El evangelio de la templanza en un mapa de ferrocarril

 

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Ustedes ya saben de mi afición por los mapas y, sobre todo, por los mapas extraños, inventados o alegóricos. Cada tanto tengo la suerte de encontrar uno nuevo, como en este caso, en que por azar me topé con este Mapa de la Templanza. G. E. Bula ideó este mapa en 1908 como una forma educativa indirecta. (Para verlo en mayor tamaño, pueden ir aquí). En el recuadro inferior izquierdo, puede leerse:

«Este mapa único creará una impresión duradera para el bien de todos los que lo estudien. Los nombres de estados, ciudades, ferrocarriles, lagos, ríos y montañas son significativos. Una copia de este mapa debería estar en cada hogar, hotel, estación de ferrocarril y lugar público. Sería un estudio interesante para los escolares, tanto en el  [sistema] público como en las escuelas dominicales. Hará que muchos abandonen la Ruta de la Gran Destrucción y terminen su viaje en la Gran Ruta Celestial. Precio 35 centavos».

Por supuesto, me puse a recorrer ese territorio con el placer de siempre; y encontré que todo parece partir de Villa Decisión (arriba, a la izquierda); y los puntos de llegada son sólo dos: La ciudad celestial (arriba, a la derecha) o Ciudad Destrucción (abajo), con dos caminos directos con los mismos aburridos nombres (la Gran Ruta Celestial los llevara directo a Ciudad Celestial, pasando por los estados de Corrección y Bonda y Sacrificio. Lo dicho: pretencioso y aburrido). Lo mejor está, por supuesto, en ir viajando por aquí y por allá. Deteniéndose donde a uno le parezca mejor. ¿Por qué no tomar el Camino que luce correcto? Los riesgos son mayores, sin duda; pero no vamos a negar que algunas alegrías se conseguirán por el camino,  pasando, por ejemplo, por el Estado de la Vanidad (donde tenemos el Pantano Mormón), Villa Presunción, Falsa Esperanza y luego, tomando un desvío, podemos llegar al Lago Cerveza (para quienes gusten de emociones más fuertes podrían tomar por el primer desvío y luego de pasar por Divorcio y Descontento, pueden llegar al Lago de la jarra de Ron, luego de pasar por el Parque Cocaína.

Como ven, hay para todos los gustos. Por cierto, el mal camino parece mucho más popular que el bueno; aquí, en el mapa, y en la vida real también. Mal que nos pese, las alegorías sólo sirven para entretenernos un rato y poco más. Por eso me despido y me voy a jugar con el mapa otro ratito.