Pequeña guía para políticos modernos

 

Franklin Delano Roosevelt

A veces parece que los políticos no saben leer la historia o que hacen caso omiso de ella. Eso no es cierto, claro; en líneas generales los políticos saben bien lo que hacen y por qué lo hacen; sólo es que no les conviene recordar a este o a aquel político anterior que dijo aquellas cosas tan incómodas y que incluyen términos como igualdad, humanidad, justicia, etc.

Un ejemplo es el de Franklin Delano Roosevelt; quien dijo aquello de «La prueba de nuestro progreso no es si añadimos más a la abundancia de aquellos que tienen mucho; es si proporcionamos suficiente a aquellos que tienen demasiado poco».

¿Se imaginan a Trump leyendo estas palabras? Trump y muchos otros de diversas latitudes para quienes, si bien Roosevelt no fue un antecesor directo, no pueden decir que esas palabras no les caigan como anillo al dedo, según el saber popular.

Y si algún político contemporáneo quisiera argumentar al respecto con posturas neoliberales o alguna patraña similar, no estaría mal recordarle esas otras palabras del mismo Roosevelt que también tienen forma circular; es decir de anillo más que adecuado para el dedo de la dama o del caballero:

«Aquellos que tratan de establecer sistemas de gobierno basados en la reglamentación de todos los seres humanos por un puñado de gobernantes individuales… llaman a esto un “nuevo orden”. Pues no es nuevo y no es orden».

De piratas y emperadores.

tumblr_mf5jlf0Il51qzpp4t

Cuenta san Agustín, en el libro cuarto de La ciudad de Dios, lo que con ingenio y verdad le respondió al célebre Alejandro Magno un pirata caído prisionero. El rey en persona le había preguntado: “¿Qué te parece tener el mar sometido al pillaje?”. A lo que el pirata respondió: “Lo mismo que a ti el tener el mundo entero. Sólo que a mí, como trabajo con una ruin galera, me llaman bandido, mientras que a ti, que lo haces con toda una flota, te llaman emperador.”

La parábola ha servido y servirá para ilustrar el funcionamiento del poder; de allí que será, posiblemente, imperecedera. Donde haya poder habrá desigualdad e injusticia y cuanto mayor sea el grado de aquél, mayores serán éstas. Pensé en decir algo así como “Podemos cambiar a los personajes del texto de San Agustín y podríamos poner cualquier otro ejemplo: Cualquier país de Latinoamérica o Medio Oriente y Estados Unidos, por ejemplo”. Pero no es justo con la parábola ni con el autor; ya que San Agustín no justifica al pirata, sino que utiliza a un ladrón menor para destacar a uno mayor. Los ejemplos que me salen, ahora, son demasiado obvios; así que no los dejaré aquí. La idea, de todos modos, sigue siendo absolutamente válida y actual. Como bien dijo hace ya más de cien años Lord Acton: “El poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente”.

¿Hay algo que el dinero no compre?

Michael sandel 02

Michael J. Sandel, filósofo norteamericano, Profesor de la Universidad de Harvard y autor de varios libros sobre política, democracia y, sobre todo, justicia (es reconocida su serie de clases sobre este tema, la cual se puede ver completa en el sitio www.justiceharvard.org, plantea esta pregunta en un número de The Atlantic. Sandel dice que casi todo está en venta, y enumera algunos ejemplos:

· Una mejora en la celda de la prisión. En Santa Ana (California) y otras ciudades, presos no violentos pueden pagar por disfrutar de un espacio más limpiio, silencioso, donde el resto de los presos no puedan molestarles. Ese Upgrade cuesta unos 90 dólares por noche.

· Los servicios de una indú como madre de alquiler. Las parejas que acuden a la India, la podrán encontrar por 8.000 dólares, un tercio menos del precio que tendrían que pagar en EE.UU.

· El derecho a cazar una especie protegida.  El rinoceronte negro vale 250.000 dólares. En Sudáfrica se han comenzado a vender permisos de caza sobre un cierto número de rinocerontes negros.

· El derecho a llamar a un doctor a su móvil. Cada vez hay más doctores en los Estados Unidos que conceden esa licencia mediante una cuota anual entre 1.500 y 2.500 dólares.

. El derecho a emitir hasta una tonelada cúbica de dióxido de carbono a la atmósfera. La Unión Europea concede a las empresas tal posibilidad por 10,50 dólares.

El derecho a emigrar a los Estados Unidos con tarjeta de residente. Se concede a aquellas personas que inviertan, al menos, 500.000 dólares, creando 10 o más fuentes de trabajo.

Vender el espacio de tu frente para hacer publicidad.  Una madre soltera de Utah que necesitaba dinero para educar a su hijo recibió 10.000 dólares de un casino online para permitir un tatuaje permanente en su frentte. Por tatuajes removibles se paga menos.

· Ser utilizado como “conejillo de indias” en tests de productos farmaceúticos. Una compañía de ese sector contrata personas por 7.500 dólares. La cantidad será mayor o menor en función de lo invasivo y doloroso que llegue a ser el test.

· Luchar en Somalía o Afganistán. Contratistas privados pagan 1.000 dólares o más. La cantidad depende de la cualificación, riesgo, etc.

· Guardar el puesto en la cola del Capitolio. Hay compañías que contratan homeless para que guarden ése espacio durante la noche para cederlo luego a alguien que quiere presenciar las sesiones. Se paga (a las compañías, vaya a saber lo que le llega a esos homeless que hacen la fila) entre 15 y 20 dólares.

Sandel luego plantea la pregunta importante, la pregunta básica y fundamental: ¿Por qué preocuparse si la sociedad avanza hacia la posibilidad de comprar y vender todo?

Por dos razones: Una es la desigualdad y la otra, la corrupción. En una sociedad donde todo está en venta, la vida se hace más dura para aquellos que apenas tienen medios. Si solo se tratara de yates, casas lujosas o coches deportivos, no tendría mucha importancia, pero al extenderse a servicios y bienes corrientes, las desigualdades crecerían. La segunda razón tiene más que ver con el poder corruptor que llegaría a tener un mercado sin límites. Acabaríamos comprando seres humanos, y no sólo órganos, sino servicios mercenarios para cualquier fin, de forma abierta. Daríamos un paso decisivo para considerar a los hombres como bienes de uso corriente, algo de lo que nuestra especie se liberó lentamente…

Michael sandel

Creo que poco puede agregarse a lo dicho por Michael J. Sandel. Sólo quiero destacar la idea de el poder corruptor de un mercado sin límites. ¿Qué tan lejos, o tan cerca de él nos encontramos?

Himnos de batalla

Para Latidos y Gaviota

 

Dicen que los vikingos peleaban cantando. Para ellos las batallas eran, sino fiestas, el mejor modo de demostrar su valentía y su razón de estar sobre esta tierra. Más allá de la verdad histórica, conviene creer que esto fue así. ¿Por qué? Porque creo que estamos viviendo en una época en donde el término lucha está devaluado o es malinterpretado. Hoy se considera que el término lucha implica violencia, agresión, intransigencia, y todo de ello de forma desmedida y sin fundamento. Nada más alejado de la verdad.

Vivimos, tal como lo definiera el filósofo Zygmunt Bauman, en tiempos líquidos o también, en una modernidad líquida. La imagen habla por sí misma: lo líquido se torna homogéneo, es allí donde no se distingue una molécula de la otra, lo cual es decirque ya no se distingue una persona de la otra. Todo tiende a ser prolijo, aburrido de tan divertido, pasajero, demasiado educado. En definitiva y Bauman encontró el término exacto: todo se torna líquido.

Éste post está dedicado a Latidos y a Gaviota,  y ello se debe a que estas dos personas, junto  con quien esto escribe, últimamente han pasado por momentos difíciles, pero las veo levantarse y seguir peleando y eso no deja de ser un ejemplo. En estos tiempos líquidos los ejemplos no abundan y no solo es un ejemplo un bombero que rescata a un gato de las llamas de un incendio; a veces el ejemplo está ahí, a nuestro lado, en cualquier persona que nos roza al pasar en la calle.

Pero hay algo más. Creo que estas dos personas que nombré, al igual que quien esto escribe, han sido educados en la bondad y se comportan como buenas personas. Y eso, lo declaro hoy y aquí con plena conciencia, es un error. Ser bueno es fácil, lo difícil es ser justo. Y es a ello a lo que debemos apuntar: no a la bondad, sino a la justicia. En este mundo de capitalismo salvaje (todo, de alguna manera está relacionado), las personas buenas son usadas y abandonadas por aquellas que suelen buscar el beneficio sin importar el costo. Es por eso que después de varios días sumido en una oscuridad que no merezco debido a alguien que tampoco se lo merece, he decidido (espero poder llevarlo a cabo, estoy decidido a hacer todo lo posible; y aprovecho a invitar a estas dos amigas ejemplares) a pelear por lo mío. No a exigir más, pero tampoco, nunca, a aceptar menos. Hay que empezar a pelear cantado; pero sobre todo, a pelear.

Dicen que cuando los cristianos llegaron a Escandinavia, y al ver que su mitología no surtía efecto, hicieron lo que suelen hacer siempre a continuación: comenzaron con las amenazas del infierno.  Los vikingos quedaron encantados ante tal idea: ellos temblaban de frío, no de miedo.