Franz Kafka sobre Picasso

Conversaciones con KafkaDel estupendo Conversaciones con Kafka, de Gustav Janouch (amigo personal del escritor checo y compañero de muchas tardes de paseos y charlas varias), extraigo este fragmento:

«Asistí con Kafka a una muestra de pintores franceses en la sala de exposiciones del Graben. En ella había cuadros de Picasso: bodegones cubistas y mujeres de color rosa con unos pies enormes.
—Es un deliberado deformador —opiné yo.
—No lo creo —dijo Kafka—. Picasso únicamente registra las deformaciones que todavía no han penetrado en nuestra conciencia. El arte es un espejo que «adelanta» como un reloj… a veces».

 

Si bien Kafka parece hablar de la imposibilidad de comprender a las nuevas formas artísticas (al menos hasta que nos acostumbramos a ellas o aprendemos el significado o la intencionalidad discursiva del artista), no puedo menos que ver en esas palabras también una prefiguración de la muerte. El artista, parece decir Kafka (y esta es una lectura totalmente personal que hago de sus palabras) se adelanta a todos los tiempos y esa deformidad que se nos muestra en la tela no es otra cosa que nuestro futuro inevitable. El arte nos habla del ahora, pero también de nuestra eternidad, sea ésta lo que vaya a ser en ese tiempo indefinido.

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