Todos somos nazis

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Acabo de ver un debate que tiene un par de años y que se transmitió por la televisión australiana entre el biólogo Richard Dawkins y el Cardenal George Pell; en dos momentos distintos el Cardenal salió con la clásica estupidez de que Hitler era ateo, y de que ésta era la razón de su accionar, etc., etc. ¡En TV y ante millones de personas! Esto me hizo recordar a la ley de Godwin (o la regla de Godwin de las analogías de Hitler), el cual es un adagio de Internet que afirma que: «A medida que una discusión en línea crece, la probabilidad de una comparación con Hitler se aproxima a 1» Es decir, si una discusión en línea (independientemente del tema o el alcance) se prolonga el tiempo suficiente, tarde o temprano alguien comparará a otro (o a algo) con Hitler. (El caso del Cardenal Pell demuestra que La Ley de Godwin se aplica en cualquier ámbito y, por supuesto, no es un caso aislado).

Seguramente les ha pasado a ustedes o lo habrán visto en línea; siempre aparece el tonto que, ante la carencia de argumentos, saca a relucir al gran coco moderno: Hitler. Volviendo a la ley, leo que esta fue promulgada por el abogado y autor estadounidense Mike Godwin en 1990, y originalmente se refirió de manera específica a las discusiones del grupo de noticias de Usenet. Ahora se aplica a cualquier discusión en línea, como foros de Internet, salas de chat y comentarios, así como a discursos, artículos y otras retóricas donde se produce la reductio ad Hitlerum.

Me temo que los tiempos que se avecinan, con el flamante presidente gringo a la cabeza además de otros fascismos, verá reverdecer la Ley de Godwin por todos lados; tanto de parte de los que se encuentren a favor como de los que estén en contra. Será cuestión, entonces, de mirar, de divertirse, y de no participar.