La escuela eterna

creación

Si tuviésemos una Fantástica, así como tenemos una Lógica, estaría descubierto el arte de inventar”. Dijo alguna Novalis, poeta romántico por excelencia. Aun cuando ya han pasado más de doscientos años desde que él dijera estas palabras, parece que seguimos sin querer inventar una Fantástica; una escuela que nos enseñe a crear sin límite alguno. Pero luego me doy cuenta de que esa escuela existe y que ha existido siempre. ¡Esa escuela, esa magnífica época de la Fantástica pura no es otra cosa que la infancia! Después es la escuela y los padres (quienes ya han pasado por esas escuelas) y la sociedad toda la que se encarga de que el niño pierda esa notable capacidad de crear e inventar. Más grave aún, hoy parece que a los niños se los comienza a adoctrinar cada vez más temprano. Ahora hay padres que sólo quieren a un niño genio; entonces lo hacen tomar clases de lo que sea: piano, actuación, tenis, karate… Mientras que por otro lado tenemos a los padres a quienes los hijos les saben a molestia; éstos suelen abandonarlos a las modernas tecnologías para que no molesten y listo, solucionado el problema.
Alguna vez dije: “No somos más que esto: un reflejo de la infancia magnificado por el tiempo”; y hoy lo repito y lo reafirmo. Quienes solemos escribir, pintar, cantar, actuar, inventar, descubrir, somos, se dice, eternos niños; y es tal vez porque no abandonamos nunca esa etapa de la Fantástica que podemos hacerlo. Tal vez tuvimos escuelas y padres más permisivos, tal vez estaban menos preocupados por nosotros o, incluso, alguno de nosotros tal vez lo haya conseguido a pesar de ellos. Sea como fuere, seguimos siendo un reflejo de la infancia magnificado por el tiempo; seguimos jugando en esa escuela de la Fantástica que nunca abandonaremos.

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Un acto de amor

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Desde siempre, la escuela ha recibido críticas más o menos certeras; pero esa institución que parece sagrada para muchos, es una fábrica de adoctrinamiento en el mejor de los casos y un depósito de niños en el peor de ellos. En momentos como los que se viven actualmente alrededor del mundo todo, donde las pocas materias que podían ejercer un efecto beneficioso para los estudiantes, es decir, las materias humanísticas, están siendo abolidas en beneficio de aquellas materias que sólo prepararán empleados medianamente dotados, criticar al sistema educativo no es un acto vacío o dañino; por el contrario, es un acto de amor por el conocimiento en sí y por sí. No se está en contra de la escuela por capricho; se está en contra de la mala escuela, de la mala educación y del vaciamiento intelectual de nuestros niños.

“No hay, en general, nada en la tierra destinado a personas inocentes tan horrible como una escuela”. George Bernard Shaw.

“Es un error muy grave pensar que el goce de ver y buscar puede ser promovido por medio de la coerción y un sentido del deber”. Albert Einstein.

“No tengo la menor duda de que la escuela desarrolló en mí nada más que lo malo y dejó el bien intacto”. Edvard Grieg.

“Espero que todavía tengamos algunos brillantes niños de doce años que estén interesados en la ciencia. Debemos tener cuidado de no desanimar a nuestros niños de doce años, haciéndoles perder los mejores años de sus vidas preparándose sólo para los exámenes”. Freeman Dyson.

“La educación se ha convertido en uno de los principales obstáculos para la inteligencia y la libertad de pensamiento” y “Mi educación fue excelente hasta que me la interrumpió la escuela”. Bertrand Russell.

“La alimentación de cuchara a largo plazo nos enseña nada más que la forma de la cuchara”. E.M. Forster

Excelencia educativa y un muchacho de diecisiete años.

EscuelaDando vueltas por la red encontré este cartón anónimo. Hace un tiempo vi un par de TED Talk en el que lascharlas eran dadas por adolescentes que no habían ido a la escuela, sino que habían sido educados en sus propias casas; el cual parece ser parte de un nuevo sistema educativo. Busqué algunas de las ideas críticas al sistema escolar actual, y entre las muchas que encontré, enumero las siguientes:

-Las reformas que proponen los gobiernos en la educación son meramente estéticas, no ven el problema paradigmático básico.

-Las escuelas son espacios de aburrimiento. Materias estáticas, sin movimiento.

– Únicamente se busca un desarrollo curricular, se focaliza el trabajo en algunas capacidades, en algunas áreas (memorización).

-La cualificación se basa en comparar al sujeto con sus notas frente a una escala estandarizada que mide ¿qué?

-Un número define la clase de persona que eres.

-Perspectiva humana contra Perspectiva del sistema.

Hay muchas otras, pero como muestras me parecen suficientes. Creo, de todos modos, que el sistema de aprendizaje fuera de la escuela sólo puede ser factible en países con alto grado de desarrollo. Hoy, por ejemplo, en la puerta de un asilo de ancianos conocí a Ángel, un muchacho de diecisiete años que sabe leer y escribir, pero que nunca fue a la escuela. Me pidió ayuda porque quiere asistir a una y así poder aprender más y tener un certificado que avale sus conocimientos. Ángel es sumamente capaz, pero sus padres han desperdiciado el enorme potencial de este muchacho tras unos motivos incomprensibles. Me muevo, entonces, entre dos aguas cuando pienso en este tema puntual: por un lado creo que la escuela es tremendamente represiva y, en muchos casos, inútil; pero en otros casos creo que es fundamental. Como en otros temas complejos de nuestro tiempo sé cuál sería el ideal a llevar adelante; pero también sé que todavía hay países que no están capacitados para poner a ese ideal en práctica. Por último, cierro con dos citas que recordé al ver el cartón con que comienzo la entrada; una es la clásica boutade de Bertrand Russell: “Mi educación fue excelente hasta que me la interrumpió el colegio”; y la segunda es una certera apreciación de León Tolstoi: “La tarea de la escuela no es impartir el conocimiento, sino aportar el gusto por él y la idea de saber. Con este pensamiento me dormí tranquilo.” Espero poder dormir tranquilo yo también.