Excelencia educativa y un muchacho de diecisiete años.

EscuelaDando vueltas por la red encontré este cartón anónimo. Hace un tiempo vi un par de TED Talk en el que lascharlas eran dadas por adolescentes que no habían ido a la escuela, sino que habían sido educados en sus propias casas; el cual parece ser parte de un nuevo sistema educativo. Busqué algunas de las ideas críticas al sistema escolar actual, y entre las muchas que encontré, enumero las siguientes:

-Las reformas que proponen los gobiernos en la educación son meramente estéticas, no ven el problema paradigmático básico.

-Las escuelas son espacios de aburrimiento. Materias estáticas, sin movimiento.

– Únicamente se busca un desarrollo curricular, se focaliza el trabajo en algunas capacidades, en algunas áreas (memorización).

-La cualificación se basa en comparar al sujeto con sus notas frente a una escala estandarizada que mide ¿qué?

-Un número define la clase de persona que eres.

-Perspectiva humana contra Perspectiva del sistema.

Hay muchas otras, pero como muestras me parecen suficientes. Creo, de todos modos, que el sistema de aprendizaje fuera de la escuela sólo puede ser factible en países con alto grado de desarrollo. Hoy, por ejemplo, en la puerta de un asilo de ancianos conocí a Ángel, un muchacho de diecisiete años que sabe leer y escribir, pero que nunca fue a la escuela. Me pidió ayuda porque quiere asistir a una y así poder aprender más y tener un certificado que avale sus conocimientos. Ángel es sumamente capaz, pero sus padres han desperdiciado el enorme potencial de este muchacho tras unos motivos incomprensibles. Me muevo, entonces, entre dos aguas cuando pienso en este tema puntual: por un lado creo que la escuela es tremendamente represiva y, en muchos casos, inútil; pero en otros casos creo que es fundamental. Como en otros temas complejos de nuestro tiempo sé cuál sería el ideal a llevar adelante; pero también sé que todavía hay países que no están capacitados para poner a ese ideal en práctica. Por último, cierro con dos citas que recordé al ver el cartón con que comienzo la entrada; una es la clásica boutade de Bertrand Russell: «Mi educación fue excelente hasta que me la interrumpió el colegio»; y la segunda es una certera apreciación de León Tolstoi: «La tarea de la escuela no es impartir el conocimiento, sino aportar el gusto por él y la idea de saber. Con este pensamiento me dormí tranquilo.» Espero poder dormir tranquilo yo también.

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