Hiroshima, 1957

 

Ken Domon (1)

 

Ken Domon fue un maestro especializado en arquitectura japonesa y también fue un fotoperiodista de enorme talento. Occidente, con esa torpeza que caracteriza su ignorancia al mismo tiempo que expone su soberbia, lo ha señalado como el Cartier-Bresson japonés, como si todo el mundo tuviese un lugar en él sólo cuando es comparado con Europa o con Estados Unidos.

Ken Domon (3)

Ken Domon

Su obra más importante es el reportaje que hizo sobre Hiroshima en 1957 (donde llegó a tomar más de 7.800 instantáneas), publicado en forma de libro bajo ese título: Hiroshima. Hubo algunas críticas a esa obra, pero no por el carácter de su trabajo, sino Ken Domon (4)porque era la primera vez que se mostraba con tanta crudeza los horrores del ataque atómico luego de diez años. Domon suponía que iba a encontrar una ciudad cuya vida transcurría con normalidad; pero se encontró con que la realidad era otra, sobre todo cuando accedió al sistema hospitalario. Allí se hacía patente el daño que había producido y que seguía produciendo la radioactividad.

La escena con la que abro esta entrada es tal vez una de las más ambiguas: con el marco del edificio Genbaku, un antiguo centro de exhibiciones que hoy forma parte del Monumento a la Paz, unos niños se bañan despreocupados en el río Ota.

El libro es difícil de conseguir pero pueden verse algunas de sus imágenes en la red. Por lo pronto, valga la presentación de Ken Domon y el deseo o la esperanza de que alguna vez occidente deje de considerar al resto del mundo en referencia a sí misma y considere lo que ella le hizo al resto del mundo. Equidad, lo llaman.

 

Ken Domon (5)