Cuando Catón dirige Facebook

Para empezar: no creo que nadie se sienta molesto ni ofendido por la exposición de un pezón femenino ¿no? Bien, sabía que íbamos a estar de acuerdo. ¿Y si ese pezón femenino fuese parte de una obra artística? ¡Menos aún! ¿Y si esa obra artística es un retrato al óleo? ¿Quién se sentiría excitado, molesto, ofendido o agraviado por esa exposición? Sólo un enfermo mental, me parece. Aun así, me cuesta explicarme que en pleno Siglo XXI se vean imágenes como las siguientes (para ver las imágenes en mayor tamaño, hacer clic sobre una de ellas):


El artista se llama Jeremy Mann y estas imágenes las descargué de su página oficial de Facebook. En la tercera de ellas, el mismo Mann agrega: “Por favor, traten de no comentar sobre la censura y concéntrense en disfrutar la pintura”. Esas palabras suman patetismo a lo que ya no lo necesitaba. La estupidez de Facebook o, lo que es peor, su doblegamiento a las más recalcitrantes y arcaicas reglas “morales” me deja un gusto amargo, el de aquellos tiempos donde un censor apoyado por militares ignorantes se dedicaba a poner tiritas negras en cada foto de un cuerpo femenino. En su patetismo, los creadores de Facebook parecen olvidar que la censura degrada al censor, no al censurado.