El nacimiento de la ciencia ficción y la inutilidad del arte

SciFiEn los cuadernos de anotaciones de H.G. Wells se encuentra, fechada en junio de 1943, la siguiente cita:
“El escritor de historias fantásticas debe ayudar al lector a jugar el juego correctamente, debe guiarlo de manera discreta para que el lector acepte la hipótesis imposible; debe engañarlo para que convierta una concesión imprudente en una suposición plausible y seguir adelante con su historia mientras la ilusión se sostiene. Y ahí es donde había una cierta ligera novedad en mis historias cuando aparecieron por primera vez. Hasta ahora, excepto en las fantasías de exploración, el elemento fantástico fue traído por la magia. Frankenstein incluso, usó alguna magia algo deshonesta para animar a su monstruo artificial; de hecho, había problemas en el alma de la cosa. Pero ya a finales del siglo pasado se había vuelto difícil exprimir incluso una creencia momentánea fuera de la magia por más tiempo; entonces se me ocurrió que en vez de la habitual entrevista con el diablo o un mago, un ingenioso uso de patrones científicos podría sustituirse con ventaja. Eso no fue un gran descubrimiento. Simplemente traje el material fetiche hasta la fecha, y lo hice tan cerca de la teoría real como era posible”.

Es bueno ver “la cocina” de los grandes escritores; saber cómo accedieron a tal o cual idea; conocer de primera mano sus dudas y sus certezas. Todos esos datos totalmente accesorios a las historias que ellos escribieron, son las que les brindaron a esas historias su carácter único y son parte esencial por las que esas historias permanecen a través del tiempo. Lo que nos señala Wells en estas notas es nada más y nada menos que el nacimiento de la ciencia ficción como género. La magia deja paso a la ciencia; algo tan simple como eso pero que ha tenido una injerencia profunda en la sociedad en que vivimos.

science-fiction
Hago un repaso mental de algunas películas de ciencia ficción y noto que esa idea plasmada por Wells en 1943 sigue tan sólida como cuando la escribió, aunque los fetiches hoy sean otros. La buena ciencia ficción contiene el elemento primordial del entretenimiento; pero también, como buena expresión artística, le suma elementos que exceden el mero pasatiempo: Avatar y su trasfondo ecológico; Blade Runner, que vuelve a poner en el tapete el tema de la moral aplicada a los animales; la archiconocida Matrix y los muchos problemas filosóficos que trata (el problema mente-cuerpo; la realidad, el mito del héroe, la alegoría de la caverna; etc.); Arrival y el problema del lenguaje (ya voy a hablar de esta maravillosa película) y muchas otras que podrían seguir la lista de ejemplos.

Wells, 1943; nosotros, hoy. La humanidad y sus problemas; el arte y su manejo estético de esos problemas. ¿Quién dijo que el arte no sirve para nada?

Anuncios