La mirada indiscreta

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Hoy les traigo una pequeña gran joyita que encontré aquí, en la red (después de tantas críticas es buenos poder decir algo positivo de ella) y que me tiene saltando de alegría (bueno, ustedes ya saben cada cual salta por sus propios motivos y los míos son casi siempre por este tipo de cosas). Se trata de una reproducción de El jardín de las delicias, de Hyernimous Bosch (más conocido entre nosotros como El Bosco); un cuadro demasiado famoso como para que me ponga a hablar de él aquí. Lo mejor que pueden hacer es ir al enlace que dejaré abajo y donde podrán sumergirse —literalmente— en el interior de la obra hasta límites que los sorprenderán. El aumento (sin merma de calidad) llega hasta el extremo de poder ver el craquelado de la pintura y en algunos casos hasta las mismísimas pinceladas. También hay una música de fondo y unos efectos sonoros que acompañan lo que se está “visitando” en ese momento (recordemos brevemente que el panel izquierdo representa a cielo, el central a la tierra y su maravilloso caos y el derecho al infierno); así el sonido del agua o de las aves acompañará la imagen de la fuente central o de la torre que se encuentra arriba a la izquierda. También hay unos pequeños marcadores blancos donde, si así lo desean, pueden oír una breve explicación del detalle del cuadro (lamentablemente los dos únicos idiomas son inglés y holandés). La barra de navegación es sumamente sencilla y nos permite cerrar los paneles, tomar un tour guiado por el cuadro, o compartirlo con nuestros amigos.

En fin, que esto es por lo que vale la pena internet (ya sé, no exageraré, hay algunas otras cosas que valen la pena también). Háganse un favor; tómense un par de minutos para ver esta obra; les aseguro que no se arrepentirán de ello.

Ahora sí, aquí tienen el enlace para ver como nunca a El jardín de las delicias.