Sólo ficciones

biografia

“La primera exigencia de la biografía, la veracidad, atributo pretendidamente científico, no es otra cosa que el supuesto retórico de un género literario, no menos convencional que las tres unidades de la tragedia clásica, o el desenmascaramiento del asesino en las últimas páginas de la novela policial”. Juan José Saer nos recuerda que la verdad, así como los pretendidos alcances de su exposición, no es más que un mito o una necesidad estética. Esta cuestión la saben bien los historiadores, quienes son conscientes de las limitaciones que toda investigación histórica incluye (y, por supuesto, mayor es esa limitación a medida que el tiempo se aleja en la noche de los tiempos). ¿Cómo podemos pretender ser veraces con respecto a una biografía cualquiera si ni siquiera podemos estar seguros de nuestro propio pasado? ¿Cuántas veces nos hemos encontrado con que podíamos asegurar algo que había ocurrido, digamos, en nuestra infancia y que luego nos enteramos de que nunca ocurrió o que lo hizo de una forma totalmente diferente a la que recordamos? Al fin y al cabo somos, en muchos aspectos, sólo seres de ficción creados y convencidos por nosotros mismos.