Querer volver a ser niño

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Shaun Tan es un notable artista gráfico que ha creado las portadas de numerosos libros y que también ha ilustrado de manera magistral a clásicos infantiles, entre otros. En Los huesos cantores, recopila 75 esculturas que representan a otros tantos cuentos de los hermanos Grimm (Los huesos cantores toma su título de uno de los cuentos; el que habla sobre el hueso de un muchacho asesinado que, una vez tallado en una flauta, canta el destino y la injusticia). Cada escultura está fotografiada por el propio Tan y está acompañada de un breve texto del cuento. Juntos, fragmento y escultura, nos ponen en situación de quiénes son los personajes de la historia y se complementan en significado y connotaciones.

Shaun Tan (15)
Las esculturas tienen una altura de entre 10 y 30 cm. y están realizadas, según explica el propio autor, con papel maché y arcilla de secado al aire y pintura además de otros materiales como madera, pátina de hierro y de bronce, papel de aluminio, pan de oro, alambre, papel, hilo, tela, arena, azúcar y sal, arroz, flores o caramelos entre otros.
El libro tiene varios apartados. El primero de ellos es una breve explicación de quiénes eran y cómo crearon su obra los hermanos Grimm. Interesante historia que demuestra lo importante de su obra y el esfuerzo y las dificultades que se les presentaron en el camino. La contribución de los Grimm a la literatura infantil es importantísima y con esta introducción se hace latente su esfuerzo por conseguir su obra y el paralelismo con su vida personal.

Shaunh Tan
Al finalizar estas páginas, nos encontramos un epílogo del autor en el que explica el impacto de los cuentos de los hermanos Grimm en su vida y cómo se inspiró para crear estas esculturas. “A la hora de crear mis propias ilustraciones para Los huesos cantores, me he inspirado en gran medida en las tallas de piedra de los inuit y en las estatuillas de arcilla precolombinas (…). En estas manifestaciones se da una maravillosa mezcla de fantasía y realidad (…)”.

Una pequeña galería de sus trabajos en este libro. Para ver las imágenes en mayor tamaño, deben hacer clic en una de ellas. También pueden visitar la página personal de Shaun Tan aquí.

 

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El impacto de un libro

El impacto de un libro (2)

El muro es uno de los símbolos más claros que pueden encontrarse; de allí que sea una referencia constante a lo largo de todas las disciplinas humanas; desde, obviamente, la arquitectura, hasta el arte, el muro ha sido siempre un signo de división, muerte, limitaciones, separación, discordia.

Ayer alguien me pasó estas fotos de una obra del mexicano Jorge Méndez Blake, obra que data del 2007 y que se expuso en diferentes locaciones de todo el mundo hasta el 2013. Pero eso es sólo un dato anecdótico; como toda obra que se precie, su mensaje y su contenido deben permear el tiempo y llegar más allá de las fronteras del tiempo y del espacio (permítanme el involuntario juego de palabras).

El impacto de un libro (3)

Según palabras del propio Méndez: “Empecé a hacer experimentos con libros y materiales de construcción, por eso la idea de la obra vino naturalmente. Siempre me ha interesado la diferencia de escala. Cómo una cosa pequeña puede transformar algo muy grande”.

El impacto de un libro (1)

Y eso es todo; una cosa pequeña modificando a algo mucho mayor; la palabra sobre el silencio, el papel venciendo una vez más a la piedra. El muro es, como dije, una referencia constante en la cultura humana; las implicancias y las lecturas que pueden hacerse de la obra de Méndez Blake son tantas y tan variadas que superan con mucho a aquellas. Sería imposible enumerar, siquiera, todas las que se me ocurren a mí. Sé que si sumáramos las de todos los que aquí estamos podríamos escribir todo un tratado sobre la condición humana, y eso es lo mejor que puede decirse de cualquier obra de arte.

Dalí, escultor.

9- Dalí .

“Lo menos que puede pedírsele a una escultura es que no se mueva”. Es conocida esa frase con la que Salvador Dalí criticó a la obra de Alexander Calder y sus móviles que se balanceaban en un frágil equilibrio. Dalí es conocido por todos por sus pinturas y sobre todo por sus relojes blandos y su bigote. Menos conocida es su faceta de escritor (de gran escritor, me atrevería a añadir) y la de escultor. Ésta última tiene características particulares: desde la corporización de algunas imágenes de sus cuadros (como el elefante que verán más abajo, tomado de su La tentación de San Antonio hasta el collage tridimensional.

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“Yo no tomo drogas. Yo soy una droga”  (S. Dalí)

Sé que el surrealismo se ha superado y que en muchos ámbitos se lo considera como una escuela o tendencia menor (mucho a tenido que ver el propio Dalí en esto; sus actitudes, su conducta, sus declaraciones han hecho que muchos confundan a Dalí con el surrealismo en sí); pero a mí sigue pareciéndome un buen lugar donde abrevar en busca de ideas frescas y originales. Cansado del sentido de las cosas, perderse en el mundo de la imaginación pura es, al menos para mí, como tomarme unas buenas vacaciones del marco limitador de la realidad.

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13-Dalí .

“El payaso no soy yo, sino esta sociedad tan monstruosamente cínica e inconscientemente ingenua que interpreta un papel de seria para disfrazar su locura” (S. Dalí)