya que si fuera algo privado todo no pasaría de ser una tontería personal, a lo cual cada uno tiene derecho.

Ashley Graham comienza diciendo: «Estoy aquí paraperfección (3) ayudarles a entender que la verdadera belleza es estar bien con quien eres, y estar bien con lo que eres es un acto revolucionario, chicas». Y ya empezamos mal, claro. Sé que a lo que la señora Graham apunta es a lo meramente superficial, es decir, al aspecto exterior de las personas, pero yo lo voy a tomar en todo el amplio sentido de la frase, porque lo que dijo así puede (y debe) ser interpretado. Esa filosofía es errónea por donde se la mire (además de que Graham miente, pero eso lo voy a tratar después): para llevar el asunto a su máxima expresión y terminarlo de un solo golpe, vamos a reducirlo al absurdo. Si alguien debe estar conforme con lo que es (hasta el punto de ser revolucionario), no hay nada que esa persona pueda mejorar. Pero desde el momento en que la perfección no existe, todos podemos (y debemos) mejorar lo que somos. En síntesis: lo que dice Graham es un error, y mucho más cuando se lo dice a un grupo nutrido de estudiantes. La realidad es otra y lo que debería decir es lo contrario: «Las cosas no son fáciles, debes luchar por conseguir tus objetivos, mejorar, estudiar, practicar, entrenar… lo que sea. Pero debes trabajar en ello. Conformarte es el primer paso para ser uno más de la manada». Pero no, nada de eso. Sólo confórmate y serás feliz.

Por cierto, unos minutos después esta mujer cuenta la anécdota de su primer novio (Craig), el cual la dejó por considerarla algo gordita. Ella dice «¿Saben qué, chicas? Craig era un perdedor» para después hablar maravillas de su actual esposo, el cual «la acepta como es». He aquí otra falacia de Graham. Si a alguien (Craig) ella no le gusta, es un “perdedor” mientras que si alguien dice lo que ella quiere “es divino”. Claro, así cualquiera…

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Por último, vamos a la mentira de Ashley Graham. En el video se la ve muy bien; ella es una mujer atractiva con un físico bien moldeado pero sí, algo grande. De todos modos lleva la ropa adecuada para acentuar sus encantos al tiempo que esconde sus defectos. Usa maquillaje y un prolijo corte de cabello, el cual está teñido. Todo eso está muy bien, por supuesto. Se la ve estupenda; pero… ¿Y el famoso empoderamiento dónde quedó? ¿Dónde está el «verse bien como eres es revolucionario»?

Todos, en este mundo, nos vestimos, nos bañamos, nos perfumamos y nos comportamos de la mejor manera posible para ser vistos de la mejor manera posible y no deberíamos llamarnos a engaño por ello. Pararse frente a un montón de adolescentes y decirles «Tú no debes hacer nada. Eres perfecto» es el primer paso para crear un montón de engreídos, torpes y groseros adultos que terminarán creyendo que el mundo les debe todo porque ellos son así, «perfectos». Hasta me atrevería a asegurar que ustedes ya conocen a alguno de ellos.

Filosofías erróneas I

 

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Como es lógico, dentro de la enorme panoplia de artículos, videos, libros, cursos y demás métodos de exposición y comunicación que tenemos a nuestra disposición, hay muchos que intentan ayudar a las personas a lidiar con los problemas prácticos; es decir, con esos problemas del «día a día», como habitualmente se dice. Pero como precisamente esa enorme cantidad de medios también están a disposición de cualquier persona, es muy probable que nos encontremos con que hay mucha hojarasca entre la hierba. El error más común del que parten quienes hacen estos videos o artículos —a veces bienintencionados pero que a la postre resultan todo lo contrario—, es que simplifican en exceso los temas y reducen lo que es un problema complejo a un solo término.

Por ejemplo, hay por allí un video de un tal Seiiti Arata titulado Qué pasa cuando te quejas por todo? (Sic). Como muchos supondrán, lo que el buen Seiiti Arata dice cosas como “Una persona que está quejándose es una persona que está sufriendo…” o “Cuando te quejas tu foco de atención está todo el tiempo buscando por las cosas que están mal…” (Sic) y lo que puedes hacer es… “Decide que a partir de hoy no te vas a quejar más. Para de quejarte y de ahora en adelante enfócate en otra perspectiva”. Voilá! Un genio el muchacho. A partir de este momento se terminaron todos mis problemas…

 

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Bien. El punto es que todo esto no pasa de ser una tontería; pero es una tontería que al ser moda, se torna peligrosa. Lo correcto, y esto es tan estúpido que hasta me da vergüenza tener que ponerlo por escrito, es que cuando hay razones para quejarse hay que quejarse. ¿De dónde sale toda esta tontería de que enojarse está mal? La gente piensa que la realidad se parece cada día más a un jardín de infantes y así se conduce. Está claro que no hay que quejarse porque sí ni por razones baladíes; pero cuando hay que alzar la voz, no hacerlo alto y claro es, literalmente, de cobardes.

Estuve tentado a poner algunos ejemplos, pero luego de escribirlos decidí borrarlos porque todos ellos pueden ser sintetizados en uno solo: Cuando algo está mal, hay que arreglarlo. Punto. ¿Ven? Es tan tonto que hasta da vergüenza ajena tener que ponerlo así de claro.

 

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Me quedo con una idea tangencial para paliar un poco la pobreza del último párrafo; se trata de uno de esos cuentos orientales que son lo contrario de estas filosofías; es decir, esos cuentitos que funcionan al revés: parecen tontos en la superficie pero tienen más sustancia en lo profundo. Como no lo tengo a mano y hace mucho que lo leí, lo transcribo de manera muy sintética: «El discípulo le pregunta al maestro sobre los límites de la violencia y de la tolerancia. “Si estoy meditando y un hombre quiere golpearme con un palo ¿Qué debo hacer?” A lo que el maestro le responde: “Debes ser lo suficientemente violento como para quitarle el palo y lo suficientemente pacífico como para no golpearlo con él”».

Eso es todo. Actuar, pelear, gritar, protestar, enojarse cuando es necesario y el resto del tiempo sí, ahí podemos jugar a ser un rayito de luz.

Conceptos erróneos

En la película Ghandi, de 1982, hay una escena que me quedó grabada: el enviado inglés le dice al Mahatma «Ghandi, usted no sabe nada de historia, nunca un país se independizó de manera pacífica», a lo que Ghandi responde «El que no sabe nada de historia es usted. En historia, el que algo no haya sucedido no significa que no pueda suceder».

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¿Cuántos conceptos erróneos nos han inculcado a lo largo de nuestra vida? Desde la primera infancia —«con la mejor buena voluntad» suele decirse como si eso fuera una excusa para la ignorancia— nos han ido sembrando el inconsciente con ideas erróneas, conceptos falsos, creencias ridículas. Algunas de las que recuerdo.

• Si no eres bueno Dios se enojará contigo.

• Si te tocas te quedarás ciego (o te volverás estúpido o te crecerán pelos en las manos o Dios se enojará contigo)

• Sé bueno.

• El amor todo lo puede.

• Trabaja y nunca te quejes.

• El que es rico será porque ha trabajado lo suficiente.

• El trabajo dignifica.

• El superior (o el cliente) siempre tienen razón.

• El hombre nunca debe llorar.

• Fuimos, somos y siempre seremos un país de mierda.

• Eres un bueno para nada.

• En boca cerrada no entran moscas.

• Ten fe y lo demás te será dado por añadidura (ésta es la idea original, las de entrecasa eran iguales pero más sencillas).

• El sexo es sucio.

• Nunca le respondas a un adulto.

Hay que revertir todos los valores, como decía Nietzsche. Después de todo, peor no nos va a ir.