Respuesta a un comentario.

A raíz de las entradas referentes a Hipatia, hoy me he encontrado con un extenso comentario de una persona a la que le ha caído mal mi crítica a los integrantes de la cúpula católica. Lo curioso es que esa persona dice ser un ateo convencido. Debo reconocer que me sentí algo confundido; así que decidí incluir su comentario en esta entrada y, a continuación, mi respuesta.

 

“Interesante, es una opinión muy argumentada. Pero deberías ser mas cauto, pues aunque en mi país, España, la religión se está convirtiendo en una lacra, el odio que supuesta-mente esta nos infunde, en tu caso, en argentina supongo, no ha de servir como precedente para juzgar.
Cada centro de atención a personas discapacitadas es regentado en un 80% por voluntarias cristianas -monjas-, que en la mayoría de sus casos se dedican a darles una vida mas digna a los mas necesitados, personas de las que la sociedad reniega, por no ser capaces de integrarse y ser productivas. Esas personas se orinan y se hacen sus necesidades encima, hasta tal punto son escoria (en el sentido menos peyorativo de la palabra) social.
Me gustaría que la gente respetara mas la dedicación de muchos cristianos, y que no se llevara las manos a la cabeza cuando oiga las BARBARIDADES que dicen muchos obispos.
Son personas ya viejas, retrogradas y con valores propios de una dictadura que tuvieron que vivir. Yo no excuso a los obispos, pero creo que elevar esa condición de ‘chusma’ a toda la cristiandad, centenares de millones de personas: Creo que es un acto cobarde y soberbio.

Yo he estado en uno de esos centros de cuidados, y a ninguna hermana les importaba la homosexualidad, y me consta que no solo a ellas; tan solo se preocupaban de hacer mas feliz la vida de los demás, dando incluso su vida por ello.
Muchos cristianos se despiden de su familia y se dedican enteramente a ayudar des-interesadamente al prójimo, tan solo por que eligen vivir su vida así.

Critica a aquellos que se lo merecen, por que sino te convertirás en los estúpidos dogmáticos a los que criticas.
De un ateo convencido, pero educado.
Espero que no te tomes a mal las palabras, ni te conozco, ni creo que te vaya a conocer, así que no es nada personal.
Un saludo, y felicidades por el blog.
Da igual si publicas o no el comentario, lo importante es que captes el mensaje”.

Ése es el comentario de nebulosasentuiris. Aquí mi respuesta:

Bien, vamos por partes;
a) Dices: “deberías ser mas cauto” lo siento, pero eso me suena a consejo de pequeño-burgués. La cautela a la hora de expresar opiniones es algo que debe hacerse cuando no se está seguro de ellas. De lo contrario creo que uno se debe honestidad a sí mismo y puede (y debe) expresarlas con el énfasis que crea necesario.
b) Por una parte supones bien, soy argentino; por otra parte supones mal: no me baso en lo particular para criticar a lo general. La historia del cristianismo es su mayor oprobio. Y de hecho, tu comentario aparece en un artículo sobre Hipatia, la cual -como sabrás- no fue argentina, como tampoco lo fueron los cristianos que la mataron. los comentarios de los obispos, cardenales y del propio papa que también incluyo en el post tampoco lo son. Los “precedentes para juzgar” al cristianismo son universales, no solamente de esta parte minúscula del globo y de la historia.
c) Que haya un montón de monjitas cuidando enfermos no valida que haya, por ejemplo, curas pedófilos. Lo mismo hacen doctores y enfermeras, lo que no quita que si un Doctor comete mala praxis lo justifiquemos por las buenas acciones de sus colegas.
d) Dices: “Me gustaría que la gente respetara mas la dedicación de muchos cristianos”. ¿Y quién niega tal cosa? Ya que eres partidario de las verdades cristianas, recordarás las palabras de Mateo 6:1-4: “No hagan sus buenas obras delante de la gente solo para que los demás los vean. Si lo hacen así, su Padre que está en el cielo no les dará ningún premio. Por eso, cuando ayudes a los necesitados, no lo publiques a los cuatro vientos, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles para que hablen bien de ellos”.
e) “…y que no se llevara las manos a la cabeza cuando oiga las BARBARIDADES que dicen muchos obispos”. Pues esto sí que me parece hipócrita. Cuando alguien dice una BARBARIDAD (las mayúsculas son tuyas), hay que señalarlo. Ya sea obispo, político, deportista, artista, vecino o familiar. ¿desde cuándo lass autoridades religiosas deben estar exentas de toda crítica? ¿Cuál es el argumento lógico, moral o legal para ello?
d) Dices: “Son personas ya viejas, retrogradas y con valores propios de una dictadura que tuvieron que vivir. Yo no excuso a los obispos, pero creo que elevar esa condición de ‘chusma’ a toda la cristiandad, centenares de millones de personas: Creo que es un acto cobarde y soberbio”. Bien, así que soy cobarde y soberbio. Ya veo que lo de cauto va en un solo sentido. No importa. Te explico qué entiendo yo por actos de cobardía y soberbia: Soberbia es la de un líder religiosos y espiritual que se esconde detrás de sus hábitos y del poder eclesiástico para delinquir y justificarse (v.gr.: El ejemplo que puse en el post: “El Obispo de Tenerife sobre la pederastia: “Puede haber menores que sí lo consientan y, de hecho, los hay. Hay adolescentes de 13 años que son menores y están perfectamente de acuerdo y, además, deseándolo. Incluso, si te descuidas, te provocan”. Eso es soberbia, no el denunciarlo. Cobardía es aceptar esas palabras y justificarlas. Tú dices: “Son personas viejas, retrógradas… etc.” Pues no es mi problema, pero creo que la cobardía de los fieles de esa iglesia es la que hace que esos tipos estén allí y que aún no los hayan echado a patadas del templo y sus alrededores. (¿Recuerdas lo que dijo e hizo Cristo en una situación similar?).
f) “Yo he estado…” Me remito a la respuesta que di en el punto d.

g) “Critica a aquellos que se lo merecen,…” Eso es lo que hice; que no te quepan dudas.
por que sino te convertirás en los estúpidos dogmáticos a los que criticas”. Así que soy poco cauto, cobarde soberbio y, ahora, corro el riesgo de convertirme en estúpido. Y no sólo eso, sino en el mismo tipo de estúpido al que yo critico. Pero aguarda un momento, si la persona a la que critico es un “estúpido dogmático” ¿No está bien que la critique? Vaya; ¿ves la paradoja en la que has caído? Creo que aquí ya te estabas poniendo un pelín nervioso, porque ésta es la primera frase realmente mal escrita de tu texto.

h) “De un ateo convencido, pero educado”. Lo que me faltaba, ahora, además, soy maleducado. Pero hay algo que me llama la atención: En tu blog hay una entrada en donde dices: “He decidido hacerle una visita a Dios, si, si, el tipo ese tan conocido, si es tan famoso… por algo será! (y el texto sigue)” ¿qué clase de “ateo convencido” eres? Fíjate que, a pesar de mi falta de cautela, no te tildaré de mentiroso. He echado un vistazo a tu blog y creo que, simplemente, eres alguien honesto pero confundido. En tus entradas, al igual que en tus argumentos, hay muchos errores, demasiadas falacias. Eso te lleva a escribir una oración como la que inicia este inciso.

i) Pondré las respuestas entre paréntesis porque esto se está haciendo demasiado extenso. Sepan disculpar: “Espero que no te tomes a mal las palabras (no lo hago), ni te conozco (eso es obvio), ni creo que te vaya a conocer (dalo por hecho), así que no es nada personal (me alegro).
Un saludo (lo mismo digo), y felicidades (supongo que querrías haber dicho “felicitaciones”, si es así, muchas gracias) por el blog.
Da igual si publicas o no el comentario (ya ves, hasta le he dado categoría de entrada propia), lo importante es que captes el mensaje (lo he captado; espero que tú captes el mío).

Hipatia y la chusma cristiana

Hace unos días escribí un artículo sobre Hipatia, una mujer cuya historia siempre llamó mi atención y sobre la cual -es mi modesto parecer-, las mujeres deberían tener como ejemplo o, al menos, deberían tener un mayor conocimiento sobre ella. Al buscar material me encontré con una película sobre su vida, la cual no había visto y a la que busqué de inmediato.

La película en cuestión es Ágora, del español Alejandro Amenábar.

Impaciente, como de costumbre, me dispuse a disfrutar de las imágenes (para mí, de antemano, el cine es siempre disfrute), pero a los pocos minutos tuve que detener la reproducción. Esperé unos minutos y lo intenté de nuevo; pero no pude seguir. Mi rechazo ante la chusma cristiana es tan grande que cuando empiezo a oir esa perorata sin sentido, ese galimatías de frases inconexas y fútiles se me revuelve el estómago, literalmente hablando. Así que lo único que pude hacer fue echar un vistazo aquí y allá (la ambientación y el vestuario eran notables, lo cual me apenó no poder ver la película completa), pero siempre aparecía un cristiano balbuceando su basura metafísica y… ¡corten! seguimos más adelante. Lo que sí me tragué fue el final, quería ver cómo se las arreglaban con la muerte de la heroína y, luego del descontento por la falta de rigor histórico, me di cuenta de que Amenábar no tenía muchas opciones. En la cinta, un esclavo evita que lastimen el cuerpo de Hipatia y, al quedarse a solas con ella, la asfixia para evitarle un sufrimiento mayor. Luego los cristianos apedrean el cadáver de la matemática y filósofa.

Hipatia siendo asfixiada en al película de Amenábar.

La historia verdadera es muy diferente, Hipatia fue arrancada de su carruaje, arrastrada hasta el templo cristiano, desollada viva, desmembrada, y sus restos fueron arrastrados por las calles de Alejandría hasta una pira, donde fueron quemados. Está bien, me dije, si Amenábar filmaba eso el final de la película iba a resultar una remake de la insoportablemente sangrienta La Pasión de Cristo, de Mel Gibson. En ese sentido Amenábar prefirió el buen gusto al rigor histórico.

Ahora bien, más arriba he hablado de chusma cristiana y, hasta no hace mucho tiempo, cuando decía algo así continuaba con un lamento mucho si a alguien ofendo, o algo por el estilo. Ya no. Si alguien se siente ofendido es problema suyo. Más ofendido me siento yo cuando escucho sus anatemas contra éste o aquel (contra los homosexuales o la educación sexual, por ejemplo)  o cuando me prometen eternos tormentos de fuego y azufre y dolores indecibles por toda la eternidad por el hecho de ser ateo.

Y es que uno no puede menos que sentir desprecio -y eso es decir poco- por esos individuos que sumieron a la humanidad en la más oscura de las noches. Quienes con su ceguera e ignorancia impidieron los avances de las ciencias durante más de mil años ¡Mil años de atraso por culpa de estos esbirros violentos y corruptos! Hay que tener en cuenta que ya para ese entonces Eratóstenes había demostrado que la Tierra era una esfera (sus cálculos, comparados con los de hoy, muestran un error de 394 km sobre una esfera de 40.008 km), ya desde mucho antes se habían establecido las bases de la democracia (precaria, pero democracia al fin) y, para no aburrir con los ejemplos, uno más: los descubrimientos astronómicos de Hipatia debieron esperar Dieciséis siglos hasta ser redescubiertos.

¿Y a qué viene todo esto? ¿Qué importancia tiene hoy un hecho lamentable que ocurrió hace casi dos mil años? Pues esa es la enseñanza de la historia. A veces hay que mirar hacia atrás para entender el presente (frase dicha y repetida mil veces pero que aún no parece haber sido dicha lo suficiente). Todo esto viene a que la chusma cristiana de la que hablo más arriba es igualita a la chusma cristiana de la que voy a hablar (o, mejor dicho: citar), más abajo.

1.- El arzobispo de Granada:  “Si la mujer aborta, el varón puede abusar de ella”.

2.-El arzobispo de Bruselas: “El sida es un acto de justicia”.

3- El Arzobispo de Panamá: “Los homosexuales juegan con fuego”.

4.- El obispo de la prelatura Cancún-Chetumal: “Hay que perdonar a curas pederastas; no sabían lo que hacían”.

5.- El obispo de San Cristóbal de las Casas: “El Erotismo impide respetar a los niños”.

6.- El Obispo de Tenerife sobre la pederastia: “Puede haber menores que sí lo consientan y, de hecho, los hay. Hay adolescentes de 13 años que son menores y están perfectamente de acuerdo y, además, deseándolo. Incluso, si te descuidas, te provocan”.

7.- Obispo de San Sebastian“Existen males mayores que los que esos pobres de Haití están sufriendo en estos días. Nos lamentamos mucho y ofrecemos nuestra solidaridad, pero deberíamos llorar por nosotros, por nuestra pobre situación espiritual, por nuestro materialismo, que es un mal más grande que el que esos inocentes están sufriendo”.

8.- El Obispo de Córdoba: “La Unesco quiere hacer que la mitad de la población sea homosexual”.

9.- El Obispo de Segorbe-Castellón: “La educación sexual en las aulas se reduce a “exaltar la homosexualidad”.

10.- El Obispo de Cracovia: “El Holocausto es un invento judío”.

¿Bonito verdad? Yo me pregunto: ¿qué diferencia hay entre estos degenerados y los que mataron a Hipatia? Como un indicio de respuesta les dejo un breve video del degenerado mayor, su santidad (no olvidemos que Cirilo, quien ordenó la muerte de Hipatia es hoy considerado un santo cristiano) Benedicto XVI, afirmando que la Inquisición fue un progreso.

Repito: si algún cristiano se siente ofendido, pues me importa poco. Si quiere (o le interesa) mi respeto, puede empezar por limpiar su propia casa, por condenar a sus obispos y cardenales y papas (así, con minúsculas) por las atrocidades que han hecho, por las que siguen haciendo y por las burradas que dicen y obligan a sus fieles a creer. Recién a partir de allí podremos comenzar a hablar de igual a igual.

Hipatia.

Hay obras de arte que nos obligan (al menos lo hacen con quien esto escribe) a buscar más material, tanto del autor de la obra como del tema tratado. Ya antes hice algún comentario al respecto. Ya conocía la historia de Hipatia de Alejandría, a la que había accedido a través de textos de matemática y de crítica religiosa.
Ahora encontré esta obra del prerrafaelista Charles William Mitchell y, al igual que la pintura de la virgen de Fouquet, me cautivó. A diferencia de la anterior, quizá haya influido el hecho de que ya conocía la historia detrás de la obra, pero eso poco importa. Cuando una obra llama nuestra atención no hay que darle muchas vueltas, hay que limitarse a disfrutar, agradecer el hecho de que nos hayamos cruzado con ella y seguir buscando. O seguir esperando que el azar nos cruce él solito con alguna otra cosa que nos maraville.

Hipatia nació en Alejandría, circa 355 o 370 fue una filósofa y maestra neoplatónica griega, natural de Egipto, y se destacó en los campos de las matemáticas y la astronomía. Creadora y miembro de la Escuela neoplatónica de Alejandría a comienzos del siglo V. Seguidora de Plotino, cultivó los estudios lógicos y las ciencias exactas, llevando una vida ascética. Educó a una selecta escuela de aristócratas cristianos y paganos que ocuparon altos cargos, entre los que sobresalen el obispo Sinesio de Cirene —que mantuvo una importante correspondencia con ella—, Hesiquio de Alejandría y Orestes, prefecto de Egipto en el momento de su muerte.
Hipatia es la primera mujer matemática de la que se tiene conocimiento razonablemente seguro y detallado. Escribió sobre geometría, álgebra y astronomía, mejoró el diseño de los primitivos astrolabios —instrumentos para determinar las posiciones de las estrellas sobre la bóveda celeste—.

En marzo de 415, bajo las órdenes de Cirilo, una turba de fanáticos cristianos la atacaron en la calle. La arrojaron del carro en el que se dirigía a la escuela que ella había fundador, la desnudaron y la arrastró hasta una iglesia cercana. En este caso, el cuerpo Hipatia fue deshollado y descuartizado y sus restos fueron llevados arrastrados por las calles de los alrededores para, a continuación, ser quemado.

Los responsables nunca fueron castigados por la falta de testigos y el caso fue cerrado después de que el patriarca Cirilo anunció que Hipatia se ha visto en Atenas, diciendo que el crimen era un rumor infundado.
Hoy en día, Cirilo es considerado como un santo por la Iglesia Católica y de los ortodoxos, (Doctor de la Encarnación y de la Maternidad Divina de María). También se lo llama “el doctor de la gracia santificante”.

La muerte de Hipatia coincidió (así dicen la mayoría de los textos oficiales, quien esto escribe considera que no hay coincidencia aquí, la muerte de Hipatia fue un hito que demuestra que la iglesia ya se había armado de un poder que sobrepasaba su capacidad de conducción y mejor no hablar de sus capacidades morales) con el comienzo del período conocido hoy como la “Edad Media”, en la que el progreso científico se estancó; y con el caos y la barbarie que dominó al ex Imperio Romano. Lo que siguió a esto es historia bastante conocida.
Después de más de 1.000 años de este lamentable suceso, las áreas más importantes de la ciencia, las matemáticas, la astronomía y la física, por fortuna han progresado nuevamente, aunque los mismos cínicos que mataron a Hipatia hoy siguen con su prédica contra la ciencia con sus burradas creacionistas, entre otras idioteces pseudocientíficas.

Para terminar, un par de datos de color. En 2009 se estrenó, bajo la creación y dirección del español Alejandro Amenábar y con la actuación de la bella Rachel Weisz, Ágora. Drama histórico que narra la vida y muerte de nuestra heroína. (No he visto la película, tal como dije más arriba, encontré la pintura de Mitchell y de allí comencé a buscar y me encontré con esto. Por supuesto, espero encontrar esta película en lo que va de la semana).
Nota: El Observatorio Antidifamación Religiosa protestó contra la película por “promover el odio a los cristianos y el refuerzo de falsos tópicos sobre la Iglesia Católica”. La película en un principio tuvo problemas para encontrar distribuidores en Estados Unidos y en Italia, posiblemente por la crítica que señala en relación a la Iglesia Católica, aunque finalmente encontró distribuidores en ambos países. Ha sido censurada en Egipto por “insultar a la religión”.

La vida de Hipatia cada vez se hace más conocidoa (sobre todo en los últimos dos siglos), y sus contribuciones científicas fueron ampliamente reconocidos. En 1884, el astrónomo Víctor Knorr le dio su nombre a un asteroide recientemente descubierto, en honor a la gran pensadora y matemática. Además, un cráter en la Luna hoy en día lleva su nombre. Se encuentra en el Mar de la tranquilidad (el que se ve a simple vista desde la tierra); así que, cuando miren hacia la Luna, pueden recordar, aunque sea brevemente a Hipatia. Honor a quien honor merece.

P.S.: Para terminar, unas palabras de la propia Hipatia (si sigo encontrando material prometo dejarlo para otro artículo):

“Las fábulas se les debe enseñar a los niños como fábulas, los mitos como mitos y los milagros como representaciones literarias. Enseñar a los niños supersticiones como si fueran verdad es una de las cosas más terribles. La mente del niño las acepta y cree en ellas, y sólo a través de un gran sufrimiento -el que puede llevar años de trabajo-, pueden librarse de esta fe. De hecho, la gente va a luchar en nombre de la superstición tan rápidamente como si fuera en el nombre de la verdad; y a veces incluso más rápido. Aunque una superstición es intangible (por lo que se puede demostrar que es falsa), y la verdad es un punto de vista, es decir que se puede cambiar”.