Sino dedícate a otra cosa…

 

En mis derroteros dominicales por el famoso Audi (el mercado de pulgas local) en busca de libros y publicaciones varias, a veces me topo con cosas que no conozco (la mayoría, por supuesto) o que sólo he visto de pasada, como suele decirse. De mis últimas adquisiciones —un ejemplar de la revista Proa— les traigo un breve texto de Jorge Valdano, ex jugador de fútbol y escritor. Todo el número de Proa está dedicado al fútbol y a la literatura, pero no hablaré de ello porque, en líneas generales, los textos son bastante pobres (en Argentina esta comunión es muy común. Yo sigo sin entenderla y sin poder apreciarla, por lo visto). El texto de Valdano nos lleva de la manos a una época anterior, donde los valores eran otros (un tema que he tratado mucho últimamente) y, me atrevería a decir, mejores.

 

Vakdano

 

La vieja ética

Hubo un tiempo en que equivocarse en un pase significaba mucho, para mal. Yo empecé mi carrera profesional en Rosario, ciudad implacable con los malos jugadores. En uno de mis primeros entrenamientos, le di una pelota al Mono Obberti, viejo ídolo de Newell´s y mío, pero el pase no fue bueno. El Mono no hizo ni el menor esfuerzo por alcanzarla, me miró como si me hiciera un favor, y dijo: «Nene, al pie, y sino dedícate a otra cosa». Ahora, cuando un futbolista falla el envío por tres metros, el compañero lo aplaude, no vaya a ser que el pasador se deprima. Otra variante sobre aquella estética del fútbol, la cuenta Di Stéfano en su excelente libro Gracias, vieja, al recordarnos que antes, cuando se marcaba un penal, no se festejaba. Daba vergüenza gritar como loco el aprovechamiento de semejante ventaja. Eso es, daba vergüenza.

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El lado oscuro de la luna.

Brasil 01

El fútbol es algo que me tiene sin cuidado. El mundial y toda la parafernalia que suele rodearlo, también; pero gran parte de la humanidad parece disfrutarlo y mucho, así que nada digo al respecto. Cada cuatro años el mundo se paraliza por un mes (o cierta parte del mundo al menos, la más visible) y luego todo vuelve a recomenzar. Como bien dice Serrat: «Se despertó el bien y el mal / la zorra pobre al portal / la zorra rica al rosal / y el avaro a las divisas». Y eso es todo. Pero éste mundial despertó en mí cierta incomodidad; cierto malestar, por decirlo de un modo contenido. Y es que ver cómo se atropella a los más débiles, a los pobres, a los más necesitados —la misma historia de siempre, no hace falta entrar en detalles— es algo que supera mi capacidad de tolerancia. Alguno dirá que siempre veo el lado negativo de las cosas, pero si conocen aquella fábula de la rana y el escorpión, creo que puedo darles la misma respuesta: Lo siento, está en mi naturaleza.

Para ver las imágenes en mayor tamaño, hacer clic sobre una de ellas.

Intertextualidad y el General Maradona

Nota: Este artículo lo escribí hace un tiempo, revisando unos papeles lo encontré y decidí publicarlo aquí. no creo que lo que se dice en él haya quedado desfasado por el paso del tiempo; por el contrario, creo que hoy se está viendo la puesta en marcha de lo que dije hace un par de años.

Leyendo el penúltimo número de The New York Times Magazine me encuentro con este interesante artículo: The Soccer Model of Warfare.
En él leo que por décadas el paradigma de los militares americanos fue el Footbal o fútbol americano, como se lo conoce en el resto del mundo. Traduzco: «El masivo y coordenado movimiento de fuerzas abrumadoras, repletas de jugadas estudiadas, finales predeterminados, engaños y -más explícitamente- la maniobra «Hail Mary» que le dió al General Schwarzkopf la victoria contra Irak en 1991.» (Aclaro para quien no conozca este juego: la maniobra «Hail Mary» no es más que una jugada que se utiliza cuando un equipo tiene poco tiempo y se encuentra abajo en el marcador. En definitiva no es más que un ataque sorpresivo y masivo. Si me permiten la digresión, a mí me parece que estos muchachos no inventaron nada, ¿No era lo mismo lo que hacían los alemanes con su famoso Blitzkrieg?)

El artículo también nos regala la siguiente ilustración:

Pero como habrán notado a partir del título, los militares ahora encuentran que lo más parecido a la guerra actual es el balompié o fútbol (o football, depende en qué parte del mundo ustedes se encuentren). El año pasado el The Armed Forces Journal publicó un artículo llamado «Football vs. Soccer: American Warfare in a Era of Unconventional Threats» (Balompié contra fútbol: Guerra americana en una era de amenazas poco convencionales.») Los autores, David Lai, profesor del Colgeio Norteamericano de Guerra Aérea y Joel Cassman, Oficial del Servicio Exterior; dicen que «El modelo [de combate] de las fuerzas poco convencionales usa formas organizativas terroristas y de insurrecciones estilo guerrilla: como un equipo del fútbol, utilizan delicadeza, paciencia, ataque sorpresivo. La improvisación y la baja tecnología hacen que su mayor virtud sean un control operacional y de ejecución descentralizados.»

Así que ya saben, cuando lleven a sus hijos a jugar al fútbol o si van al estadio a disfrutar un buen partido no olviden: lean primero un buen libro (si es ilustrado mejor) de batallas históricas; así podrán enseñarles a sus pequeños una novedosa jugada o podrán hacer alarde de sus conocimientos frente a su vecino de asiento: «¿A ti te parece que se puede jugar así? Esa jugada es la misma que usó Wellington frente a Napoleón en Austerlitz el 18 de junio de 1825.
¡Así no vamos a ningún lado!»