Dorian Gray, en privado

 

Dorian Grey 01

 

Como bien se sabe, Oscar Wilde, en su El retrato de Dorian Gray,  narra las peripecias de ese personaje, quien no sufre en sí mismo, ni en lo físico ni en lo moral, daño alguno ante las iniquidades que comete. Todo este daño se traslada a un cuadro, el cual muestra en toda su crudeza lo que es la viva imagen de Dorian Gray, en sí misma.

Creo que todos, en menor o mayor medida, somos o podríamos ser émulos de Dorian Gray; salvo que en lugar de una pintura a la que nos vemos obligados a esconder en el altillo bajo una tela, podríamos usar el espejo que nos devuelve nuestra imagen cada mañana. Si así fuera; si realmente tuviesen la valentía de ver en ese espejo no lo que la imagen invertida les muestra, sino su interior y lo que éste proyecta al mundo todo (porque en general los demás sí lo ven muy claro) un alto número de personas retrocedería avergonzada de lo que tienen delante. Y digo avergonzada en lugar de aterrorizada porque, a fuer de ser sincero, hoy en día los mediocres ni siquiera tienen la valentía de la ignominia; apenas si se conforman con la estupidez del chisme o del llanto autoconmiserativo.

Ejercicio fundamental, mirarse al espejo y ver más allá de lo que muestra en primera instancia es algo que se debería practicar regularmente, solos y en privado, por supuesto, ya que con eso alcanza y sobra: no hay nada más vergonzoso que ver a la propia mediocridad expuesta en todo su esplendor.

El espejo del mundo

Oh, sol ¿qué sería de ti sin aquellos a quienes iluminas?

F. Nietzsche. Así habló Zarathustra.

Me tienen harto. Literalmente. Visceralmente. Soberanamente. Hablo de la gente que se queja por esto o por aquello. De la gente que se queja por todo. ¿Tanto trabajo cuesta vivir, disfrutar, no molestar, sonreír? Parece que sí. Parece que lo único que vale la pena ser observado y destacado es el alcance de la crisis, lo molesto que son los inmigrantes, el alto (siempre alto, altísimo) nivel de inseguridad, que nuestro equipo no juega como corresponde, que son todos corruptos, que llueve, o que no llueve, que el dinero no alcanza, que…

quejas 01Ejercicio: Pararse frente al espejo (si es posible un espejo de cuerpo entero, mejor). Pensar: ¿Cuáles son las probabilidades de que esa persona en particular exista? El resultado exacto no importa, basta con saber que el número es demasiado grande, roza casi la improbabilidad absoluta. Pero estamos aquí; eso es seguro, no hay más que mirar lo que refleja ese espejo. Siguiente pregunta: ¿Qué vas a hacer con ello?

Estoy aburrido. Decir eso es una estupidez. Vivimos en un mundo tan vasto, tan extenso, tan grande que ninguno de nosotros ha podido ver o conocer ni siquiera un mínimo porcentaje de una milésima parte. Incluso nuestra propia mente es un sitio infinito,quejas 03 que puede ser recorrida interminablemente. ¿Se entiende lo que quiero decir? El hecho de estar vivos es tan sorprendente, tan maravilloso que no tenemos derecho a decir estoy aburrido.

Y lo digo no sólo por la gente que me rodea a diario; sino por aquellos que escucho al pasar o que uno encuentra aquí, en la red. Porque si vamos a sincerarnos, la mitad de las cosas que uno lee trata de amores perdidos, de lágrimas por ésta o aquella. A veces las red parece un cementerio sembrado de nomeolvides. Sí, el bendito amor, el maldito amor, el eterno amor, el omnipresente amor.

Noticia (añeja): si no te quieren no te quieren. Punto. Por más que escribas páginas y páginas y más páginas llorando por él o ella el quejas 02asunto no tiene remedio: no te quiere. Ya está, es historia pasada. A todos nos ha pasado, aquí nadie está hecho de amianto, eso es seguro; pero llorar es una cosa y vivir llorando otra bien diferente. Lo primero es natural y lógico, lo segundo es una patología. Así que lo único que puede hacerse es pararse bien derecho y salir a buscar nuevas batallas. Hay que dejar de mirar hacia atrás y levar anclas. Uno no puede comprar un billete de lotería para el Gran Sorteo del año pasado; uno no puede jugar a la ruleta después que el croupier ya cantó el número. Las apuestas son siempre a futuro, y los riesgos son los dequejas 04 siempre: se gana o se pierde. 50/50. Por cierto, ésas son probabilidades mucho más tangibles que las de existir. Así que si ya ganamos uno de los mayores sorteos de la historia del universo ¿Por qué diablos lo desperdiciamos llorando o quejándonos constantemente?

Necesaria nota aclaratoria: Que nadie piense que hablo particularmente de él o de ella. Si digo que estoy cansado de la gente que se queja no me vengan con que me meto con Pedro o con Juana, No. Hablo de mí y desde mí. Hablo de todos y no hablo de nadie. Si a alguno le queda el saco que se lo ponga (si quiere); y si no, nos vemos en otro momento. ¿Capisce?