Seamos amigos, buenos amigos.

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Leyendo la correspondencia que cruzaron durante tres años Paul Auster y J. M. Coetzze, me encuentro con esta perla: ” […] un comentario que hace Christopher Tietjens en El final del desfile de Ford Madox Ford: uno se acuesta con una mujer para estar en condiciones de hablar con ella. En otras palabras, hace de una mujer tu amante no es más que un primer paso; el segundo, hacer de ella tu amiga, es el que importa; sin embargo, en la práctica hacerse amigo de una mujer con la que no te has acostado es imposible porque quedan en el aire demasiadas cosas sin decir.”

Soy de lo que creen que hoy la sexualidad, la sensualidad y la amistad son partes integrales de un todo mayor que tiene como base la inteligencia y sobre todo, el diálogo. Romper con los paradigmas arcaicos no sólo es deseable sino también —y por fortuna— posible. Vivimos en un tiempo en que podemos decidir y en el que si alguien no lo hace es por su propia y exclusiva responsabilidad. Cada cual a lo suyo, entonces; a sus decisiones y, sobre todo, a sus consecuencias.