Tonterías respetables

Ironía: dibujar un árbol de una hoja de papel

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El libro Guinness de los Records es uno de los libros más dañinos que se han escrito. Gracias a esa idea de acumular resultados descabellados se ha impulsado como nunca la costumbre de destinar tiempo, esfuerzo y dinero en tareas absolutamente ridículas. Ahora leo que una tal Cassie de Pecol ha roto el récord de viajes por el mundo. “Visitó todos los países del mundo en 18 meses y 26 días y batió el récord Guinness anterior por menos de la mitad del tiempo” (tomo nota de dos cosas: la expresión “todos los países del mundo” y la referencia al Guinness; dos datos puestos allí para provocar el asombro del lector medio).
Leo un poco más del artículo y veo que de Pecol “Emprendió el viaje con la intención de promocionar la paz, la sostenibilidad ecológica y los derechos de la mujer”. ¡Qué modesta! Me pregunto cómo habrá realizado todas esas tareas considerando que el promedio de permanencia es de tres días por país; tiempo que es suficiente como para recorrer El Vaticano; ¿Pero Rusia, China, Australia, Brasil?
Que esta mujer haya gastado más de 200.000 dólares y haya abordado más de 255 vuelos comerciales para “promocionar la sostenibilidad ecológica” me suena a ridículo absoluto; ella y su gente lo saben bien, por eso no dejan de aclarar que “ha plantado árboles en más de 50 países para compensar el daño ambiental que provocó”. Tonterías, claro; pero si hubiese usado esos doscientos mil dólares para hacer una buena obra en África no hubiese salido en el Libro Guinness de los Récords. Todo sea por una buena causa.

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La cumbre de la colina, donde Tamatea y bla, bla, bla…

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Tan curioso nombre, en lengua maorí, está reconocido como el topónimo más largo conocido, y significa algo así como:

La cumbre de la colina, donde Tamatea, el hombre con las rodillas grandes, conocido como el devorador de tierra, bajó, subió y engulló las montañas, mientras le tocaba la flauta a su amada.

El caso es que la palabreja tiene 92 letras, pero no es sino la tercera forma del topónimo. La primera, abreviada, es Taumata. Ésta es la que usa la gente. La segunda forma tiene 85 letras. Y la tercera, que es la más larga, parece ser sospechosamente reciente,  y creada únicamente para quitarle el récord de longitud a la galesa Llanfairpwllgwyngyllgogerychwyrndrobwllllantysiliogogogoch; la cual no sé qué quiere decir ni pienso averiguarlo; porque si la cuestión es inventar por inventar no veo porqué no podemos hacer lo mismo cualquiera de nosotros e inventar una palabra con cien letras, por ejemplo. Me parece que El libro Guinness de los récords está haciendo estragos en las neuronas de cierta gente.