Limpiadores de conciencia (gratis)

Todos conocemos la vieja idea —hija de la guerra fría— del lavado de cerebro; técnica usada por la CIA, la KGB, varias religiones desde el inicio de los tiempos y nuevos cultos siniestros. Allí una institución usaba esas técnicas para lograr adeptos o para conseguir que esos adeptos hicieran tal o cual cosa, desde donar todos sus bienes hasta suicidarse.

Hoy gracias a las nuevas tecnologías, existe algo que he dado en llamar —a falta de un término público que lo identifique— limpiadores de conciencia. Vienen en varias formas y colores y, en líneas generales, se parecen a esto:

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El cartelito verde que se encuentra sobre estas líneas lo descargué de Facebook, el cual es uno de los sitios donde pululan estos limpiadores de conciencia. Si lo leemos, todos, casi diría sin excepción, estaríamos de acuerdo con lo que allí se dice. Todos estaríamos de acuerdo en que la columna de la derecha expone los términos de una vida digna de ser vivida y experimentada; el asunto es que llevar a cabo todo lo que allí se destaca no es tarea fácil. Lo que sí es fácil es publicar el cartelito en cuestión en reemplazo de las actitudes expuestas. Conozco, como es lógico, a la persona que “subió” el cartelito, y puedo asegurar de que no cumple ni con la mitad de los términos de la lista. Pero estoy seguro de que se fue a dormir convencida de que su vida era más limpia y perfecta de lo que realmente es (al igual que la vida de cualquiera de nosotros, no estoy aquí con el fin de ponerme en el lugar del alma impoluta que puede señalar los errores de los demás sin tomar nota de los propios).

Cada uno de nosotros debe conocer varios casos como estos. Yo conozco a personas que engañan o han engañado a sus parejas y que “suben” frases de amor tan huecas como obvias (limpiadores de conciencia románticos) u otros que saturan con sus limpiadores de conciencia religiosos pero que sé fehacientemente que han llegado a golpear a su esposa entre otras delicias de la vida cotidiana.

Los limpiadores de conciencia son útiles, sencillos de usar, no tienen contraindicaciones y permiten un sueño tranquilo y reparador. Mejores que el Clonazepam y el Valium y mucho más baratos.