Insultando a la antigua.

murillo

Insultar es algo inherente al ser humano y, reconozcámoslo, es algo liberador y muchas veces se trata de un acto de simple y llana justicia. Cada época tuvo sus insultos, sus motes, sus modismos; y en cuanto a los insultos los hubo siempre, muchos y buenos. Algunos de ellos han quedado en el olvido, pero no estaría de más usarlos de vez en cuando. Dejo aquí algunos de ellos para que quien quiera usarlos aproveche la situación adecuada y los descargue con total franqueza y placer.

Carcunda: de ideas retrógradas.
Casquivano: ligero de cascos; persona fácil.
Crápula / Crapuloso: Sinvergüenza.
Tragasantos: Santurrón.
Zurumbático: Lelo, tonto, lento.
Fantoche: Ridículo, grotesco.
Mangurrián: Poco civilizado, salvaje.
Petimetre: Que se preocupa mucho en seguir las modas y mantener las formas; posturador profesional.
Verriondo: Siempre excitado sexualmente.
Cagalindes: Cobarde.
Vidaperdurable: Pesado, molesto.
Bultuntún: Que habla sin ton ni son.
Mamerto: De pocas luces.

En Argentina aún se usa, cada tanto, el mamerto y el crápula; alguna vez, hace ya de esto muchos años, llegué a oír el fantoche; pero eso es todo. Algunos de los otros términos los he encontrado en textos viejos (petimetre, por ejemplo). ¿Ustedes usan alguno de ellos allí donde sea que habiten?