El juego de la oca o de cómo empezamos a jugar en un tablero

 

Seguramente todos los que pasan por aquí han jugado alguna vez al más que famoso Juego de la oca. Con reglas sencillas y una estructura básica, era el juego ideal para adentrar a los niños a los juegos más elaborados, los cuales irían creciendo en dificultad a medida que avanzara el tiempo. No creo que muchos de los jóvenes actuales lo hayan jugado y, supongo, poner hoy en día un tablero sobre la mesa e invitarlos a compartir un rato en familia o con amigos haría que nos miraran con algo de sorpresa y mucho de desdén. De todos modos nosotros, los viejos (es decir, todo aquel que tenga un poco más de tres décadas y media), alguna vez habrá tirado los dos dados sobre el tablero y habrá movido su pieza con el afán de alcanzar a quien tenía adelante o de tomar distancia de los que venían detrás.

 

 

001 - Filosofía cortesana de Alonso de de Barros (1588)

Filosofía cortesana de Alonso de de Barros (1588)

 

El juego de la oca (y sus muchas variantes) tiene —al menos hasta donde he podido averiguar— su nacimiento allá por el siglo XVI, con el tablero que se ve más arriba. Según Wikipedia, hay tres posibles fuentes de este juego: Podría ser una creación de los griegos durante el asedio a Troya. Esta teoría se basa en el disco de Phaistos, procedente del 2000 a. C., que podría ser un tablero del juego; otros piensan que nació en la Florencia de los Médici y que luego se extendió por las cortes de Europa. La última hipótesis afirma que lo crearon los templarios en el siglo XII inspirándose en el Camino de Santiago. También se le relaciona con los buenos constructores en la época de Alfonso I el Batallador.

 

027 - Giuoco dell' Oca (Game of the Goose) (1872+)

027 – Giuoco dell’ Oca (Game of the Goose) (1872)

 

Sea como fuere, el juego se extendió por todo el mundo y ha llegado hasta hoy en muchísimas variantes comerciales (aunque, insisto en lo que dije al principio, no creo que ya casi nadie lo juegue, lo cual puede preanunciar su desaparición cercana). Supongo que, debido a la infancia que me tocó en suerte, siento un personal apego por los juegos de tablero; es por eso que encontrar estos juegos antiguos me produjo un sencillo y profundo placer. Así que les compartiré una galería con algunos de los tableros que he encontrado y que nos muestran el desarrollo y las variantes del juego a través del tiempo (no podría ponerlos todos porque esto se haría infinito). Como siempre, para ver las imágenes en mayor tamaño y la información respectiva, hacer clic sobre una de ellas.

 

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No todos los caminos conducen a Roma

Me gustan los mapas. Mucho (en este mismo sitio hay varias entradas en las que hablo de ellos. Dejaré un enlace más abajo). Cada tanto encuentro alguno que me hace el día por algún motivo particular. En este caso encontré este mapa típico de mediados del siglo XIX, donde se creaban muchos de estos mapas como diversión. El autor es C. Wiltberger, quien creó este mapa alegórico de la templanza en 1838. El objetivo es llegar desde el Océano del Apetito Animal en el oeste hasta el Océano de la Eternidad en el este. (Pueden ver el mapa en mayor tamaño aquí).

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En un primer momento uno piensa que sería bastante natural investigar las Islas Indulgencia y de la Generosidad, pero esto te llevará a la Isla de la Compañía del Mal, y una vez que hayas atravesado la Trampa del Diablo tendrás que navegar por el Mar de la Intemperancia, con sus islas del Asesinato, del Hurto y de la Pelea. Más allá del Gran Golfo de la Miseria se encuentra el Mar de la Angustia, que te llevará a la Isla del Suicidio (y su capital, la combustión espontánea).

El sur aparenta ser un buen plan, con sus Lagos de Vino, Cerveza, Ron o Whisky; pero para ello hay que atravesar las tierras del Falso Placer, la Falsa Seguridad o las Falsas Esperanzas, lo cual no parece una buena idea.

Creo que el mejor plan es dirigirse hacia el norte y entrar en el Río de Agua Fría en Isla Esperanza. Luego tomar hacia el sur, hacer una parada en Cultureville (Villacultura) y seguir hacia el Monte la Ciencia. El Camino sigue hacia el Mar de la Templanza y luego dirige hacia el norte a través de la salida de la Edad Antigua, bordeando la tierra de la Plenitud (Cuidado con el golfo de las promesas rotas; incluso en esta última etapa, puede llevarte directamente al punto de la desesperación).

Mi parte favorita: Poverty Island (Isla Pobreza), la que tiene un puerto llamado Nosupper (Sincena).

Desconozco cómo era que se promovían o vendían estos mapas en aquellos tiempos y qué tanto se divertían las personas con ellos. Por mi parte me encantaría tener uno de verdad en mis manos y revisarlo cada tanto sintiéndome un Livingston momentáneo.

De una vieja entrada en este blog: El mapa del corazón.

Saltando al cielo.

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Es irónico que la rayuela haya llegado a ser conocida como un juego de niñas teniendo en cuenta que no podía tener un pedigrí más masculino. Las primeras pistas de rayuela se utilizaron en ejercicios de entrenamiento militar en la antigua Bretaña durante el comienzo del Imperio Romano. Los soldados de infantería que llevaban paquetes de campo (lo que hoy serían mochilas) y armaduras de cuerpo completo debían correr, como parte de su entrenamiento, por estos dibujos trazados en el piso a lo largo de unos cien pies, al igual que los jugadores de fútbol de hoy corren a través de neumáticos de camión.

imagesImitando a los soldados, los niños romanos dibujaban en el piso caminos más pequeños, al que añadieron un sistema de puntuación y que se ha conservado muy bien desde hace más de dos mil años, ya que el juego se ha extendido a Francia (donde se llama “Marelles”), Alemania (“Templehupfen”), los Países Bajos ( “Hinkelbaan”), la India (“Ekaria Dukaria”), e incluso México (“Avión”), Vietnam (“Pico”) y Argentina (“Rayuela”).

En algunos sitios los niños de hoy todavía trazan sus rayuelas con la palabra “Londres” en la parte superior, sin saber que esto representa a la Gran Ruta del Norte, una calzada romana de 400 millas que iba de Glasgow a Londres y que fue utilizada con frecuencia por los militares romanos. En Argentina, en cambio, se utiliza la palabra “Cielo”; desconozco, aunque me gustaría mucho saberlo, qué palabras se utilizan en los demás sitios.

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